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Los Guerreros Aztecas, cracks sin límites

Desde 2014, 16 futbolistas con alguna discapacidad cosechan títulos y algunos encontraron en el soccer un escape del alcoholismo y las drogas

Era el año 2014, los jugadores recién incorporados a las ligas de futbol rápido a nivel nacional tenían su primer partido en Querétaro; estaban en el segundo tiempo cuando Iván y su compañero comenzaron a pasarse entre ellos la pelota, juntos lograron llegar a media cancha a toda velocidad con el balón.

En menos de dos minutos, Iván, un joven habilidoso, posicionó sus muletas, recargó sus brazos en los bastones y con su única pierna pateó el balón con toda la fuerza que tenía y metió el gol decisivo que les daría el primer campeonato.

Iván forma parte de Los Guerreros Aztecas de Futbol Amputados CDMX, quienes demuestran que a pesar de las adversidades cualquier persona, si se lo propone, puede hacer lo que desea. Para estos deportistas la falta de una extremidad no representa impedimento.

Actualmente Los Guerreros Aztecas cuentan con alrededor de 27 trofeos y con dedicación, entrenamiento, motivación y carácter para salir adelante, los 16 deportistas se reúnen cada sábado para entrenar en diferentes deportivos de la capital.

La rutina comienza después de vestirse; usan un uniforme verde y el escudo de su equipo. Comienzan a correr alrededor de la cancha de fútbol rápido, los futbolistas corren con muletas y realizan sprints y a pesar de lo difícil que puede resultar trotar con una sola pierna, ellos se preparan al límite para cada encuentro.

Ernesto Lino, capitán y entrenador del equipo, contó a Crónica que con el paso del tiempo se han dado cuenta de lo que necesitan y cómo deben entrenar para que no sufran desmayos o hagan ejercicio en extremo.

Mientras los jugadores corrían y calentaban, todos se apoyaban e incluso hacían bromas entre ellos sobre sus limitaciones.

“Como entrenador he tenido que investigar y saber bien cómo darles la rutina a ellos, porque no es fácil hacer deporte con una sola pierna y debo revisar muy bien su presión, si son diabéticos o los padecimientos que tienen para que rindan al 100 por ciento”, explicó el hombre.

Estos peculiares futbolistas se tratan como iguales y como si no les hiciera falta alguna extremidad; con las rutinas de ejercicio explicaron que han aprendido a manejar el balón, dominarlo y lograr hacerlo parte de él.

“Cuando llegan para integrarse al equipo, por la falta de una de sus piernas no tienen la suficiente fuerza para patear el balón o les da miedo que les avienten las pelotas, pero se les enseña la manera de perder el miedo y hacer lo que sea con el balón. Aquí no hay obstáculos”, expresó Lino.

Pero Ernesto no sólo se dedica a entrenarlos, también ha ayudado a cuatro de los futbolistas a dejar el alcohol y las drogas, “algunos llegan en malos pasos, yo escucho sus problemas y les ayudo a salir adelante, la mayoría no terminaron sus estudios y yo les he dado ideas para que hagan cosas que valgan la pena”.

Contó que uno de ellos vivía en la calle y tenía un fuerte problema de adicción, pero desde que juega con Los Guerreros Aztecas su vida ha cambiado y para mejorar.

“A otro de los muchachos, por ejemplo, le aconsejé que buscara algún trabajo que le gustara o que se fuera a dominar el balón a los semáforos”, recordó con una sonrisa.

Detalló que durante su primer día, el joven logró recaudar 300 pesos y desde ese momento sólo se ha dedicado a entrenar y dominar los balones en calles de la Ciudad de México.

“A lo mejor no es el gran trabajo, pero por lo menos hace algo que le gusta, saca provecho de lo que sabe y sobre todo se gana ese dinero de la mejor manera y no con actos que lo podrían meter en problemas”, explicó.

PORTEROS. En el equipo de Los Guerreros Aztecas también hay tres porteros, hombres que tienen ambas piernas pero les fue amputado un brazo o los dos.

“Ellos también son parte del equipo, sólo que ellos deben ser porteros porque de acuerdo al reglamento, si jugaran con los amputados les darían ventaja por contar con sus dos piernas”, comentó.

Israel Rivero, uno de los porteros, ha aprendido a detener el balón con su cuerpo. Mientras sus compañeros entrenan con él y le lanzan la pelota, él se las ingenia para brincar para lograr detener los pases.

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