La Esquina

En el Palacio del Ayuntamiento todavía no se dan cuenta de los efectos que tiene el caso de Marco Antonio Sánchez sobre la imagen del gobierno capitalino. A las agresiones, las omisiones y el patético comportamiento de servidores públicos de la capital —y del Estado de México— que deberían proteger a los ciudadanos, se suma una estrategia que quiere minimizar un asunto grave. El hecho es que en esta megalópolis sigue siendo peligroso ser joven.

 

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