De un berenjenal sin aparente solución

Guillermo Puente Ordorica

En numerosas ocasiones nos hemos referido a la paulatina y progresiva descomposición de la situación en Siria, cuyo proceso nacional como parte del proceso más amplio de cambio político en diferentes países musulmanes y del norte de África, conocido como primavera árabe, iniciado a finales del año 2010, se ha venido degradando y partiendo en varias avenidas paralelas de conflicto (político, militar, alto costo humanitario, de utilización de armas químicas y  de propagación del terrorismo, entre otros aspectos) todas ellas ajenas al objetivo inicial de transición, pero manteniendo y alimentando la tragedia humana -recordar la crisis migratoria y de refugiados a que dio lugar el conflicto hace apenas unos años en los países occidentales, particularmente europeos.

La participación e involucramiento de diversos actores políticos globales, regionales y locales como si se tratase de un auténtico tablero táctico de abigarrados intereses en juego y en contradicción, no han hecho sino subrayar las complejidades de la situación. El posible cambio de régimen político en Siria probablemente sea más una quimera en el presente que antes, dado el constante cambio de los factores en la región y en el interior de varios de los jugadores. El decidido apoyo ruso, por ejemplo, ha sido fundamental para el sostenimiento del régimen de al-Assad y para alterar el tablero militar en su favor y ha puesto en jaque la posición estadunidense y de sus aliados en varios frentes. Ha mantenido al Consejo de Seguridad de la ONU(CS) en una parálisis casi constante desde el fracaso de las negociaciones en 2015.  Es ilustrativo al respecto comentar que Rusia ha ejercido en 11 ocasiones su derecho de veto en el CS para impedir la adopción de resoluciones sobre Siria, de los cuales 5 al menos, han versado sobre el controvertido tema de la utilización de armas químicas por parte del gobierno sirio. Por diversas razones políticas, la posición rusa ha recabado el apoyo de China, otro de los cinco  miembros permanentes del CS.

En su descargo, conviene anotar que la posición estadounidense no ha sido precisamente clara sino al contrario dubitativa; tampoco lo ha sido la de los restantes dos miembros permanentes occidentales del CS (Francia y Reino Unido). Los tres países además han experimentado cambio de gobierno y de prioridades. No pueden olvidarse los frágiles e inertes ceses del fuego logrados el año pasado, tras intensas negociaciones entre rusos y estadunidenses, como tampoco la priorización otorgada al combate de los grupos terroristas, especialmente del denominado Estado Islámico de Irak y el Levante (EIIL), derrotado militarmente a finales del 2017 y que llevó a complejas y delicadas alianzas estadunidenses con organizaciones kurdas en la región, pero abiertamente desdeñadas por otro importante aliado estadunidenses (Turquía). Ahora, dichas fuerzas kurdas, agrupadas en el denominado YPG (People’s Protection Units, afiliado sirio del Partido de Trabajadores del Kurdistán, PKK) son combatidas militarmente por los turcos en el enclave de Afrin, en el noroeste sirio.  De acuerdo con expertos, el enfrentamiento militar entre los involucrados no dejará dividendos positivos para ninguna de las partes y, por el contrario, representa una más de las contradicciones generadas sobre el terreno, ya que la parte estadunidense requiere mantener el respaldo del YPG en su lucha para erradicar los remanentes del EIIL y evitar un eventual resurgimiento del terrorismo en la región, así como para contener la presencia iraní. Por otro lado, la posible consolidación kurda es impensable para Turquía, miembro además de la Alianza Atlántica (OTAN). Por si fuera poco, su reciente ofensiva militar ha contado con la aquiescencia rusa.

Por irónico que parezca, en este berenjenal de complejas contradicciones, la mejor alternativa de solución sigue siendo el encauzamiento del proceso político a través de negociaciones que permitan un cambio pacífico de régimen y aliente el fortalecimiento de las instituciones del país como producto de un sistema democrático, por encima de los intereses tácticos de los actores involucrados.

gpuenteo@hotmail.com

 

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