Rush anuncia el final de su historia | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Lunes 22 de Enero, 2018

Rush anuncia el final de su historia

Rush anuncia el final de su historia | La Crónica de Hoy

El día que Dave Grohl conoció al baterista de Rush, Neil Peart, lloró como si hubiera conocido a un Dios; un aclamado periodista de la Rolling Stone dijo que la vez que vio cantar a Geddy Lee pensó que sus agudos “hacían que Robert Plant (de Led Zeppelin), se pareciera a Leonard Coen” y la guitarra de Alex Lifeson ayudó a moldar la sonoridad del rock progresivo de los años 80.

Este trío de venerados músicos que conforman la leyenda Rush, ha decidido poner fin a su carrera: “Básicamente ya terminamos. Luego de 41 años, ya fue suficiente”, dijo Lifeson, en una entrevista para el medio canadiense The Globe and The Mail. “Pasaron más de dos años desde la última gira de Rush. No tenemos planes de volver tocar o grabar. Sentimos que ya fue suficiente”, agregó.

 Se trata de una banda que se ha convertido en motivo de culto dentro del rock. Si bien la primera formación se remonta a 1968, los de Toronto mostraron su alineación definitiva en 1974. Sus comienzos no fueron fáciles; le abrieron a las bandas importantes de la época aún cuando sus primeros tres discos (RushFlight by Night y Caress of Steel) no eran tan acogidos por la crítica.

Parte de ese desencanto por la prensa se debía a que Rush no tenía tendencias comerciales como otras bandas emergentes de la época. Durante una gira coincidieron con Kiss, en un encuentro que marcó su amistad y que también se convirtió en el momento en que decidieron que tipo de banda serían. Lifeson y compañía se quedaron sorprendidos por la visión descarada de Gene Simmons y Paul Stanley al ver a Kiss como un producto comercial.

“Una vez estaba en un pequeño restaurante en Kansas, y un tipo con tatuajes tocaba canciones de Kiss en la máquina de discos, pero no era otra cosa sino reproducir una campaña de marketing, se lo tragó como religión”, dijo Peart, en una entrevista. Lo que Rush buscaba era satisfacer al niño fanático y purista del rock: “Se trata de ser tu propio héroe”, dijo. “Me propuse nunca traicionar los valores que tenía el joven de 16 años, nunca agotarme, nunca inclinarme ante el hombre. Un compromiso es lo que nunca puedo aceptar”, agregó.

Así, la agrupación canadiense se mantuvo vigente por más de cuatro décadas. Lejos de los estándares comerciales, con la misión de satisfacer en cada gira y nuevo disco a sus fanáticos, “hay bandas más extrañas y hay bandas más grandes, pero ninguna tan extraña y tan grande”, era uno de sus lemas.

El reconocimiento a nivel mundial les llegó con 2112 (1976), un álbum conceptual de épica futurista. Años más tarde, en la década de los 80, superaron las expectativas de bandas predecesoras de ellos como Yes y Genesis, con el lanzamiento de Moving Pictures (1981), una obra maestra que mostraba su lado más ruidoso y salvaje, con canciones que se volvieron clásicos en el repertorio en vivo del grupo.

Si bien el trío se volvió menos prolífico a partir de la segunda mitad de la década de los 90, sus giras se volvieron cada vez más atractivas tanto por el nivel de destreza de los músicos como por lo impactante de las puestas en escena, tal como puede verse en Rush in Rio (2003). 

En 1994 fueron inducidos al Salón de la Fama de la música canadiense, mientras que en 2013 ingresaron al Salón de la Fama del Rock and Roll. Clockwork Angels (2012) es el último disco de estudio de los canadienses y su último show en vivo lo dieron el 1 de agosto de 2015 en Inglewood, California.

La banda canadiense ahora cumplirá otras satisfacciones que están más allá del rock. Desde años atrás, Alex Lifeson, quien brilló como guitarrista por sus riffs, efectos electrónicos y procesados, sus estructuras de cuerda poco ortodoxas y un singular manejo de acordes, dejará la música para atender los problemas de salud que le causan sus 64 años y pasar más tiempo con sus nietos.

Mientras Geddy Lee buscará enriquecer su pasión como coleccionista de bajo, Neil Peart descansará de una de las cosas que más odiaba desde que se integró a la banda en 1974, que es el salir de gira, pues le dolían las largas separaciones de su hija: “Me di cuenta en la última gira que es bueno para ella cuando estoy allí, y es realmente malo para ella cuando no lo estoy”, dice Peart, quien se mudó de su Canadá natal a L.A. en el cambio de siglo solo para estar más cerca de ella.

 

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