El recuento de los hechos…

Leopoldo Mendívil

PRESIDENTE ENRIQUE PEÑA NIETO:

+Obra que no trasciende,

obra que se pierde

Fernando Gutiérrez Barrios

 

Por obligación profesional, un periodista debe estar informado, por lo menos, sobre su país; por lo más, sobre su continente, sobre su planeta y más allá. No obstante, algunos ignoran el trabajo realizado por su propio gobierno. ¿Ha sido solo su apatía o ha ocurrido algo más?

El gasto en comunicación social ha sido altísimo y la obra realizada, importante. Aunque no hablamos de toda la que fue propuesta, en gran medida porque la cuestión econónica no solo ha sido difícil en el país, además de que el ingrediente corruptivo haya contribuido con lo suyo propio… En el resto de este mundo neoliberal también es mucho lo que se desvió en beneficio de sus autores y promotores…

Más los escándalos políticos, que no han cesado.

Una buena política de comunicación debe ser, ante todo, una buena inversión en comunicación, inteligente y en consecuencia, sencilla y precisa, lo cual no significa hacer de la información de gobierno una mala copia de la publicidad comercial. Y lo menos onerosa posible. A propósito, déjeme contarle, presidente, que una tarde, hace ya un buen número de años, conversé con su antecesor José López Portillo en su despacho de Los Pinos, sobre la tarea de comunicar informativamente y él me la definió con un símil lamentable, producto del despecho que le generaba la información de los medios sobre los escándalos de su gobierno, en lo personal, lo familiar  y lo institucional:

“La información es —dijo— como la Coca-cola, que se toma el líquido y se tira el envase…”

Con ese criterio López Portillo dilapidó el dinero del país cuando lo que debió hacer, si creía en las bondades de su tarea, fue generar una información que se grabara en la memoria nacional como sucedió con la que realizó su paisano, presidente Peña. Me refiero a Adolfo López Mateos, cuyo gobierno realizó una tarea aún grabada en muchas mentes que quedan de aquellos tiempos, sobre las grandes obras de irrigación construidas; las grandes obras habitacionales y la infraestructura carretera realizadas en diversas entidades del país; la política social que se tejió a partir de la salud hasta la cultura desparramada prácticamente por todo el país, a cargo del Instituto Mexicano del Seguro Social y la presencia  extraordinaria que se le construyó a México en las áreas geopolíticas fundamentales del planeta.

Después de aquel gobierno, muy pocos de los que le siguieron lograron situar al país con orgullo y satisfacción, ni en la mente de sus propios ciudadanos.

Hay aún posibilidades, presidente Peña, de rescatar la imagen de los trozos fundamentales de su administración, redireccionando el uso de los medios de comunicación. No es bebiéndose el líquido y tirando el envase como se debe actuar en esto. Hay que trascender, engrandecer el concepto del país en la mente de la Nación.

La Nación, presidente, se lo demanda. Haga el esfuerzo, presidente, si cree tener todavía con qué…

(Etiquetas: información periodística, políticas y presupuestos para comunicación).

 

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