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“Cisma emocional” impide a la sociedad actuar en contra del cambio climático

Miedo, negación y decepción dificultan que las personas se involucren de manera activa con el problema global, señala especialista de la UNAM. El tema debe “colectivizarse” para organizar a la población

La existencia del calentamiento global de la Tierra a causa de la actividad humana es incontrovertible, es un hecho científico comprobado por la comunidad científica internacional. Negarlo, como si se tratara de una creencia, es irreal.

Al interactuar con la superficie terrestre, una fracción de la radiación solar es retenida por el planeta debido a la presencia de dióxido de carbono —emitido como consecuencia del consumo energético fósil del hombre— en la atmósfera. Este fenómeno corresponde al llamado efecto invernadero, el cual es reforzado por la presencia de otros gases tales como el metano y el ozono. 

Los niveles de los gases de efecto invernadero han aumentado de manera significativa debido a la acción humana desarrollada a partir de la Revolución Industrial, lo que ha provocado a su vez un incremento sostenido de la temperatura promedio global del planeta.

Si bien, el cambio climático ha sido un tema estudiado desde inicios del siglo pasado, no ha sido sino hasta hace un par de décadas que ha retomado relevancia en la agenda mundial y de investigación, y hace menos aún que se encuentra dentro de opinión pública.

Las Conferencias de las Partes sobre Cambio Climático (COPs), acuerdos internacionales y reuniones de líderes y jefes de Estado, han acaparado la atención de lo que significa la emergencia climática, sin muchos resultados. En este escenario, especialistas enfatizan la importancia de llevar el tema a un nivel social más amplio, puesto que, después de todo, será la población y no los políticos la más afectada por las consecuencias del fenómeno.

ORGANIZACIÓN. “El cambio climático entre la población genera miedo, al futuro y a la inseguridad, a la transformación de su estilo de vida”, señala Alice Poma, investigadora del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM. La especialista en conflictos socio-ambientales y cambio climático, enfatiza que el problema en la población también tiene un origen emocional, entre estos la negación, el cual puede impedir que actúe o tome medidas contra el problema.

Durante su conferencia “¿Por qué nos resulta tan difícil actuar en contra del cambio climático?”, en el marco del Seminario permanente del Programa de Investigación en Cambio Climático de la UNAM, manifestó que para actuar contra el cambio climático, las personas deben sentir el problema, superar su abstracción, así como la incomodidad que significa hablar del tema. Esto permitirá “colectivizarlo” y generar la organización de las personas.

“Desde la sociología de las emociones vemos que si no se siente el problema, es difícil buscar soluciones. Pero hay más razones por las que no estamos actuando, entonces debemos de analizar el por qué, lo cual no sólo es un reto para las ciencias sociales, sino para la humanidad en general”.

La investigadora social refirió que otro impacto emocional en la población emerge en la impotencia por el fracaso de las COPs y los devaneos políticos que hay detrás. “Entonces, hay una distancia sideral entre las instancias internacionales y lo que perciben las personas en sus diferentes contextos, países y realidades”.

Poma explica que existen cambios culturales que pueden ser rápidos, en tanto que otros necesitan generaciones. En ocasiones existen movimientos sociales cuando hay momentos de ruptura, por ejemplo, los sismos ocurridos en septiembre de 2017 en México. Estas rupturas pueden demostrarnos vulnerabilidad, miedos y derrumbar creencias, lo cual genera cambios rápidos y un shock moral. “Desde ahí puede haber un cambio a medio o largo plazo”.

En el caso del cambio climático, este tipo de rupturas aún no se han generado de manera dramática, aunque se tendrían que revisar contextos de forma individual. “No sabemos cuánto tardará o si llegarán las condiciones de esas rupturas, pero debemos aprovechar las coyunturas, no las políticas, sino contextuales para crear las condiciones en que las sociedades se puedan organizar”.

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