La creación del cosmos, creencias mesoamericanas - Consejo Consultivo de Ciencias | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Miércoles 24 de Enero, 2018
La creación del cosmos, creencias mesoamericanas | La Crónica de Hoy

La creación del cosmos, creencias mesoamericanas

Consejo Consultivo de Ciencias

Enrique Florescano

(Segunda Parte)

El Popol Vuh es un relato ensimismado en narrar la historia del pueblo k´iche´ desde sus remotos orígenes hasta su conquista y dominación por los invasores españoles. Se concentra en un pueblo y un territorio específicos durante un periodo largo (del año 1200 aproximadamente al año de 1560 en que termina el relato). Proporciona una información excepcional sobre la formación histórica de los k´iche´, un pueblo descendiente de la gran cultura maya que fluyó de la antigüedad clásica hacia las sociedades que se desarrollaron en el periodo posclásico (1100-1521)1.

El Popol Vuh, el Códice de Viena y el mito del Quinto Sol de los textos nahuas, al relatar la historia de esos pueblos se convirtieron en un Libro sagrado semejante a la Biblia del pueblo judío, y vistieron su mensaje con los recursos que grababan los acontecimientos en la memoria colectiva. Podemos concluir entonces que los mitos de creación plasmados en los templos de palenque2, en el Popol Vuh, en el Códice de Viena o en la Historia de los mexicanos por sus pinturas, fueron los textos donde esos pueblos acendraron su identidad palencana, k´iche´, mixteca o mexica.

Entre los pueblos mesoamericanos el relato de la creación del cosmos y el principio de la civilización era el principal transmisor de la identidad étnica. Los lenguajes, sean orales, escritos o visuales, son creaciones sociales cuya función primera es servir a la colectividad. La primera función de la memoria condensada en estos medios de comunicación es la de ayudar a la sobrevivencia del grupo.

Las semejanzas en la secuencia narrativa, el contenido y la estructura tripartita de los mitos de la creación mixtecos, el Popol Vuh de los k´iche´ y la Historia de los mexicanos por sus pinturas de los nahuas, mencioné la probable existencia de un canon o arquetipo del que derivaron estos y otros relatos de creación de Mesoamérica. Tal es la tesis central de mi libro, Quetzalcóatl y los mitos fundadores de Mesoamérica3. Ahí sostengo que en Tollán-Teotihuacán, no en la Tula de Hidalgo, se originaron los mitos fundadores de Mesoamérica; el mito de la creación del Quinto Sol, el relato de Tollán como epítome de la ciudad maravillosa y del reino civilizado, y la figura prodigiosa de Quetzalcóatl, el arquetipo del conductor de pueblos, guerrero conquistador y modelo de gobernantes.

En la memoria antigua de Mesoamérica, Teotihuacán es el lugar de los orígenes, la cuna donde nació el Quinto Sol, el nuevo orden que dio vida a los seres humanos bajo el patrocinio de Ehécatl. Diversas fuentes señalan que Ehécatl-Quetzalcóatl, el dios del aire, participó en la formación del Quinto Sol. A él se atribuye también la creación del calendario, las ciencias y las artes, la agricultura y el conjunto de los bienes civilizados4. Ehécatl es el dios proveniente de los toltecas, el numen titular del reino de Tollán y el dios protector de Quetzalcóatl, el gobernante todo poderoso.

Basado en descubrimientos como el llamado Templo de Quetzalcóatl, enclavado en la Ciudadela de Teotihuacán, así como en el análisis del emblema de la Serpiente Emplumada (Quetzalcóatl), llegué a la conclusión de que el personaje llamado Quetzalcóatl fue el fundador del reino y la dinastía tolteca de Tollán5.

Quizá el logro más duradero de los pobladores de Tollán consistió en envolver esas hazañas en los lenguajes del mito, el rito y la ideología política. El mito del Quinto Sol, con su cauda de alegorías magnéticas (la creación de los seres humanos, la vida civilizada y la dinastía real), se convirtió en el paradigma de los mitos de origen de los estados posteriores. Por ejemplo, Ehécatl, el dios creador de Tollán, reaparece en el Códice de Viena 500 años más tarde, como el numen creador del reino mixteco de Tilantongo. Y otros 500 años después lo vemos figurar como el dios protector de los pueblos mixtecos refundados en esa región por las autoridades españolas en los siglos XVI y XVII6.

