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La CDMX, primer lugar en desarme voluntario; darán 20% más a capitalinos

Desde su arranque en 2012, el gobierno local ha retirado de las calles 33 mil armas y explosivos

Miguel Ángel Mancera presentó la escultura Alas de Paz del artista José Marín.

En cinco años, el Gobierno de la Ciudad de México ha retirado de las calles 33 mil armas de fuego y explosivos mediante el programa de desarme voluntario.

El jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera Espinosa, afirmó que esta acción que ya es ley y que está a cargo de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedeso), es la de mayor alcance y potencia en el país.

Por ello invitó a los capitalinos a canjear sus armas por dinero y recordó el caso de una anciana que aprovechó que sus familiares se fueron a trabajar para cargar su diablito con cinco armas largas y las entregó. “Qué bueno porque se regresó con su buena lana y ahí se acabó un peligro en esa casa”, comentó.

Al encabezar el banderazo de salida de la octava edición del programa que inició en 2012, Mancera Espinosa destacó que “25 por ciento de todas las armas que se han retirado voluntariamente en el país ha sido aquí, ha funcionado muy bien esta tarea”.

Dijo que para este año el presupuesto del programa es de 25 millones de pesos y agregó que habrá un aumento en el monto de canje que se entrega al ciudadano del 20 por ciento por arma, como incentivo para que las familias se acerquen a los módulos.

El mandatario capitalino pidió a los próximos gobiernos seguir con esta tarea de retirar las armas, para fomentar la convivencia pacífica en la ciudad y en todo el país.

Al mismo tiempo reiteró el llamado a la Cámara de Diputados para que aprueben la ley que agrava las penas para quienes porten, de manera ilegal, armas de fuego.

“Permanentemente tenemos datos que en riñas se provocan lesiones y a veces hasta la muerte por tener este tipo de instrumentos que no llevan a otra cosa más que un mensaje contrario a lo que queremos difundir”, explicó.

El proceso es a través del intercambio voluntario y anónimo de pistolas, rifles, cartuchos, granadas o cargadores; y por cada una se entrega al ciudadano una cantidad en efectivo de acuerdo con un tabulador. El arma se destruye en presencia del donante.

“Ya vimos que esto es lo importante: sacar las armas de la casa y llevarlas a la destrucción. Nadie quiere tener armas en su casa. No debe haber armas en la casa. Por supuesto, que entre más difundamos este mensaje, mejor”, finalizó el mandatario capitalino.

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