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Experiencias del votante primerizo...

Continuamos con la revisión de los muchachos que se presentarán a las urnas, por primera vez en su vida, el próximo 1 de julio. Ellos solos podrían ser determinantes para definir la elección (sobre todo si es cerrada). Aun siendo muy jóvenes para saber de ello, tienen en su voto una decisión que afectará el resto de sus vidas

“¡Yo ya sé por quién!,  ¡yo ya sé por quién!”

Josafath  García Hernández, considera que los tiempos actuales en los que hay más apertura, transparencia y rendición de cuentas, aunado a una creciente democracia, permitirán que los próximos procesos electorales sean, dice, “más limpios, o por lo menos no sea el mismo cochinero de otras elecciones, en otros procesos”.

Tiene 18 años, recién cumplidos, hace un par de meses, cuenta, obtuvo su credencial para votar con fotografía ante el Instituto Nacional Electoral (INE). Hijo de dos profesores universitarios, García Hernández está acostumbrado a escuchar de política, comienza a hacer profundas reflexiones de los tres aspirantes presidenciales, a quienes él considera los “más fuertes”, y quienes en un momento dado pudieran dar la batalla para ganar la Presidencia de la República.

Sin revelar sus preferencias partidistas ni ideológicas, Josafath, estudiante de Diseño Gráfico, comparte que ya sabe por quién va a votar y también se dice consciente de que pertenece a ese segmento de la población que este año podría marcar una diferencia en las elecciones.

“Seremos casi 14 millones de jóvenes los que podríamos salir a votar, que ojalá todos lo hagan y comencemos a marcar una diferencia”. Lo saben, falta saber qué harán en la urna...

“M´ijita, siempre he velado por tu bien, yo creo que deberías votar por…”

Joseline Islas Patlán tiene 19 años, es la segunda vez que acude a votar. El año pasado lo hizo para elegir gobernador en el Estado de México, y este año lo hará para elegir Presidente de la Repúlica. Esta joven desertora de la escuela, confiesa que en su familia ya comienzan a intentar inducir su voto. “En reuniones en la casa empiezan a decirme: ‘no pues vota por éste’; luego otra  tía, ‘no m’ijita, vota por aquel’… y hasta mi papá les dice a sus hermanas, ‘ah, viejas jijas, déjenla, que ella vote por quien se le dé su gana’”.

Joseline comparte que dejó sus estudios de nivel licenciatura porque en su casa hacía falta un sueldo para tratar de completar el sustento familiar, y ésa es una de las partes que, dice, le duele de “este México que somos todos: la falta de oportunidades, los salarios bajos, la inseguridad, las madres solteras, el acoso a mujeres, las desapariciones forzadas, y por el otro lado tienes a los ricachones a los que nada les hace falta, que lo tienen todo, y entonces no nos entienden, no nos ven, no les importamos a los políticos, eso es lo cierto”.

Sabe que el próximo 1º de julio, dice, va a ir a votar, todavía no tiene decidido por quién lo hará:

 “Lo que sí tengo muy claro es que no quiero formar parte de esos mexicanos que no van a votar y luego de todos modos se están quejando. Creo que si queremos un cambio, pues todos debemos comenzar por actuar y propiciar que ese cambio se dé, y uno de los primeros pasos es venciendo el abstencionismo… Ojalá, que en un futuro podamos tener un México diferente, en el que sí de verdad un funcionario, un político o hasta el Presidente, que de veras no dé resultados, pues a volar, porque así te pasa en el trabajo ¿o no?, si no das resultados, te corren, así de fácil… así debería de ser, así quiero que sea”.

De la noche loca a la jornada electoral

Zury del Karen Valenzuela tiene 18 años y medio y, de cara a las elecciones presidenciales de julio próximo, externa con cierta decepción que no sabe todavía si va a votar o si de plano no lo hará y, en caso de animarse, tendría que “meterle velocidad, para tramitar mi credencial y que me la den a tiempo”.

Zury abraza a su pequeña Esperanza, su hija de ocho meses de nacida, producto de un amor fugaz, “una noche loca”, como ella misma lo dice, y ahora se enfrenta al reto de la soltería y la maternidad; con la prioridad de atender a su bebé no se ocupa mucho por poner atención a los precandidatos presidenciales ni sus propuestas políticas.

“Ahorita, si tú me preguntas, pues, le daría mi voto al partido que me está apoyando, en el sentido de que, como madre soltera, pues sí tengo necesidades, sobre todo económicas que a través de un apoyo económico que tramité con las autoridades capitalinas —ella vive en la delegación Azcapotzalco—, he podido contar con recursos económicos que me permiten atender las necesidades básicas de mi hija”.

Sabe que la política, no debería de ser sólo ganar votos a través de programas que ayudan a la gente, “pero si la mayoría de los mexicanos somos pobres, si a la mayoría de la gente no le alcanza lo que gana, entonces, pues prácticamente no te queda más que de dos: o agarras lo que te ofrecen o te friegas a pasar carencias, porque lo que ganas no te alcanza…. Pero de votar… la verdad no, todavía ni me decido bien…”.

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