Crisis política en el gobierno de Estados Unidos: situación a la que la “tenacidad irracional” puede llevar

Jesús Casillas Romero

Es increíble el grado al que se pueden llevar las cosas, cuando la falta de acuerdos y la cerrazón imperan y se sobreponen a la imprescindible tarea de bien gobernar.

El sábado 20 de enero se cumplió un año de que el Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, tomó posesión en el cargo y con este aniversario, también la noticia de una parálisis en el gobierno estadunidense, en virtud de que el Presidente y el Congreso norteamericanos no alcanzaron los acuerdos necesarios sobre el financiamiento para las agencias federales de nuestro vecino país del norte.

El plazo se venció el viernes pasado y ante este escenario, la Casa Blanca cerraría las operaciones “no esenciales” del gobierno. Las Fuerzas Armadas, policía, guardia fronteriza, agentes aduaneros y operadores de vuelo se mantendrían en sus puestos, sin embargo, algunas oficinas de vital importancia serían cerradas, como la Administración de Seguridad Social y los departamentos de Educación, Protección al Ambiente, Vivienda, Comercio y Trabajo.

El motivo: incluir un proyecto para dar protección a más de 700 mil jóvenes inmigrantes indocumentados que llegaron a Estados Unidos siendo niños, los llamados dreamers (soñadores) o jóvenes DACA, en alusión al programa que les había dado protección durante el gobierno del expresidente Barack Obama.

A la par, el otorgamiento de 2,700 millones de dólares en recursos adicionales para la aplicación de leyes migratorias en las fronteras estadunidenses.

Sin embargo, en el ánimo de Trump, pudo más el rechazo a los primeros, que los servicios y el conjunto de necesidades sociales a satisfacerse a través del presupuesto público.

Después de esto, ya menos nos sorprende que culpe a los jóvenes indocumentados de su derrota, de las profundas divisiones políticas en las que tiene enclavado a su país, de la crisis y parálisis producto de la falta de oficio político e inflexibilidad de un pretendido autoritarismo.

Tampoco descartemos que esta situación será utilizada como elemento de coerción contra los legisladores, principalmente contra los demócratas, que afortunadamente insisten en que la renovación del financiamiento público debe contemplar medidas de solución y protección para los dreamers.

En toda negociación, las partes suelen ceder y llegar a puntos medios que permitan el acuerdo. Se debe hacer una valoración y ponderación de las cosas, sin jugar al todo o nada, y menos en un tema tan sensible como el financiamiento público.

Sin embargo, el odio, la intransigencia y la cerrazón siguen embistiendo a los jóvenes indocumentados, sin importar las graves consecuencias que pudiera tener para con toda la sociedad estadunidense.

La Cámara de Representantes y el Senado sostuvieron sesiones para evitar el paro, con una solución temporal acordada el día lunes de esta semana, para reabrir el Gobierno Federal y extender fondos hasta el día 8 de febrero, con la promesa de los republicanos de permitir que un proyecto de ley sobre inmigración sea analizado y votado en ese mismo mes.

Por nuestra parte, un grupo de Senadores mexicanos habremos de acudir este fin de semana a la ciudad de Los Ángeles, California, para participar en el foro “Retos y perspectivas a un año de Trump”, con la finalidad de continuar aportando nuestros esfuerzos en la “agenda migrante” que nos hemos planteado en favor de nuestros connacionales en Estados Unidos, y celebrar las audiencias y entrevistas necesarias con legisladores de ese país, para impulsar que ese anhelo de una solución migratoria sea posible.

Senador por Jalisco.

 

Imprimir

Comentarios