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Hasta 175 años de cárcel para médico de EU que abusó de 156 gimnastas

Larry Nassar sometió durante 20 años a estrellas del deporte, como Simone Biles, con la excusa de darles tratamiento. “Tengo el privilegio de firmar tu sentencia de muerte”, le espetó la juez

  • cronica.com.mx
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Empezó en 1997. Entonces, Larry Nassar tenía cerca de 35 años y empezaba su carrera como médico de la selección femenina de gimnasia de Estados Unidos. El terror llegó de su mano al equipo. Aprovechaba sus conocimientos como doctor y su autoridad para abusar de las gimnastas, que si llegan a competir en Juegos Olímpicos con apenas 15 años, pueden empezar en la selección con menos de 13.

La sentencia, a cargo de la juez del estado de Michigan Rosemarie Aquilina, fue brutal: Entre 40 y 175 años de cárcel. Una cadena perpetúa de facto que debe sumarse a otros 60 años de prisión por pornografía infantil que le cayeron de un juzgado federal y que ya está cumpliendo.

“Tengo el privilegio de sentenciarte”, le espetó la juez. “Acabo de firmar tu sentencia de muerte”, agregó tras leer la condena con notable desprecio.

Durante la última semana, hasta 160 testigos han relatado sus abusos. Cómo se aprovechaba de las niñas para manosearlas con la excusa de que les aplicaba tratamientos médicos. Llegó a masturbarse frente a las menores. A restregar su pene en ellas, según varias testigos. Lo hizo con al menos 156 de ellas.

Algunas ya sobrepasan la treintena, otras son todavía casi unas niñas. Pese al paso de los años, sus relatos son constantes; una y otra vez, Nassar abusaba de ellas en Michigan y en los viajes de la selección; lo hizo incluso en varios Juegos Olímpicos. Se sentía intocable.

“CREÍ QUE IBA A MORIR”. Uno de esos abusos ocurrió en los JJOO de Londres de 2012, según explicó ya en noviembre McKayla Maroney, múltiple medallista olímpica. Sin embargo, la joven, ahora de 22 años, relató que su peor episodio con el depredador sexual ocurrió cuando ella tenía 15 años. “Me dio una pastilla para dormir en un vuelo a Tokio y lo siguiente que recuerdo es que estábamos los dos solos en una habitación de hotel, y me estaba aplicando el tratamiento. Creí que esa noche iba a morir”, relató la gimnasta en una carta que publicó en Twitter.

Seguramente su víctima de mayor perfil es Simone Biles, aclamada por todos en los pasados JJOO de Río de Janeiro tras deslumbrar al mundo colgándose cuatro oros y un bronce. El comportamiento del doctor Nassar es “completamente inaceptable”, denunciaba Biles en Twitter. “Especialmente, viniendo de alguien en quien me dijeron que DEBÍA confiar”, agregaba con amargura.

Nassar trató de pedir disculpas. Con calma y la mirada baja, leyó un escueto comunicado pidiendo perdón, incluso se revolvió para mirar a víctimas y familiares. La juez, sin embargo, se mostró implacable, leyendo una carta anterior en la que negaba las acusaciones, las tildaba de fabricaciones y defendía sus “tratamientos”.

INVESTIGACIONES. Ahora que este capítulo se cierra, las víctimas, o supervivientes, como las consideró la magistrada, pueden respirar, pero todavía se preguntan cómo durante 20 años las agresiones de Nassar pasaron desapercibidas.

Una denuncia de la gimnasta Rachel Denhollander contra Nassar publicada en el ‘Indianapolis Star’ desató el escándalo en septiembre de 2016, pero no fue hasta que multitud de marcas rompieron sus contratos con el equipo de gimnasia de EU, que su director, Steve Penny, decidió dimitir.

Esta semana, la Universidad de Michigan aceptó que el fiscal del estado, Bill Schuette, inicie una investigación, y la NCAA, el ente que rige todo el deporte universitario del país, expresó a la universidad su deseo de abrir por su cuenta otra investigación sobre cómo los directivos del deporte respondieron a unas acusaciones que durante años quedaron silenciadas y que ahora el movimiento MeToo ha empoderado.

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