Enrique de la Madrid no está solo

Juan Manuel Asai

Enrique de la Madrid Cordero ha entregado buenas cuentas durante su gestión al frente de la Secretaría de Turismo federal, una de las actividades económicas de las que puede presumir el actual gobierno.

La industria de viajes es fuente de divisas frescas todos los días y todas las noches. Es eficaz en el combate a la pobreza y es la principal generadora de empleos para mujeres y jóvenes en el país. La buena racha por la que atravesamos en materia turística permite augurar un cierre de sexenio exitoso.

Por haber entregado buenas cuentas, De la Madrid animó el proceso de selección del candidato del PRI a la Presidencia con la anuencia de su jefe, que así le reconoció su desempeño impecable. En diversas oportunidades, el secretario ha dicho que la inseguridad es el único negro nubarrón en el horizonte del turismo. El único peligro de que la actividad descarrile y se estanque.

Es obvio que el núcleo de la inseguridad en las zonas turísticas está vinculado a la actividad de las bandas del crimen organizado dedicadas al tráfico de drogas. Destinos claves como los que se encuentran en los estados de Quintana Roo y BCS, que durante años parecieron al margen de esta amenaza, en los últimos meses han caído en las garras de los carteles que se disputan el control de las plazas a sangre y fuego. Ejecuciones, decapitados, cobro de piso, son tóxicos para el turismo.

Si un destino pierde el glamour y aparece todos los días en la nota roja está sentenciado a salir de la jugada del turismo internacional. Las posibilidades de volver son remotas. Acapulco no pudo. Mazatlán parece que sí. Por supuesto hay un menú de opciones para evitar que el narco desgarre el tejido social y se meta hasta la cocina. Es muy claro que su expansión, hablo del narco, no sería posible sin complicidad dentro de los cuerpos policiacos y también, hay que decirlo aunque suene incómodo, de muchos empresarios del sector que tienen un pie en el entretenimiento y otro en el narco.

Esa posible tener mejores policías, sobre todo si hay más dinero sobre la mesa, si se contrata al mejor personal, a los mejores capacitadores y se les pertrecha con armas de última generación y artículos como interceptores de llamadas y otras novedades electrónicos.

También está la opción de la legalización de algunas drogas.  El secretario de Turismo ha dicho antes, y lo repitió ayer, que es necesario emprender el debate sobre la legalización de la mariguana en el país. Para él, podríamos comenzar en destinos turísticos internacionales de Quintana Roo y Baja California Sur. Fue una declaración audaz, hecha a título personal, que no representa la opinión del gobierno federal en su conjunto, pero que es una opción atendible que requiere tomarse muy en serio. Las reglas del juego en materia de drogas están cambiando a pasos agigantados.

Las condiciones del entorno internacional son hoy diferentes a las de hace tres o cuatro años. El cambio principal ya ocurrió en Estados Unidos, donde una serie de estados, incluyendo el de California, ya considera legal el consumo de la mariguana. No tiene ningún sentido que aquí la DEA y las autoridades mexicanas persigan lo que allá,  tras lomita, es un negocio que prospera. El secretario De la Madrid le ha hecho así otro servicio importante a la industria y al país. Su propuesta puede detonar un debate urgente.

En materia de drogas lo único que no podemos hacer es quedarnos como estamos.


jasaicamacho@yahoo.com
@soycamachojuan

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