Los tránsfugas van y vienen de los partidos

Miguel Ángel Rivera

En 2005, la diputada local del entonces Distrito Federal, Gabriela Cuevas Barrón, pagó una fianza de dos mil pesos para evitar que Andrés Manuel López Obrador, fuera a la cárcel —por incumplir como jefe de Gobierno una orden de la Suprema Corte de Justicia— y se presentara como víctima de una persecución política.

Doce años después, López Obrador vuelve a ser candidato presidencial y ahora es él quien da cobijo a la senadora por el PAN Cuevas Barrón y le ofrece hacerla candidata a diputada federal dentro de la lista de candidatos plurinominales de su partido, Morena.

La senadora disidente tenía 23 años de militancia en Acción Nacional, pero según reveló la directiva de ese partido, abandonó sus filas porque no se cumplió su exigencia de ser diputada por la vía plurinominal.

Es uno más de los muchos cambios que hemos visto y que seguiremos atestiguando porque los partidos no cumplen las demandas de sus cuadros, que optan por emigrar.

Nada que decir de las ideologías, al parecer para los políticos lo mismo da “defender” los colores de un partido que los de otro, aunque postulen ideas totalmente contrarias. Lo importante es mantenerse en el poder.

La renuncia de Cueva Barrón ocasionó reacciones inmediatas, entre las cuales sobresalen las de dos destacados expanistas: el expresidente Vicente Fox y Margarita Zavala, la esposa del expresidente Felipe Calderón.

La ahora aspirante a candidata presidencial independiente, que dejó las filas del PAN porque no la consideraron para ser su abanderada, justificó a la senadora, al señalar que el azul y blanco ha dejado de ser un partido democrático.

Fox, quien simplemente no ratificó su militancia en Acción Nacional desde 2014, criticó en redes sociales a Cuevas Barrón, lo cual resulta natural dada la campaña que desde siempre ha mantenido en contra de López Obrador.

La Cosecha

Aunque de menor impacto nacional, pero que puede convertirse en factor decisivo para el futuro de Chiapas, resulta la renuncia del presidente de la Junta de Coordinación Política del Congreso local y dirigente estatal del PVEM en Chiapas, Eduardo Ramírez Aguilar, en protesta por la imposición de la coalición con el PRI para que el priista Roberto Albores Gleason sea el candidato a gobernador de ese estado.

El actual gobernador de Chiapas, Manuel Velasco Coello, surgió de las filas del PVEM, al frente del cual arrasó en las elecciones intermedias, pero ese control político se debilitó al acercase su propia sucesión, al grado que el reciente domingo, en la llamada Asamblea por la Dignidad, Ramírez Aguilar confirmó su renuncia, junto con otros 14 diputados locales que anunciaron lo propio un día antes.

Otros recién llegados a Morena son, el senador por el PRD Rabindranath Salazar Solorio y el presidente municipal de Cuernavaca, el exfutbolista Cuauhtémoc Blanco, quien conquistó ese cargo postulado por el Partido Social Demócrata y luego de diversos conflictos fue cobijado por Encuentro Social (PES), partido que ahora va en alianza con Morena y el PT.

Como en el caso de la senadora Cuevas Barrón, López Obrador dio la bienvenida a Blanco y de hecho anticipó que será el candidato a gobernador de Morelos de la coalición Juntos Haremos Historia, aunque todavía no se conocen los resultados de la encuesta que supuestamente decidiría entre el exfutbolista y Salazar.

riverapaz@prodigy.net

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