Microplásticos en el mar: ¿De dónde vienen? - Voces de la UAM | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Miércoles 17 de Enero, 2018
Microplásticos en el mar: ¿De dónde vienen? | La Crónica de Hoy

Microplásticos en el mar: ¿De dónde vienen?

Voces de la UAM

Alethia Vázquez Morillas*

 

La importancia del mar, esa masa continua de agua salada que cubre 72 por ciento del planeta, no puede soslayarse. Es considerado como el espacio que permitió el surgimiento de la vida, y constituye el principal elemento en la regulación del clima, a través de la absorción del dióxido de carbono (CO2) atmosférico y distintos fenómenos meteorológicos.

Provee de servicios ambientales al ser humano, como fuente de alimentos, combustibles fósiles y minerales, además de constituir un medio para la comunicación, el comercio y el turismo. El océano es la fuente de 20 por ciento de la proteína que se consume globalmente, es la vía en la que se desarrolla 90 por ciento del comercio internacional y el medio a través del cual viajan los cables de fibra óptica que permiten la comunicación vía internet ­(Crawford y Quinn, 2016). El mar es, también, fuente de inspiración, sosiego y fortaleza.

Debido a su inmensidad el mar ha sido percibido por el hombre como un ente con capacidad infinita para dotarnos de recursos y de procesar lo que se vierta en él. En una sociedad en que somos más, queremos más cosas y con menor esfuerzo, el mar ha llegado a un punto en que se ve seriamente amenazado tanto por la sobre explotación como por la contaminación. Son muchos los residuos que vertimos en el mar: aguas negras, sustancias químicas, derrames petroleros, entre otros. Sin embargo, en los años recientes ha cobrado relevancia la presencia de una categoría de materiales: los plásticos, y en específico, los microplásticos.

Los microplásticos son piezas de plástico que miden menos de cinco milímetros (mm) de largo en alguna de sus dimensiones; si su tamaño es menor a 1 mm se les conoce como mini-microplásticos, y si miden menos de 1µ (la milésima parte de 1 mm) se les denomina como nanoplásticos. Estas pequeñas partículas se encuentran presentes en el aire, el suelo y, por supuesto, en los océanos del planeta.

Los microplásticos tienen distintos orígenes. Una parte de ellos, clasificados como primarios, son partículas que desde su manufactura presentan un tamaño menor a los 5 mm, e incluyen pellets, microbeads y microfibras. Los pellets son pequeños aglomerados de material, y constituyen una de las formas en que se comercializan las resinas plásticas que posteriormente son transformadas en productos. Dado su pequeño tamaño, pueden ocurrir pérdidas en su manufactura, utilización y transporte.

Los microbeads, por su parte, son pequeñas partículas de plástico (generalmente menores a un milímetro) utilizadas principalmente en productos de cuidado personal, con el fin de generar un efecto exfoliante, formar películas protectoras sobre la piel o el cabello, dar brillo y muchas otras funciones. Dado su uso en productos cosméticos, llegan a los sistemas de drenaje, y como no son retenidos en los procesos de tratamiento de aguas, son liberados a ríos, lagos o directamente al océano.

Finalmente, las microfibras son pequeños filamentos de plástico que se desprenden de los materiales textiles, debido tanto a su uso como a los procesos de lavado. Son los microplásticos más difíciles de cuantificar y separar, debido a su forma y a la posibilidad de confundirlos con materiales de origen natural. Por otro lado, se encuentran los microplásticos secundarios, que se generan por la fragmentación de artículos de plástico de mayor tamaño.

A pesar de que los plásticos son materiales muy resistentes, pierden paulatinamente sus propiedades debido a diversos factores ambientales. Cuando se encuentran en el océano son degradados principalmente por la radiación solar y el movimiento de las olas, lo cual puede conducir a su fragmentación.

¿Qué tipo de objetos plásticos se fragmentan en el mar? Una gran variedad, que incluye productos desechables que son tirados en las playas, objetos utilizados en actividades recreativas, materiales que son arrastrados por los ríos y aparejos de pesca, por mencionar algunos ejemplos.

Un microplástico presente en el mar puede tener diferentes destinos: permanecer flotando en la superficie, o hundirse lentamente debido al incremento paulatino de su masa por la formación de una biopelícula en su superficie; llegar a una playa, o mezclarse con los sedimentos del fondo marino. Quizá sea ingerido, por confusión o de manera accidental, por alguna especie marina o un ave. Y también puede viajar debido a su ligereza, así puede ser arrastrado por las corrientes marinas hasta acumularse en los giros oceánicos, que lo concentran en las “Islas de plástico”. A este respecto, es importante acotar que no se trata de grandes extensiones cuya superficie está cubierta por botellas y otros artículos plásticos, sino de una masa de agua, en apariencia normal, que contiene una gran cantidad de pequeñas partículas plásticas apenas visibles al ojo humano. Se han encontrado, por ejemplo, concentraciones de hasta un millón de piezas por km2 en el giro que se forman en el Pacífico Norte (Law, 2014).

No existe, hasta este momento, una solución para eliminar los microplásticos que ya se encuentran en el océano; su ubicuidad y pequeño tamaño hacen imposible su retiro por medios físicos. La magnitud de sus efectos es todavía incierta. Se sabe que son ingeridos por distintas especies, que pueden transportar contaminantes e incluso patógenos, pero aún no hay una forma de conocer sus efectos globales y en el largo plazo, a pesar de los grandes esfuerzos de la comunidad científica internacional.

En este contexto, la respuesta más sensata que podemos dar es la prevención, a través de dos vías principales. La primera, adoptar prácticas de producción y consumo sustentable, en las que se empleen materiales con menores impactos ambientales, que se favorezcan los productos de larga duración y se racionalice el ritmo de consumo. La segunda, una gestión adecuada de los residuos plásticos, que eviten que debido a las malas prácticas lleguen a sitios en los que no deberían encontrarse. Ambas tareas requieren de la participación conjunta y organizada de la industria, el gobierno, la academia y la sociedad.

 

*
Profesora-investigadora del Departamento de Energía de la Unidad Azcapotzalco de la Universidad Autónoma Metropolitana.

 

Imprimir

Comentarios