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El Papa pide perdón por exigir “pruebas” a víctimas de curas

Francisco admite que sus comentarios fueron “hirientes”, pero mantiene su defensa del obispo Barros, acusado de encubrir al pederasta Karadima… porque nadie ha presentado evidencias

El papa Francisco, ayer, durante su vuelo de regreso a Roma.

El papa Francisco aprovechó hoy la rueda de prensa que ofreció en el avión de regreso de su gira por Chile y Perú para disculparse con las víctimas de abusos por parte de curas pedófilos a las que hace unos días había pedido que presentaran “pruebas”. Francisco admitió que, al pedir evidencias que no pueden presentar “les hirió”.

El pontífice se refirió al comunicado que emitió el presidente de la Comisión para la Protección de los Menores, el cardenal Sean O’Malley, en el que afirmó que las palabras del Papa no fueron oportunas, cosa que Jorge Bergoglio admitió, y dio la razón a O’Malley.

Sin embargo, Francisco quiso defenderse, y recordó que el cardenal, arzobispo de Boston, quien está muy comprometido contra los abusos del clero (en Boston se destapó uno de los mayores escándalos de pedofilia eclesiástica de la historia), valoró la tolerancia cero con el asunto que está ejerciendo el Papa en sus ya casi cinco años de pontificado.

Al respecto, Francisco insistió en que, pese a sus desafortunadas palabras, mantiene su política de “tolerancia cero” con los abusos. “Saben que el papa Benedicto XVI empezó con la tolerancia cero y yo seguí con ella”, insistió.

CONTRADICCIÓN. Sin embargo, insistió en la defensa de Juan Barros, obispo de Osorno, Chile, a quien las víctimas acusan de encubrimiento, por no haber hecho nada pese a saber de los abusos del sacerdote Fernando Karadima. Francisco sigue considerando que las acusaciones son calumnias, y volvió a negarse a relevarle del cargo. Pese a pedir disculpas por haber exigido pruebas a las víctimas, el Papa reiteró que cree que Barros es inocente porque nadie ha presentado pruebas en su contra.

Barros acompañó a Francisco en todos sus actos en Chile.

CORRUPCIÓN. El pontífice también abordó en la rueda de prensa aérea el tema de la corrupción, que fue recurrente en el viaje. En su conversación con los obispos en la última jornada de viaje a Perú, el papa calificó la política latinoamericana de “muy enferma” y, entre otras causas, achacó la enfermedad a la corrupción.

“En Latinoamérica hay muchos focos de corrupción”, aseguró, aunque añadió que también existe en países de Europa, al responder sobre los casos en Perú. Dijo que estaba de “moda” ahora hablar del caso Odebretch, la constructora brasileña acusada de sobornar a gobiernos de varios países de Latinoamérica, pero que esto era solo un “botón de muestra” respecto a todo lo que existe.

“Un corrupto está tan seguro de sí mismo que no puede volver atrás. Son como esos pantanos chupadizos, que tú quieres volver atrás, pero te chupan. Es una ciénaga. Es la destrucción de la persona humana”, afirmó Francisco sobre el asunto.

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