Academia

Álvaro Matute, un humanista que siempre se preocupó por compartir el conocimiento

El historiador recibió un homenaje póstumo en la Biblioteca Nacional de México, encabezado por Javier Garciadiego y Fernando Serrano Migallón.

Foto: Especial

Javier Garciadiego y Fernando Serrano Migallón rindieron un homenaje póstumo a Álvaro Matute (1943-2017), en la Biblioteca Nacional de México, donde hablaron sobre sus facetas como maestro, investigador, pero sobre todo, del humanista que siempre se preocupó por compartir el conocimiento.

“Además de la Historia con ideas, a Álvaro Matute le gustaba la Historia con compromiso social, lo que no debe confundirse con una historia ideologizada, más instrumento de lucha política que disciplina humanística. Hace 10 años definió lo que creía era la responsabilidad social del historiador, que en síntesis, afirmó que el conocimiento histórico es auténtico patrimonio, no cuantificable, inmaterial, pero de inmenso valor”, señaló Garciadiego frente a amigos y familiares del historiador.

Garciadiego leyó su ensayo El último historiador culto, en el que señaló que Matute y él tuvieron diferencias académicas, pero siempre una buena amistad, por lo que pudo recordar a un hombre íntegro y sabio, con conocimientos históricos e historiográficos.

El historiador habló sobre los análisis de los problemas de México y el mundo que realizaba Matute, además de su paso por la Revista de la Universidad de México y por Radio UNAM, no sin antes recordar que primero entró a la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, para luego continuar en la Facultad de Filosofía y Letras.

“Como lo resumió el propio Matute, la política no era lo suyo pero aquella escuela de Ciencias Políticas fue un propedéutico sensacional. Todos los escritos de Matute estuvieron sólidamente documentados, bien estructurados, con hipótesis y conclusiones siempre atinadas”.

Javier Garciadiego indicó que las obras realizadas por Álvaro Matute eran varias, en las que predominan tres temas: Historia de México, Historiografía Mexicana y mexicanista, así como y Filosofía de la historia.

“Matute nunca mantuvo totalmente separados sus intereses históricos e historiográficos, al contrario, permanentemente los conjuntó. Aunque siempre fue un historiador muy ecuánime, precozmente maduro, no por ello fue un historiador neutral, téngase siempre en cuenta que se ufanaba de definirse como un antipositivista mexicano”.

En cuanto a su trayectoria como docente, Garciadiego dijo que Álvaro Matute siempre vio la investigación y docencia como disciplinas “unidas y complementarias, no concebía un divorcio entre ellas”.

En su oportunidad, el académico y abogado Fernando Serrano Migallón hizo un recorrido por la vida de Álvaro Matute, quien nació en el “desenlace” de la Segunda Guerra Mundial, evento que marcó la historia de la humanidad y en una época que se caracterizó porque había un ambiente de optimismo.

El abogado agregó que cuando Matute fue estudiante, tuvo a maestros como Miguel León-Portilla, Premio Crónica; y un momento en el que comenzó sus análisis sobre el siglo XIX y la Revolución Mexicana

“Es Matute el que dará la actualidad y la vigencia en el análisis de lo que se había hecho hasta ese momento. Sus estudios sobre los efectos económicos del proceso revolucionario, sus consecuencias del desarrollo social, son esenciales. A él se debe, junto con un movimiento generalizado, la introducción de nuevos temas y periodos históricos, la transformación del uso de la historia y la ampliación de los géneros históricos, que habían estado limitados durante los años de la Reforma y la República”.

Serrano Migallón evocó la faceta de Matute como maestro, que según sus alumnos, se caracterizaba por ser claro, preciso e informado, y alguien que no sólo transmitía conocimiento o  descubría nuevas verdades, como buen profesor “creó conciencia, fomentó inquietudes y expectativas, y abrió nuevas sendas intelectuales sin crear camarillas administrativas”.

En la sesión organizada por la Academia de la Lengua, el abogado también abordó la faceta de Matute como conferenciante, en la que se caracterizó por ser claro, preciso y objetivo, cualidades también presentes en sus libros.

“Teoría de la Historia de México, es un libro sobre un estudio imprescindible para entender lo que él llamaba la historia de la historia, es notable el uso original de figuras y de palabras, figuras de pensamiento y recursos como la adjetivación que permiten que el lector de historia, como el de literatura, no sólo perciban una narración de hechos, sino un objeto en los discursos, lo cual facilitan la comprensión”, finalizó.

havh

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