Jóvenes DACA: frente a una luz que se debe avivar, en un camino sombrío producto de la sinrazón

Jesús Casillas Romero

El pasado 5 de septiembre, dimos cuenta que el Fiscal General de Estados Unidos, Jeff Sessions, anunció que la actual administración de Estados Unidos ponía fin al Programa Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (Deferred Action for Childhood Arrivals, DACA, por sus siglas en inglés).
Una orden ejecutiva firmada por el ex presidente Barack Obama, en 2012, consistente en un amparo por un periodo de dos años y sujeto a renovación, contra la deportación para las personas que llegaron a Estados Unidos cuando eran niños y cumpliesen una serie de requisitos o criterios.
Programa que había protegido a mas de 800 mil jóvenes, de los cuales, al menos 80 por ciento son mexicanos concentrados principalmente en California, Texas, Illinois y Florida. Así, excelente proyecto que dio el mote a los jóvenes DACA se derrumbó, con la inminente fiinalización de un “status legal” que comenzaría a partir del 6 de marzo de 2018.
La esperanza entonces, estribó en que durante este lapso se lograse una solución permanente para estos jóvenes. Una posibilidad que puede estar en puerta, como una luz en el incierto y sombrío camino de la pesadilla de estos jóvenes “indocumentados”.
La semana pasada, un grupo de senadores integrado por representantes de ambos partidos estadunidenses (demócratas y republicanos), redactaron una iniciativa de ley que contempló la legalización de los “dreamers” o jóvenes DACA, que lamentablemente fue rechazada por el Presidente Donald Trump.
El lado positivo, es que ahí no terminaron las cosas, pues este grupo de senadores continúa trabajando una nueva versión que será propuesta esta misma semana, por lo que las negociaciones siguen en pie.
Ello, a pesar de los presuntos comentarios racistas por parte del mandatario estadounidense, Donald Trump, dados a conocer el pasado 9 de enero, pues afortunadamente existen legisladores moderados y conscientes que confían en alcanzar un acuerdo en favor de los jóvenes DACA, con acciones concretas y debidamente contempladas en el presupuesto federal de nuestro vecino país del norte para el presente ejercicio fiscal.
El fracaso de la primera iniciativa, ha tenido como consecuencia cierta tensión en las negociaciones, más aún, por  las condiciones que propone el Presidente estadunidense, como es dinero para la construcción de un muro en la frontera con nuestro país. Ello, aunado a la filtración de sus eventuales declaraciones racistas, ha generado un clima de enfriamiento y declaraciones de reacción, incluyendo a legisladores de ambos partidos.
No obstante, el propósito sigue siendo la legalización de los 800 mil jóvenes protegidos por el extinto programa DACA, pese a las exigencias presupuestarias demandadas por el mandatario Tump. Enhorabuena por ello.
Nadie pensamos que sería sencillo, es necesario perseverar y la confianza en lograrlo sigue presente y latente, para que los jóvenes DACA sean reconocidos en sus aportaciones a la economía, cultura y sociedad de Estados Unidos y que en esta misma semana, podamos dar cuenta de una una solución permanente a su situación migratoria que les brinde certidumbre jurídica y una vida digna y en paz.
Es lo menos que merecen los jóvenes DACA o dreamers (soñadores), que ninguna culpa tienen de tratar de salir adelante, como una aspiración legítima de todas las personas.

Senador de la República por el estado de Jalisco

 

 

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