Raúl Flores

Es difícil ver algo positivo en el proceso interno del PRD para elegir candidato en la CDMX. Una ganadora que actuó con pereza en toda la campaña, dos candidatos moviditos que al final hacen de chambelanes de la ganadora predeterminada; un silencio absoluto sobre las encuestas en Starbucks.Y días y días de desgaste para un partido que por primera vez tiene competencia seria en la Ciudad. El PRD-CDMX parece decidido a ser el mejor promotor de su rival. La derrota puede estar igual de predeterminada.

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