Tollán fue la matriz que supo acoger los legados provenientes de otros pueblos y envolverlos en el lenguaje propio de la cultura tolteca. Una vez asentados y reproducidos en Tollán, estos conocimientos fueron proyectados hacia las diversas regiones de Mesoamérica. Uno de los vestigios es el texto siguiente, que le atribuye a Huémac, el legendario rey de Tula, la creación de un libro de libros, similar a una Biblia donde se habían atesorado los innumerables saberes creados por el genio tolteca. Dice este texto que Huémac, el último de los soberanos de la Tula de Hidalgo.

Juntó todas las historias que tenían los toltecas desde la creación del mundo hasta en aquel tiempo, y las hizo pintar en un libro muy grande, en donde estaban pintados sus persecuciones y trabajos, prosperidades y buenos ejemplos, templos, ídolos, sacrificios, ritos y ceremonias que ellos usaban: astrología, filosofía, arquitectura y demás artes […], y un resumen de todas las cosas de ciencia y sabiduría, batallas prósperas y adversas y otras muchas cosas e intituló a este libro […] Teomoxtli, que bien interpretado quiere decir libro divino7.

El libro de libros que cita el cronista Ixtlilxóchitl se inventó en Tollán Teotihuacán y fue el canon que en adelante sirvió como modelo para componer la memoria de los mixtecos en el Códice de Viena, de los k´iche´ en el Popol Vuh, de los kaqchikeles en el Memorial de Sololá, y de los nahuas de Tenochtitlán en la Leyenda de los Soles y en la Historia de los mexicanos por sus pinturas8. Tal es, en suma, mi interpretación del antiguo legado memorioso de los pueblos de Mesoamérica.

Resumen de: Florescano Mayet E. 2008. El significado de los antiguos mitos mesoamericanos sobre la creación del cosmos, la fundación del reino y el principio de la civilización, en: Paredes-López O, y Estrada-Orihuela S. (coords.), Aportaciones cientificas y humanísticas mexicanas en el siglo XX, pp. 244-251.

1. Memoria indígena, 1999, pp. 30-53.

2. En los templos de la Cruz, la Cruz Foliada y del Sol, en Palenque, se estampó en grifos en el año de 692 un relato de la creación del cosmos en ese reino. Véase Linda Échele y David Freidel (1990), A forest of kings . The untold story of the Ancient Maya, William Morris and Company, pp. 246-248.

3. Taurus, 2004. Resumí esta tesis en un artículo anterior. “Los paradigmas mesoamericanos que unificaron la reconstrucción del pasado: el mito de la creación del cosmos; la fundación del reino maravilloso (Tollán); y Quetzalcóatl, el creador de estados y dinastías, publicado en Historia Mexicana, vol. LII, octubre-diciembre, 2002, pp. 309-359.

4. La “Historie du Mechique” y la “Historia de los mexicanos por sus pinturas” mencionan a Ehécatl como el dios que interviene en la creación del Quinto Sol. Véase Florescano, Quetzalcóatl y los mitos fundadores de Mesoamérica, pp. 242 y 78-80.

5. Ibid, pp. 262-275.

6. Florescano, E (2002), Historia de las historias de la nación mexicana, Taurus, cap. I.

7. Alva, Fernando de (1972) Ixtlilxóchitl, Obras Históricas, ed. De Edmundo O´Gorman, Universidad Nacional Autónoma de México, 2 vols., 1, p. 270.

8. Sostengo esta tesis en el estudio “Chichén Itzá, Teotihuacán, y los Orígenes del Popol Vuh”, publicado en La Jornada Semanal (núm. 536, 12 de junio de 2005, pp. 3-9) del periódico La Jornada. Este estudio se publicó en inglés en la revista Colonial Latin American Review, vol. 15, 2006, pp. 129-142.

Miembro del Consejo Consultivo de Ciencias.

 

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