El embate contra Javier Corral

René Arce

La lucha contra la corrupción ha sido el tema trascendental durante este sexenio. Hemos sido testigos de la unión de diversos sectores sociales en torno a las exigencias de transparentar y castigar los actos y redes de corrupción y, derivado de la presión social, se conformó el Sistema Nacional Anticorrupción, sus leyes generales y los sistemas locales.

Sin embargo, el sistema político existente está cimentado en formas que no sólo no combaten la corrupción, sino que viven en la opacidad, el quebrantamiento de las reglas, el uso de influencias y redes de corrupción que están conectadas hasta lo más hondo en las acciones de la mayoría de la clase política.

También durante este sexenio hemos visto cómo distintos exgobernadores utilizaban sus cargos para triangular recursos públicos para las campañas electorales en sus estados. Cabe resaltar que los avances en el desenmascaramiento de muchos de estos exgobernadores se debieron a la alternancia en los gobiernos estatales. Dentro de los gobernadores que entraron con la alternancia está Javier Corral, en Chihuahua, pese a que el PRD local estaba alineado a los intereses del gobernador priista, César Duarte, y logró que no se hiciera la alianza como en otros estados; Corral fue capaz de unir a grandes sectores ciudadanos, trascendiendo la alianza de partidos.

En Javier Corral, varios de los que lo acompañamos en su candidatura veíamos una figura que entendía que el cambio de régimen pasaba por romper el pacto de impunidad de la clase política y acercarse a la sociedad civil. No nos equivocamos con Javier.

Ha comenzado una lucha para cambiar los usos y costumbres corruptos del régimen priista, desenmascarando la triangulación de recursos para el uso en campañas y pago a la estructura partidista, pero lo que verdaderamente enojó al régimen fue desenmascarar que, ante el intento de cuidar a los suyos, el gobierno federal ha usado los recursos públicos como medida para contener las intenciones de Corral por perseguir la corrupción.

Para que Corral cediera en sus intenciones de combatir a los corruptos en su estado, mediante la Secretaría de Hacienda federal, se han detenido las transferencias que le corresponden al estado de Chihuahua. Pero la forma de actuar del gobierno no funcionó en Javier, saliendo a los medios a denunciar lo que Hacienda ha intentado hacerle al gobierno de Chihuahua y sus habitantes.

Es claro que el control que la Secretaría de Hacienda tiene sobre los recursos públicos es un paso que aún nos falta no sólo en la federalización del país, sino en la correcta separación de poderes entre el Ejecutivo y el Legislativo, ya que diputados y senadores aparte de no contar con información que contraste con la de la Secretaría, las partidas presupuestales que usan los legisladores para llevar gestión a sus entidades, también pueden servir como medio de disciplina ante el Ejecutivo federal como lo quisieron hacer en Chihuahua.

Ante el intento de doblegar a Javier Corral y su lucha contra la corrupción, es necesario hacer un llamado a no dejarlo solo, que otros gobernadores pierdan el temor al Ejecutivo federal y lo apoyen, que legisladores sigan acudiendo y respaldando sus acciones, pero sobre todo, que la sociedad civil siga siendo el sostén del proyecto de cambio de régimen en Chihuahua y en todo el país. Que la embestida del gobierno federal a través de los medios de comunicación y la corta visión de Morena para no asumir la causa de Corral como una causa justa y que debiera trascender partidos para un mejoramiento del sistema no desalienten a la ciudadanía que ha hecho escuchar su voz, manifestando que no quiere más corrupción en los gobernantes y que merece una mejor clase política.

Desde aquí todo mi respaldo a Javier Corral y a la lucha contra la corrupción que ha emprendido, que más liderazgos se unan a tan loable propósito.

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