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El Papa afirma que la difusión de noticias falsas es algo diabólico

El papa Francisco, ayer, en el Vaticano.

El papa Francisco comparó ayer el fenómeno de las noticias falsas con la historia del diablo animando a Eva a comer la manzana prohibida del Edén, y denunció que tienen su origen en “la codicia” y “sed de poder” del ser humano.

“Las ‘fake news’ se convierten a menudo en virales, es decir, se difunden de modo veloz y difícilmente manejable, no a causa de la lógica de compartir que caracteriza a las redes sociales, sino más bien por la codicia insaciable que se enciende fácilmente en el ser humano’, señaló el pontífice.

Y renglón seguido añadió que “las mismas motivaciones económicas y oportunistas de la desinformación tienen su raíz en la sed de poder”.

Francisco advirtió que “ninguna desinformación es inocua” y que “incluso una distorsión de la verdad aparentemente leve puede tener efectos peligrosos”. Según opinó, “el drama de la desinformación es el desacreditar al otro, el presentarlo como enemigo, hasta llegar a la demonización que favorece los conflictos”.

Y en esta línea consideró que las noticias falsas revelan “la presencia de actitudes intolerantes e hipersensibles al mismo tiempo, con el único resultado de extender el peligro de la arrogancia y el odio”.

Por ello, el Papa, que en 2016 sufrió las noticias falsas en sus carnes cuando se publicó que apoyaba a Donald Trump, alertó que “ninguno de nosotros puede eximirse de la responsabilidad de hacer frente a estas falsedades”.

En ese sentido, subrayó la necesidad de “educar en la verdad” para “saber discernir, valorar y ponderar los deseos y las inclinaciones que se mueven dentro de nosotros”.

Francisco alabó las medidas que “han puesto en marcha las compañías tecnológicas y de medios de comunicación, dirigidas a definir nuevos criterios para la verificación de las identidades personales que se esconden detrás de millones de perfiles digitales”.

Finalmente, el pontífice pidió a los periodistas “un compromiso especial” para evitar la expansión de la desinformación.

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