El eslabón más débil - Manuel Gómez Granados | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Domingo 21 de Enero, 2018
El eslabón más débil | La Crónica de Hoy

El eslabón más débil

Manuel Gómez Granados

El año nuevo empezó tan mal en materia de violencia como acabó 2017. México acumula asesinatos y hallazgos de fosas clandestinas a una velocidad sin precedentes en la historia de nuestro país o de América Latina. Hay estados como Morelos en los que, sólo en las dos primeras semanas de 2017, se acumularon 42 ejecuciones, mientras que, en Nayarit, en tres distintos sitios, se han encontrado restos de al menos 33 distintas personas. En Tamaulipas se han encontrado tambos metálicos en los que se disolvían en ácido los restos de personas asesinadas por las bandas de criminales, y Tijuana reportó que durante 2017 ocurrieron mil 744 homicidios.

Detrás de estas cifras terribles, dantescas, están el colapso tanto de la estrategia de seguridad pública con la que se comprometió, desde 2007, el gobierno federal, el cuestionable trabajo de inteligencia del Estado Mexicano y el fracaso—al menos parcial—en la creación del Nuevo Sistema de Justicia Penal que, no en balde, es criticado frecuentemente por personajes como Miguel Ángel Mancera. No se sabe si pudiera ser el caso, pero no sería difícil que, dados los patrones que caracterizan a la corrupción en México, parte del problema que padecemos tuviera que ver con que los dineros que México recibió de Estados Unidos durante los dos últimos años del gobierno de George Bush y los ocho del de Barack Obama que no hubieran sido usados como se debía.

Un elemento que caracteriza nuestra realidad violenta que, ha motivado nuevas alertas del Departamento de Estado de EU para evitar que los nacionales de aquel país viajen al nuestro, es que uno de los blancos preferidos del crimen organizado son los presidentes municipales, los expresidentes municipales y quienes han llegado a manifestar el deseo de ocupar ese tipo de cargos. Justamente por la magnitud del problema es que el programa Justicia en México de la Universidad de San Diego ha elaborado un estudio que explica qué está detrás del asesinato de 79 alcaldes en funciones, 68 exalcaldes y nueve candidatos a presidente municipal (156 personas en total), desde el año 2000.

El estudio, elaborado por Laura Y. Calderón y disponible en http://bit.ly/alcaldesejecutadosMx, identifica como una de las razones de los ataques a los alcaldes, exalcaldes y candidatos a alcaldes la debilidad de los gobiernos municipales; esta debilidad se acrecienta en las zonas rurales y empeora todavía más cuando esas zonas rurales están en regiones productoras de narcóticos. Es decir, son el eslabón más débil del Estado y ahí es donde atacan los criminales.

Calderón sugiere repensar las políticas de desarrollo rural y agropecuario, para ofrecer algo más que balas a los involucrados, directa o indirectamente, en la producción de narcóticos, pues aunque en el caso de la amapola la destrucción de plantíos y producto ha sido útil, en el caso de la cocaína y la mariguana hay efectos contraproducentes. El estudio prueba que a mayor número de decomisos/destrucción de plantíos, hay mayor número de asesinatos de alcaldes, exalcaldes y candidatos a alcaldes. En resumen, se necesita pensar mejor qué se hace y más cuando vemos que en los estados de EU que han legalizado el consumo de mariguana se reduce la violencia, incluso cuando sólo se legaliza el consumo para fines médicos (ver http://bit.ly/MariguanayViolenciaEU).

Hay un factor que Calderón no consideró en su estudio, pero que vale la pena pensar: los efectos del llamado “Mando Único” que hace que los municipios y sus alcaldes tengan menor capacidad para influir qué se hace o no en cada estado. Urge repensar una estrategia de seguridad pública que tiene efectos contraproducentes y debemos hacerlo pronto.

manuelggranados@gmail.com

 

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