Vladimir Putin: el hombre más poderoso del mundo - José Fernández Santillán | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 25 de Enero, 2018
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Vladimir Putin: el hombre más poderoso del mundo

José Fernández Santillán

Siempre le ha gustado mostrar una imagen de hombre fuerte no sólo en el ámbito político, sino también personal. Hace poco, el jueves 18 de enero, el Presidente ruso, Vladimir Putin, se sumergió en las aguas heladas del lago Seliger, situado a 400 kilómetros de Moscú, para dar cumplimiento al ritual de la Epifanía según la tradición de la Iglesia Ortodoxa. La temperatura ambiente era de -6 grados centígrados. La televisión rusa transmitió el evento. Es parte de la campaña para reelegirse por otros seis años. Las elecciones en Rusia se llevarán a cabo el próximo 18 de marzo.

Se ha apoltronado en el poder proyectando la transformación del país. Entre las cosas que ha modificado el jerarca ruso está, precisamente, el quitar la prohibición, aplicada durante el régimen soviético, de que se realizaran ceremonias religiosas en público. Ahora, ya sin esa restricción, Putin asiste, frecuentemente, a oficios religiosos. Además, le ha dado un espacio significativo a la jerarquía eclesiástica como factor de influencia en la sociedad pos-comunista. 

Esta zambullida en aguas heladas no es la excepción en cuanto a las acciones que lleva a cabo Putin para difundir esa imagen de hombre con agallas: el año pasado se mostró también con el torso desnudo en un lago de las montañas siberianas pescando. En 2009, igual: fue fotografiado y filmado, sin camisa, montando un brioso corcel en una fiesta siberiana.

Le gusta mostrar sus habilidades en el judo; lo vimos aparecer jugando hockey sobre hielo en los juegos de invierno celebrados en Sochi (Rusia) en 2014.

La estampa de un hombre en plenitud de forma es fundamental para el marketing político: es la expresión del individuo que pudo sacar a Rusia del letargo en el que se encontraba después de la caída del imperio soviético en 1991.

Pero tenía opciones: Putin pudo haber seguido el camino emprendido por su antecesor, Boris Yeltsin¸ es decir, haber continuado por el sendero de la democratización del país: elecciones libres y competidas, respeto de los derechos humanos, supremacía de la ley, vigencia de la división de poderes, acercamiento con el mundo Occidental. No obstante, Putin prefirió dar un viraje autoritario, hacer a menos de los pesos y contrapesos, violar los derechos humanos.

Yeltsin, como Presidente de la República, en 1999, intentó poner como Primer Ministro a Boris Nemtsov, pero, por presiones, tuvo que entregar esa posición a Vladimir Putin.

Como dice Frédéric Pons en las primeras líneas de su libro titulado Vladimir Putin: “2000-2014: tras dos mandatos consecutivos de cuatro años al frente de la Federación Rusa, de 2000 a 2004 y de 2004 a 2008, y otros cuatro años como primer ministro del presidente Dmitri Medvédev (2008-2012), Vladimir Putin comenzó en 2012 su tercer mandato presidencial. A partir de la reforma constitucional de 2010, la duración del mandato pasó a ser de seis años. Por lo tanto, Putin está seguro de permanecer en el poder hasta marzo de 2018. Si en esa fecha se presentara a las elecciones presidenciales y las ganara—algo que hoy por hoy parece posible—podría permanecer en el poder al frente de Rusia hasta 2024. ¡Son veinticuatro años en el poder! Se convertiría en el ‘reinado’ más largo de un dirigente ruso desde la muerte de Stalin, en 1953.” (México, Editorial El Ateneo, 2017, p. 11).

Recientemente, diversos medios de comunicación han coincidido en reconocer a Vladimir Putin como el hombre más poderoso del planeta. ¿A qué se debe esto? Como dice Fareed Zakaria: “El poder de un Jefe de Estado se determina tanto por la fuerza de su país como por su capacidad para ejercer el poder, unilateralmente, sin sufrir el impedimento de otras instituciones, partidos y fuerzas políticas. Combinadas esas dos instancias, es fácil observar el motivo por el cual Vladimir Putin está en el primer lugar de la lista.” (Why Putin is world’s most powerful man, 14 de marzo de 2017, CNN). Putin ha creado lo que él mismo llama un “poder vertical”.

En cuando a la política interior fue haciendo a un lado a quienes se oponían a su ascenso. Metió a la cárcel al magnate de los medios de comunicación Vladimir Gusinsky (Steven Lee Myers, The New Tsar, New York, Vintage Books, 2015, p. 196). Otro encarcelamiento resonante fue el del rey del petróleo, Mikhail Khodorkovsky.

A nivel internacional, Putin ha jugado con mucha astucia: primero se lanzó contra los separatistas chechenos, luego, en la guerra de Osetia del Sur, contra Georgia. Finalmente, anexó Crimea a la federación rusa. Se trata de un asunto histórico importante porque el imperio otomano derrotó al imperio ruso en la guerra escenificada entre 1853 y 1856. La anexión de Crimea a la federación rusa en 2014 tuvo un impacto altamente simbólico para el nacionalismo reanimado por Putin. Se tomó como la reivindicación de una antigua afrenta.

Lo que hace más fuerte a Vladimir Putin es la debilidad y condescendencia mostrada por Donald Trump frente al expansionismo ruso. El primero sabe cómo manejar el poder; el segundo anda dando puros palos de ciego.

 


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@jfsantillan

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