Nacional

Sentenciado haría vida normal en el día, por la noche iría a prisión

El proyecto de Código Penal Nacional que sustituiría a los 32 códigos estatales apuesta por métodos de castigos alternativos, abriendo la puerta a penas en las que se combina, por ejemplo, que el sentenciado duerma en prisión y salga a trabajar y hacer una vida normal durante el día.

Si bien este tipo de condenas ya existe, el establecimiento de un Código Nacional Penal haría que esto se extienda, sin excepción, a todo el territorio nacional.

El proyecto a cargo del Instituto Nacional de Ciencias Penales (Inacipe) y del que debe participar la Procuraduría General de la República, está en su etapa de perfeccionamiento, aún es un borrador, pero claramente apuesta por una justicia restaurativa que propicia la reparación del daño en aquellos casos en los que sea posible.

Este Código Penal Nacional (documento que establece las conductas a ser castigadas por ley) es el complemento del ya vigente Código Nacional de Procedimientos Penales. Ésta es la pareja documental sobre la que debe afianzarse el nuevo sistema de justicia penal.

El nuevo sistema penal y su código procedimental han sido vapuleados repetidamente por los gobernadores y sus procuradores, quienes han alegado que los sospechosos consiguen liberaciones con excesiva facilidad.

Los gobiernos estatales tuvieron 10 años para preparar a sus instituciones en los nuevos procedimientos, pues las reformas legales en materia de procuración de justicia empezaron en 2008, pero es probable que el Código Penal Nacional acentúe la polémica.

Un objetivo, señala el texto del proyecto, es que no se formen “nichos de impunidad derivados de los tantos códigos penales que regulan las conductas reprochables tanto en el ámbito federal como en las distintas entidades”. Es decir, que las conductas delictivas queden establecidas de manera única y clara en todos los ciudadanos sin importar en qué parte del territorio se encuentra.

El criterio en algunos temas como el aborto es claramente liberal, en tanto que en otros como el feminicidio deja sin espacio de acción a las entidades federativas que reiteradamente se negaron a asumir que se trata de un delito que requiere un tratamiento especial.

El proyecto, del que posee una copia Crónica, aún debe ser perfeccionado, pero hay capítulos que ya se completaron.

Semiprisión

Un asunto llamativo es el establecimiento para todo el país de castigos que implican la semilibertad y/o el trabajo del culpable en favor de las víctimas del delito.

En el caso de la semilibertad, el sentenciado se vería obligado estar en la prisión durante horas o días, pero lo combinaría con salidas a la calle para trabajar y hacer una vida relativamente normal.

La semilibertad para castigar algunas conductas tendría una gama de opciones entre las que estarían el encarcelamiento de fin de semana y salida a calle el resto de la semana; libertad diurna con reclusión nocturna o salida nocturna con reclusión diurna, entre otras.

El trabajo en beneficio de las víctimas del delito consistiría en la prestación de servicios, sea en instituciones públicas o privadas, adicionales a la jornada de trabajo con la que el sentenciado se gana la vida, y que va encaminado a dar más peso a la reparación del daño que se causó y menos a la idea de castigar al delincuente con la prisión.

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