Crisis por el agua: inicia la cuenta regresiva

Ma. del Rocío Pineda Gochi

En días pasados el gobierno de la Provincia Occidental del Cabo publicó en su portal oficial una “Alerta de agua”, la cual conminaba a los residentes y visitantes a reducir el consumo de agua de acuerdo con las restricciones de sus respectivos municipios. Llamó la atención internacional, la determinación de las autoridades de elevar a los niveles máximos las restricciones de agua para la Ciudad del Cabo (nivel 6) y los municipios locales de Saldanha (nivel 5), Stellenbosch (nivel 5) y Drakenstein (nivel 4).

Aunque 20 de los 24 municipios locales y el propio municipio metropolitano de Ciudad del Cabo ya tenían algún nivel de restricción, las medidas extremas de restringir el uso de agua para beber, lavar y cocinar a 87 litros de agua tratada por persona al día, no dieron los resultados esperados. La alcaldesa Patricia de Lille, calificó esta situación como un “punto sin retorno”, y dado el escenario tan crítico de los niveles de los embalses de agua, que podrían disminuir hasta el 13.5 por ciento de su capacidad en menos de tres meses, las autoridades se verán obligadas a cortar el suministro no esencial de agua, que quedaría limitado a hospitales y otras infraestructuras estratégicas.

La prensa mundial le ha dado nombre a este suceso como el “día cero” en el que por primera vez una gran ciudad del mundo podría quedarse sin agua. Este hecho pone nuevamente en el debate, la necesidad de tomar de manera seria e inmediata los problemas de escasez y de gestión del agua que se generan día a día en muchas latitudes del mundo, y con los efectos del cambio climático, se vaticinan escenarios verdaderamente críticos. La propia ONU advirtió el año pasado que para el 2050 la demanda mundial de agua dulce crecerá en más del 40 por ciento, y por lo menos una cuarta parte de la población mundial vivirá en países con una falta crónica o recurrente de agua limpia.

Pese a las alertas y advertencias de organismos nacionales e internacionales, muchos gobiernos aún se encuentran en el debate y en la disyuntiva de cómo garantizar el abasto, si es mediante la vía del sector público o privado. La realidad es que existe una deficiencia y poca regulación en materia de gestión del agua, lo cual genera grandes desperdicios y una falta de concienciación sobre su uso.

Recordemos que el 28 de julio de 2010, la Asamblea General de las Naciones Unidas reconoció explícitamente el derecho humano al agua y al saneamiento, reafirmando que un agua potable limpia y el saneamiento, son esenciales para la realización de todos los derechos humanos. Sin embargo, los gobiernos de muchos países enfrentan el reto de garantizar este derecho, y peor aún, existe una larga lista que subestima la crisis que se avecina.

A más de 50 años, cuando el presidente norteamericano John F. Kennedy refirió que “Quien fuere capaz de resolver los problemas del agua, será merecedor de dos premios Nobel, uno por la paz y otro por la ciencia”, hoy se cumplen sus presagios de la amenaza para la paz y la seguridad internacional que supondrá una guerra por el agua.

Actualmente existen más de 800 millones de personas que carecen de acceso a agua potable y más de 2 mil 500 millones que no cuentan con sanidad básica. Nuestro país no es ajeno a este problema y son cada vez más recurrentes las tensiones que se generan por la escasez y desabasto del agua.

Estamos en el límite de tomar cartas en el asunto, y ante esta situación, el Estado Mexicano está obligado a establecer una política integral de gestión del agua que reconozca a este bien como un recurso escaso, estratégico y fundamental para el crecimiento económico y social, y sobre todo de seguridad nacional. El Programa Nacional Hídrico es un importante instrumento para definir una verdadera política hídrica de manera inmediata, lo cual requerirá del esfuerzo de todos para realizar cambios profundos en este sector, y mediante reformas jurídicas establezcamos mecanismos de prevención, uso eficiente y de mejora del servicio en el ámbito local, regional y nacional.

Senadora de la República

Michoacán de Ocampo

@RocioPinedaG

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