El éxito de los viajes pontificios no se puede medir en cifras - Carlos Villa Roiz | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Domingo 21 de Enero, 2018
El éxito de los viajes pontificios no se puede medir en cifras | La Crónica de Hoy

El éxito de los viajes pontificios no se puede medir en cifras

Carlos Villa Roiz

La visita pastoral del papa Francisco a Chile y a Perú ha puesto de manifiesto que hay grupos intolerantes a su presencia, lo que obedece más a intereses políticos e ideológicos específicos que a cuestiones doctrinales, puesto que en realidad, el Santo Padre lleva a todas partes un mismo mensaje de paz, unión y esperanza válido para todo el mundo, aunque en realidad hay quienes se oponen precisamente a ello.

Si bien, los viajes de los papas siempre se realizan por invitación expresa y con el consentimiento de los gobiernos involucrados, a pesar de las frecuentes campañas de mentiras y descrédito que siempre lanzan los opositores, ni el Vaticano ni el Papa cobran nada por ello; por el contrario, la experiencia ha demostrado que su presencia en cualquier país siempre atrae al turismo católico en grandes volúmenes, y que la prensa internacional destaca toda su agenda incluyendo los discursos oficiales, por lo que cada país tiene la oportunidad de proyectar lo mejor de sí lo que implica buenas ganancias.

Pero los viajes pastorales de los pontífices siempre tienen un objetivo bien claro: visitar  las comunidades de creyentes, alentarlos en su fe y esperanza, invitar a la armonía, pues desde tiempos de Paulo VI los vicarios de Cristo tienen muy en claro que a pesar de los notables avances tecnológicos en los medios de comunicación, nada hay como el encuentro cara a cara con la comunidad de fieles. En este sentido, la visita a estos dos países fue exitosa, pues se lograron los objetivos sin importar el número de personas que hayan estado presentes.

Prueba de ello, es que los papas han visitado países de mayorías musulmanas y de otras confesiones, y como para muestra basta un botón, recordemos la misa que celebró el ahora Papa emérito Benedicto XVI en Éfeso, en Turquía, a la que solo asistieron 200 files. Así que no bastan las cifras para medir el supuesto éxito o fracaso de estas giras, cuando el Evangelio es muy claro: “Habrá fiesta en el cielo por un solo pecador que se arrepienta”, y en el ejemplo del Buen Pastor, se abandona al rebaño para ir en búsqueda de una sola oveja perdida.

En paralelo a estos viajes, la Iglesia celebró la Semana de Oración por la unidad de los cristianos, iniciativa que desde hace décadas, cada año se repite y en la que participan católicos, ortodoxos, evangélicos, luteranos, metodistas, anglicanos y principalmente todas aquellas iglesias históricas que comparten la misma fe en Cristo, aunque tengan notables diferencias en ritos, lenguas, tradiciones y en la propia interpretación en algunos pasajes de las Sagradas Escrituras.

En la Arquidiócesis de México, esta Semana de oración incluyó ceremonias religiosas en templos de distintas nominaciones incluyendo Greco Melquitas y Maronitas, y a todas ellas asistieron lo mismo obispos que Pastores y sacerdotes, con la entusiasta participación de fieles interesados en apoyar y promover tanto el ecumenismo como el diálogo interreligioso, lo que dio oportunidad de convivir y reconocer su propia fe en el otro.

Tanto los viajes de los pontífices como a Semana de Oración por la unidad de los cristianos comparten una misma enseñanza: la importancia de la tolerancia y el respeto entre quienes no piensan igual, un valor universal que se debe promover a pesar de la oposición que siempre muestran quienes están interesados en imponer por cualquier medio sus ideas o los propios intereses.

 

 

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