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El calentamiento global genera los fríos y heladas atípicos de este invierno

El aumento de la temperatura en el Polo Norte debilita una barrera natural que evita que el frío polar descienda en el continente. La OMM declaró al 2017 como uno de los más calientes de la historia

Las nevadas atípicas en el norte del país y los fríos intensos en el centro y la capital del país no son comunes, no obstante, forman parte de un fenómeno que se manifiesta en esta temporada invernal en Norteamérica. Paradójicamente, a causa del calentamiento global.

El Servicio Meteorológico Nacional informó que ahora se ciñe sobre el país el frente frío número 24, el cual provocará heladas en la Mesa del Norte y fuertes tormentas desde Puebla hasta Chiapas. Los fríos permanecerán por varias semanas más y disminuirían a inicios de febrero, de acuerdo con el organismo, pero ¿por qué tenemos este frío tan intenso después de haber tenido uno de los años más calurosos en la historia moderna del hombre?

La semana pasada, la Organización Meteorológica Mundial refirió que el 2017 fue uno de los tres años más calurosos jamás registrados y que cerró con una temperatura media global de la superficie de la Tierra 1.1 grados centígrados más alta que la del promedio de la era preindustrial, entre 1880 y 1900, utilizadas como medida de referencia.

Hace algunos días, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, escribía en Twitter una más de sus insensateces. Decía que ante las heladas que sufren, a EU “le vendría bien un poco de ese calentamiento global por el que nuestro país, pero no los demás, iba a pagar billones de dólares para protegernos de él. ¡Abríguense!”. Nada más alejado de la realidad.

El clima invernal del hemisferio norte es afectado por el vórtice polar estratosférico. Este término es aplicado a flujos de aire muy frío en rotación, que tienen su  origen en el polo y descienden sobre el continente. La combinación del giro de la Tierra con diferencias de temperatura, presión y humedad produce ondas heladas que afectan a la actividad humana.

“Las bajas temperaturas existentes en el Polo Norte funcionan como un atractor de las masas de aire frío y, en principio, evitan que las ondas de vórtice desciendan a partes bajas del continente”, señala Alfredo Sandoval Villalbazo, académico del Departamento de Física y Matemáticas de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México.

Esta atracción, explica, se ha hecho menos intensa en los últimos años debido al aumento de la temperatura de los polos, lo que ha sido un factor para la existencia de inviernos especialmente crudos en nuestro país. “La evidencia científica en este sentido ha sido reportada en distintos medios especializados, y si bien existen numerosas interrogantes referentes a aspectos detallados de este fenómeno, es evidente que el calentamiento del Ártico contribuye a la agudización del mismo”, escribe el físico en un artículo publicado por la Ibero.

De acuerdo al más reciente boletín de la sociedad meteorológica norteamericana, las alteraciones en el vórtice boreal han aumentado significativamente durante los últimos 37 años. Este incremento ha sido acompañado por fríos extremos en latitudes medias de Europa y Asia. El actual invierno ha sido particularmente crudo en extensas regiones de Estados Unidos y en la parte norte de México.

“Es importante no confundir eventos meteorológicos debidos a fluctuaciones de carácter local con efectos globales derivados de factores de riesgo controlables. El dióxido de carbono antropogénico hace que el Ártico registre una tasa de calentamiento superior a la del resto del  planeta. Este hecho favorece al debilitamiento del atractor polar, si bien es muy difícil predecir con detalle las características de cada evento extremo”, puntualiza el científico.

Los inviernos muy fríos no implican que el calentamiento global no exista, enfatiza, por el contrario, el debilitamiento del vórtice polar, debido a este fenómeno, favorece el descenso de corrientes de aire helado a latitudes medias del continente.  

“Las ciencias atmosféricas no son triviales. Su estudio formal requiere de métodos matemáticos especializados que van más allá de mediciones diarias y de proyecciones a corto plazo. La difusión del conocimiento sobre el fenómeno del cambio climático implica retos que sólo pueden afrontarse con base en una nueva relación ciencia-sociedad.

“Únicamente con una sociedad más científica y con científicos con mayor compromiso para acercar el conocimiento al público se lograrán consolidar acciones a gran escala que permitan  superar el reto de la crisis climática contemporánea”.

El frente frío número 24

De acuerdo con el Servicio Meteorológico Nacional, a partir de hoy, el frente frío número 24 en interacción con aire inestable superior ocasionarán un “nuevo y marcado descenso de temperatura sobre el oriente, centro y sureste del país, así como evento de “norte” muy fuerte a intenso en el litoral de Tamaulipas y Veracruz, Istmo y Golfo de Tehuantepec”.

En un comunicado, refirió además que se prevé un incremento en el potencial de lluvias sobre gran parte del territorio nacional. “Se prevé ambiente muy frío, potencial de vientos fuertes con tolvaneras y tormentas eléctricas sobre entidades del  noroeste y norte del territorio, debido al frente frío número 24 que recorrerá rápidamente el norte del país, a la onda del oeste (vaguada superior) que extiende su eje desde el centro de Estados Unidos hasta Coahuila y a su corriente de aire frío que cubre el noroeste, norte y noreste de la república”.

Agregó que se mantendrá el ambiente estable y seco, con un gradual ascenso de las temperaturas vespertinas sobre la mayor parte de la República.

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