¿Qué pasó con Marco Antonio Sánchez Flores?

Wendy Garrido Granada

Sin el hashtag #DóndeEstáMarcoAntonio la interrogante para los padres y familiares de este joven seguiría y se uniría a uno de los tantos miles de desaparecidos de México. Pero, afortunadamente, gracias a la presión en redes sociales, de sus familiares, amigos, otros usuarios, organizaciones (ONU, CNDH), instituciones (UNAM), de personajes famosos, como políticos, actores, músicos, escritores, y del seguimiento del caso en los medios de comunicación, Marco Antonio Sánchez Flores fue hallado con vida y está siendo evaluado física y psicológicamente.

Sin embargo, surgió una nueva interrogante: ¿qué le ocurrió al joven de 17 años, estudiante de la prepa 8 de la UNAM, que fue detenido el martes pasado por policías de la Ciudad de México, mientras tomaba fotografías a un mural? Porqué hasta el día domingo, a casi 30 kilómetros de distancia, fue hallado desorientado, deshidratado y golpeado. Personas cercanas al caso han señalado que se le dificulta hablar, presenta cambios abruptos de humor e incluso se muestra agresivo. ¿Qué le pasó?

La Secretaría de Seguridad Pública publicó en el 2013 un protocolo de actuación policial para la detención de niños, niñas y adolescentes para supuestamente respetar “el interés superior de la infancia y los derechos humanos”. Protocolo según el cual la intervención policial debe ser de custodia hasta que sea entregado a un Ministerio Público especializado y si existe duda si es adulto o adolescente, se considerará adolescente y se aplicará el protocolo hasta que se pruebe fehacientemente lo contrario.

¿Por qué los policías no aplicaron el protocolo? ¿Por qué las autoridades policiales y el propio Jefe de Gobierno no han respondido adecuadamente? Mancera sólo salió para intentar lavarse las manos, diciendo que no hay “una certificación” de que los policías hayan golpeado a Marco Antonio previamente a ser subido a la patrulla. Cuando, incluso, lo subieron sin orden de detención, sin delito cometido ni flagrancia. Mientras que un testigo —otro joven que acompañaba en ese momento a Marco Antonio— afirmó que los policías golpearon a su amigo y hay imágenes de Marco en el piso y los uniformados al lado.

Mancera también dijo que “las lesiones no comprometen ningún órgano”, según la clasificación médica que tenía hasta el día de ayer. ¿Ya le realizaron tomografías que realmente indiquen que no hay lesiones en el cerebro? Porque sin ser médico o especialista se sabe que, el cerebro es un órgano y uno de los más importantes en el cuerpo humano. Y en el caso de un joven que no puede ni decir su nombre completo cuando ha sido calificado por sus compañeros y familiares como “un buen estudiante e hijo, amante del arte y los museos”, es que algo está bastante mal.

El caso de Marco Antonio ha generado indignación social con justa razón. Todos somos Marco Antonio, porque cualquiera de nosotros —o nuestros familiares— podemos convertirnos en víctimas en las condiciones de impunidad, inseguridad y corrupción en la que vivimos en México.

La policía, esa institución encargada de mantener el orden público y la seguridad de los ciudadanos, esa que tiene el monopolio de la fuerza para salvaguardar a la sociedad, es esa la que justamente actúa con opacidad, no sigue protocolos y no respeta los derechos humanos.

Eso tiene que comenzar a cambiar. No se puede permitir más atropellos. Hoy hay un joven que está en un Hospital Psiquiátrico siendo evaluado. Hoy hay un caso más sin resolver. Hoy ni la policía ni el Jefe de Gobierno están cumpliendo su principal función.

@wendygarridog

wengarrido@gmail.com

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