La guerra del tóner | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Miércoles 31 de Enero, 2018

La guerra del tóner

La guerra del tóner | La Crónica de Hoy

A la par de las labores sustantivas en torno a la salud de 4.5 millones de derechohabientes, la delegación del IMSS del Edomex-Zona Oriente representa un reto administrativo impresionante. Una prueba de ello es que, por ejemplo, 20 millones de hojas deben imprimirse mensualmente para convertirse en recetas, documentales del expediente de un paciente o bien control administrativo de personal, materiales y medicamentos.

La sección médica y las recetas representan la mayor carga de este volumen de impresiones y han desatado una pequeña guerra en torno a los tóners (entintadoras para impresoras) en la que se ha acusado a la Delegación de tomar decisiones equivocadas.

Francisco Javier Garduño Herrera, coordinador de Abastecimiento y Equipamiento de esta delegación del IMSS, señala que esto se suscitó a raíz de que la oficina que ahora dirige dejó de ser juez y parte en adquisiciones de cómputo.

En lugar de que el mando administrativo decidiera qué comprar o alquilar en materia de artículos de cómputo y periféricos, los responsables de informática debieron realizar un diagnóstico sobre cómo estaban funcionando los sistemas y cómo podían mejorarse. Lo primero que se detectó era que la gran carga de impresiones estaba generando calentamiento e inutilización de muchos equipos, lo que terminaba provocando que los médicos o administrativos buscaran alternativas para imprimir (y gastando recursos no programados).

El problema no eran los tóners, sino el equipo informático para imprimir: “había áreas con aparatos de capacidad de 8 mil impresiones y, cuando se superaba ese nivel, el calentamiento las detenía o incluso se descomponían; repararlas es un proceso muy tardado. Las áreas recurrían a apoyos externos pagados, así que los responsables de informática determinaron que había que tener equipos que tuvieran la capacidad para absorber el trabajo”, señala Garduño.

La determinación técnica hecha desde la oficina informática, agrega, se plasmó en la licitación para este año. Este proceso terminó en quejas, aunque no de los proveedores de los equipos informáticos, sino de los abastecedores de insumos, como los tóners.

Una cascada, coordinada en tiempo, de artículos de opinión y notas de diarios empezaron a hablar de esto como un indicio de malos manejos, sugiriendo que se trataba de decisiones dirigidas a favorecer proveedores y que provocarían gastos mayores a la Delegación Oriente del IMSS en el Estado de México (la más importante en el país).

Mientras revisa los papeles de soporte que presentará ante los órganos de revisión interna para comprobar que la licitación en cuestión es legal y se hizo conforme a norma, Garduño comenta: “Es una licitación pública nacional y electrónica; no se interactúa con los proveedores, se utiliza Compranet. Cuando se definió que era una licitación nacional, tuvimos 12 interesados”, comenta el funcionario y agrega que el tema de los costos también fue contemplado.

En los anteriores tóners no sólo se compraba una pieza, sino tres, precisa. Al final del día, señala, el techo presupuestal es el mismo que el año pasado, pero en 2018 el objetivo es que ese gasto absorba todas las impresiones, sin generar gastos adicionales por descomposturas o gastos extras por impresiones contratadas de última hora.

“El rendimiento es el beneficio. Va a haber multifuncionales, máquinas que imprimen y copian, en lugar de impresoras esclavas. En el costo beneficio puede darse un ejemplo: los productos chinos son efectivamente más baratos, pero eso ocultaba que a las impresoras debían cambiárseles un fusor y un marco para poderles cambiar el tóner. Hace años sólo se cambiaba el tóner, pero en los últimos ya no. Las mejores condiciones para el instituto son costo, calidad, pero también oportunidad y servicio como soporte técnico”.

Garduño señala que ya hay una impugnación formal que será atendida. “En muchas oficinas hay inercia, en la delegación veníamos haciendo todo igual hace cuatro años, pero el diagnóstico y los lineamientos informáticos obligaron a una adecuada planeación y programación y eso es lo que se reflejó en la licitación, para todos los equipos e insumos, no sólo para tóner”, concluye.

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