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“La violencia vuelve mentirosa la causa más justa”: Francisco

En Araucania, cuna de los Mapuches, destacó las negociaciones entre gobiernos chilenos y las comunidades indígenas, sin una solución

El papa Francisco ayer desde Temuco, región de la Araucania, cuna de origen de los Mapuches, la defensa de todas las culturas indígenas, pero también el fin de la violencia, durante su homilía en el aeródromo de Maquehue, donde en medio de fuerte tensión por ataques incendiarios contra iglesias católicas respaldó la causa de los pueblos originarios, destacó el periódico argentino La Nación.

Ante 150 mil personas, agradeció poder haber visitado la Araucanía, alabó su belleza y saludó “de manera especial a los miembros del pueblo mapuche, así como a los demás pueblos originarios que viven en estas tierras australes como los rapanui (de la Isla de Pascua), aymara, quechua y atacameños, y tantos otros”.

SOLUCIÓN. En su mensaje dijo que: “No se puede pedir reconocimiento aniquilando al otro, porque esto lo único que despierta es mayor violencia y división. La violencia llama a la violencia, la destrucción aumenta la fractura y separación”, advirtió. “La violencia termina volviendo mentirosa la causa más justa”, sentenció, durante la misa masiva que celebró en las afueras de esta ciudad, “capital”.

Francisco destacó las recurrentes mesas de negociación y convenios habidos a lo largo de las últimas décadas entre diversos gobiernos chilenos y las comunidades indígenas, que jamás solucionaron el conflicto mapuche. Un tema aquí candente. Los Mapuches representan cerca del 9 por ciento de la población chilena (de 18 millones de habitantes) y que reclaman les devuelva tierras ancestrales, que están desde principios del siglo pasado en manos de grandes latifundistas y empresas forestales.

DICTADURA. Por otra parte y antes de expresar su apoyo a la comunidad indígena chilena, Francisco recordó que en el aeródromo de Maquehue, donde celebró la misa masiva, “tuvieron lugar graves violaciones de derechos humanos”, en alusión a que en este lugar hubo un centro de detención y tortura durante los años de la dictadura de Augusto Pinochet.

Algunas organizaciones de Derechos Humanos habían pedido a la organización que la misa del papa no se celebrara en este lugar por el recuerdo negativo que tenía.

 

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