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Delirio patriota de Trump en su primer discurso sobre el estado de la Unión

Mezcla inmigración con criminalidad para pedir el muro a cambio de ciudadanía para “soñadores”. Advierte a los proinmigrantes que “los estadunidenses son soñadores también”

Donald Trump durante su primer discurso sobre el estado de la Unión.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, convirtió ayer su primer discurso sobre el estado de la Unión en una mezcla de mitin patriotero y show de Oprah Winfrey por el que desfilaron víctimas de “extranjeros que quieren castigar a los buenos y patriotas ciudadanos estadunidenses”. Inspirado como en sus tiempos de campaña, el mandatario republicano animaba al hemiciclo del Capitolio a que se levantara para aplaudirle, lo que hicieron a rabiar sus compañeros de partido, mientras no paraban de ponerse en pie.

Muy lejos de esa promesa de sanar con sus palabras la profunda división que sufre el país desde su llegada al poder hace un año, Trump perseveró en su intransigencia y no hizo ninguna concesión a los demócratas, excepto la necesaria inversión multimillonaria en infraestructuras. En todos los demás puntos de fricción metió el dedo en la llaga.

Otra vez el muro. Trump insistió en su plan de conceder la ciudadanía a 1.8 millones de “soñadores” a cambio de un “gran muro” de 25 mil millones de dólares en la frontera. “Bajo nuestro plan, aquellos que cumplan con unos requisitos de educación y trabajo y muestren un buen carácter moral serán capaces de llegar a ser ciudadanos de Estados Unidos”, señaló.

Dijo que uno de los “pilares” del plan que él propone es “asegurar toda la frontera con México” con la construcción del muro, para cerrar, dijo “las lagunas explotadas por criminales y terroristas para ingresar” a EU.

“Unámonos, dejemos a un lado las políticas, para finalmente conseguir hacer el trabajo”, dijo Trump en un llamado a legisladores demócratas y republicanos a trabajar juntos para sacar adelante un nuevo plan migratorio.

Además, pidió al Congreso instaurar un sistema de méritos que sustituya al actual método de reagrupación familiar. “Es hora de comenzar a avanzar hacia un sistema de inmigración basado en el mérito, que admita a personas que estén capacitadas y amen y respeten nuestro país”, insistió y para remarcar su idea dejó para la posteridad un nuevo mensaje propio de campaña: “Los estadunidenses son soñadores también”.

Fin al “sometimiento comercial”. Trump no mencionó específicamente el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) con México y Canadá, que se encuentra en un delicado proceso de renegociación, pero anunció que trabajará para “arreglar malos acuerdos comerciales y negociar otros nuevos”.

“La era de sometimiento económico [de EU] se ha acabado por completo”, dijo Trump en su discurso sobre el estado de la Unión.

Estados Unidos “ha pasado página después de décadas de injustos acuerdos comerciales que sacrificaban nuestra prosperidad y enviaban fuera nuestras compañías, trabajos y la riqueza de la nación”, indicó Trump, quien señaló que “a partir de ahora, esperamos que nuestras relaciones comerciales sean justas y recíprocas”.

Guantánamo no se cierra. Trump aprovechó la ocasión para dar una nueva bofetada la era Obama, al anunciar que mantendrá abierta la polémica cárcel de Guantánamo.

“Hoy estoy cumpliendo con otra promesa. Acabo de firmar una orden ejecutiva que dirige al secretario Mattis a reexaminar nuestra política de detención y mantener abiertas las instalaciones de la bahía de Guantánamo”, dijo.

Con su decisión, anula otra orden ejecutiva que proclamó, en 2009, nada más llegar al poder, el entonces presidente Barack Obama para cerrar la cárcel “tan pronto como fuera posible”, lo que no pudo cumplir por la presión de la mayoría republicana en el Congreso.

Perdona la vida a Rusia. Uno de los momentos más criticados por los demócratas fue la tibieza mostrada por Trump con Rusia, pese al escándalo por la supuesta injerencia cibernética rusa en las pasadas elecciones.

El presidente afirmó que Rusia y China son países “rivales” que “desafían” los valores estadunidenses, pero se negó a anunciar nuevas sanciones, pese a que la CIA asegura que el Kremlin sigue amenazando la seguridad nacional.

Por el contrario, presumió de haber impuesto “duras sanciones” a las “dictaduras” de Cuba y Venezuela.

“Mi gobierno también ha impuesto duras sanciones a las dictaduras comunistas y socialistas de Cuba y Venezuela”, afirmó Trump.

El presidente no hizo menciones a otros países latinoamericanos, y se centró así en los dos grandes antagonistas de su continente.

Amenaza norcoreana. El capítulo más duro en cuanto política exterior se lo reservó Trump para Corea del Norte, pese a los últimos pasos para la distensión mostrados por Pyongyang y Seúl.

Trump advirtió que los misiles de Corea del Norte podrían amenazar “muy pronto” el territorio de EU, y que él responderá con una “presión máxima” y no con “complacencia” ante esa situación.

“Las experiencias pasadas demuestran que la complacencia y las concesiones solo incitan a la agresión y la provocación. No repetiré los errores de los gobiernos anteriores que nos han llevado a esta peligrosa situación”, dijo, tras anunciar que está “impulsando una campaña de presión máxima para evitar que eso ocurra”.

En cuanto a Irán, Trump no anunció la ruptura del pacto nuclear, pero volvió a pedir al Congreso que corrija los “defectos” del “terrible” acuerdo nuclear con Irán, firmado bajo el gobierno de Obama junto al resto de potencias, como Rusia, China, Gran Bretaña y Francia.

Autoelogio económico. En cuanto al apartado económico, Trump se dedicó a felicitarse por haber generado más de dos millones de puestos de trabajo y de haber traído de vuelta a casa fábricas como una de Chrysler que estaba en México.

En respuesta, los demócratas le recordaron que la buena marcha de la economía no comenzó con él, sino con Obama, y que la referida fábrica en México fue un acuerdo que se alcanzó y se firmó antes de la llegada del republicano a la Casa Blanca.

 

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