Generemos condiciones para una educación libre de violencia

Diva Hadamira Gastélum

Los diversos acontecimientos de violencia que se han generado en las escuelas mexicanas nos deben poner en alerta sobre lo preocupante que resulta ver cómo la violencia ha trastocado de manera alarmante a grupos sociales como las niñas, niños y adolescentes.

El acoso escolar o bullying no es una cuestión de “niñas y niños jugando pesado”, es un fenómeno social de comportamiento de abusos y maltratos con el propósito de intimidar o controlar mediante contacto físico o manipulación psicológica. Lo preocupante es que si no se detecta y se atiende a tiempo, las consecuencias pueden llegar a ser fatales.

La Organización No Gubernamental Internacional Bullying Sin Fronteras realizó un estudio entre noviembre de 2016 y 2017 sobre el aumento de los casos de bullying en América Latina y España y de acuerdo con sus resultados, México se coloca en el primer lugar a nivel mundial por encima de países como: Estados Unidos de América, China, España, Japón, Guatemala, República Dominicana, Costa Rica, Honduras, El Salvador, Brasil, Argentina, Chile, Uruguay, Bélgica, Italia,  Suecia, Francia, Dinamarca y Noruega.

Resulta alarmante cómo en nuestro país los casos de acoso escolar o bullying han aumentado de tal manera que 7 de cada 10 niños sufren algún tipo de acoso todos los días.

Y es que, este tipo de violencia es multifactorial, pues si bien el bullying es una forma de discriminación, los factores son diversos como: orientación sexual, identidad de género, nacionalidad, condición económica, condiciones de salud, discapacidad, creencias religiosas, etnias, estigmas sociales, estereotipos de género, entre otras.

Sin duda, el bullying es una violación a los derechos humanos de la niñez y adolescencia; puesto que además de afectar primordialmente a la comunidad educativa, deteriora la convivencia y tiene graves consecuencias negativas en su desarrollo físico, psicológico y emocional.

Esta problemática nos recuerda que si bien se ha trabajado en programas, políticas públicas y estrategias para la protección de niñas, niños y adolescentes, el tema no ha sido superado y es necesario continuar trabajando para su prevención y atención.

Como lo hemos mencionado en diversas ocasiones, la detección, atención y prevención son factores sustanciales para detener una problemática como lo es la violencia escolar. También debemos de insistir que su abordaje debe ser ecológico, es decir, trabajar de acuerdo al contexto en el que vive tanto aquel que ejerce el acoso escolar como quien lo vive, pues ambos sufren procesos tremendamente destructivos. 

Al igual que aquellos menores que han sido testigos de la violencia y que se han callado por temor a represalias de sus propios compañeros, autoridades escolares o su propia familia. Lo cierto, es que también pueden llegar a sufrir consecuencias nocivas tanto en su comportamiento como en su vida escolar.

En estos casos, integrar la perspectiva de género tanto para víctimas como para agresores, es fundamental; ya que debido a ciertos estereotipos de género, mismos que han jugado un papel importante en las familias mexicanas, son reproducidos por las niñas, niños y adolescentes en espacios como son las escuelas.

Es primordial que reconozcamos los diversos factores que pueden llegar a determinar si nuestras hijas e hijos sufren algún tipo de violencia de género en la escuela, en el entorno social y hasta en nuestros hogares. Pongamos atención de manera especial en cualquier foco de violencia que pueda detonar algún problema mayor como la ansiedad o fobia al colegio, personalidad insegura a nivel personal y social o el suicidio como única vía para escapar de la situación.

Desde el Senado de la República, hemos trabajado en diversas iniciativas para promover la creación de normas que den respuesta a las demandas ciudadanas para brindar a nuestras niñas, niños y jóvenes un entorno libre de violencia y educación para la paz.

Hagamos sinergias con instituciones educativas, gobierno, sociedad civil, padres de familia y medios de comunicación, para afrontar, prevenir y de ser posible erradicar este terrible problema que viven nuestras niñas y niños. Generemos condiciones para garantizarles el ejercicio de sus derechos humanos y una educación libre de violencia.

Presidenta de la Comisión para la Igualdad de Género de la Cámara de Senadores

@DivaGastelum

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