Cruzando vidas: el riñón de mi mamá a cambio del de tu papá | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Miércoles 31 de Enero, 2018

Cruzando vidas: el riñón de mi mamá a cambio del de tu papá

Trasplante cruzado, un exitoso planteamiento en el IMSS que ha permitido a dos muchachos seguir adelante

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Hay caminos inescrutables y muestra de ello son Israel y Osvaldo. Son dos jóvenes, de 24 y 28 años respectivamente, con sueños y futuro. El primero de ellos, casado y padre de dos pequeñas de cinco y siete años; el segundo quiere ser criminólogo. No eran amigos, ni siquiera se conocían, pero la generosidad y la confianza que sus familias forjaron en pocas horas, más la destreza de una doctora, hicieron posible que ambos tengan vida por delante: Israel recibió un riñón de la mamá de Osvaldo y a Osvaldo le fue trasplantado uno de los riñones de don Eleuterio, papá de Israel.

Incompatibles clínicamente con sus propios familiares, los jóvenes encontraron en la parentela del otro paciente un camino para seguir adelante.

Vidas paralelas. Para don Eleuterio Navarro Martínez, donador de un riñón, así como para su esposa Cristina Reséndiz Dueñas, y el hijo de ambos, Israel Navarro Reséndiz, no hay casualidades. El destino, dicen, se encargó de poner en su camino a doña María Teresa Martínez Campos y a su hijo Osvaldo Uriel Martínez Campos, para que así los jóvenes pudieran recuperar la salud.

El conocimiento de la doctora Leticia Núñez Reyes, responsable de Trasplante Renal del Hospital General Regional 200, de la delegación del IMSS, Estado de México Oriente, y la cercana comunicación con sus pacientes y sus familiares, permitió realizar el primer trasplante de riñón de donador cruzado.

El pasado martes 16 de enero, Israel y Osvaldo, cuyos riñones dejaron de funcionar hace más de un año, fueron sometidos a una intervención quirúrgica  que se prolongó algo más de cuatro horas cada una. El mismo día la especialista Núñez Reyes trasplantó a sus dos pacientes.

Sólo fue firme en una petición a los donadores: que estuviesen convencidos antes de la fecha de la operación para que “en el último momento, ninguno de los dos se echara para atrás”. La donación de órganos, resalta, es un acto absolutamente altruista, “y si en el último de los instantes alguno de ellos se desiste, yo no podría hacer nada para impedirlo”.

Donadores y receptores (cuidadosamente abrigados para evitar correr el riesgo de contraer alguna enfermedad en vías respiratorias, ante los bajos niveles de defensas que tienen, a dos semanas de haber sido operados) compartieron a Crónica sus testimonios sobre esta segunda oportunidad recibida y  la donación cruzada de órgano, alternativa médica, cuando dentro de una familia donador y receptor son incompatibles.

DECIRLE ADIÓS…  Doña María Teresa Martínez Campos, comparte los difíciles momentos vividos con su hijo Osvaldo Uriel, quien fue internado de urgencias en el Hospital Las Américas, del Instituto de Salud del Estado de México (ISEM), en Ecatepec, en septiembre de 2016, donde le diagnosticaron insuficiencia renal.

Sus riñones dejaron de funcionar y llegó en un estado urémico muy malo: “los doctores me decían que mi hijo ya no iba a vivir, incluso me recomendaron buscar funerarias... Estuvo entubado dos meses y ahí estuve día y noche. Mi hijo entró al hospital y no supo de sí durante todo ese tiempo, pero la verdad yo nunca perdí las esperanzas de que se recuperara”.

Un día, agrega, los médicos le informaron que desconectarían a su hijo, quien incluso tuvo neumonía por tanto tiempo que estuvo entubado y ya sólo respiraba con medio pulmón, “me dijeron ‘su hijo ya no va a pasar la noche’…”

Hace una pausa, su voz se quiebra, sin embargo, doña Tere demuestra entonces la fortaleza interna que le permitió seguir adelante y continúa: “me dijeron ‘resígnese señora, la verdad vaya buscando una funeraria, porque su hijo ya no va a pasar la noche’”.

En las últimas horas de Osvaldo en ese hospital, doña Tere vio por una puerta de cristal cómo comenzaron a quitarle todos los aparatos que lo mantenían conectado a diferentes máquinas. Minutos después el médico salió y sólo dijo: “Cambio de planes”. Entonces doña Tere supo que su hijo seguía respirando, aun sin aparatos.

 “Vi a mi hijo todo encogido”, relata y nuevamente se le quiebra la voz, “y con la mascarilla chueca, no en la nariz, sino en la mejilla; él abrió los ojos y preguntó: ‘¿Madre cuándo me sacas de aquí?´. Yo no podía creerlo, el doctor me había dicho que mi hijo no pasaría la noche y precisamente era él quien me estaba pidiendo sacarlo de ese hospital”.

 El milagro se dio, indica doña Tere, porque el médico que desahució a Osvaldo le recomendó darlo de alta en el IMSS de inmediato para que recibiera la donación de un riñón. Fue así como el joven ingresó al Hospital General Regional 200, de la delegación Estado de México Oriente, en noviembre del 2016 e ingresó al protocolo de trasplante, aunque madre e hijo resultaron incompatibles. Doña Tere es una mujer sencilla en su hablar, en su forma de vestir y en la manera de conducirse, pero también es una mujer que en su plática demuestra que no se deja vencer a la primera. Y se puso a investigar todo lo que pudo sobre riñones, trasplantes, incluso supo que había proyectos de riñones biónicos, pero todavía era un proyecto.

Entonces apareció la doctora Leticia Núñez, quien le prometió ver la posibilidad de una donación cruzada “yo estaba dispuesta a dar mi riñón a otra persona, siempre y cuando le dieran un riñón a mi hijo”.

VIDAS CRUZADAS. Israel Navarro Reséndiz, joven de 24 años, también tenía insuficiencia renal, también salió negativo en la prueba de compatibilidad con su padre, quien deseaba donarle el riñón que necesitaba. Ambos entraron al protocolo de trasplante de riñón en el mismo hospital, orientados en todo momento por la doctora Núñez.

De manera repentina, hace más de un año, Israel comenzó a sentir calambres, debilidad y náuseas. Un médico particular lo revisó y le diagnosticó insuficiencia renal. Le informaron que el daño en el riñón estaba muy avanzado y necesitaría diálisis por sus altos niveles de creatinina y urea.

Junto con sus papás, durante dos meses, consultó a otros médicos particulares, recibieron otras opiniones, hasta que en enero de 2017, cuando comenzó a recibir tratamiento de diálisis en su clínica, fue enviado al hospital 72 del IMSS y de ahí canalizado al Hospital General Regional 200 (HGR-200).

Doña Cristina, madre de Israel, recuerda que su esposo, don Eleuterio, entró al protocolo para donarle un riñón a su hijo, pero la prueba de compatibilidad resultó negativa y fue cuando la doctora Leticia Núñez analizó los exámenes de ambos jóvenes y propuso a las familias la donación cruzada de órgano: Don Eleuterio daría su órgano para Osvaldo, al tiempo doña Tere cedería su riñón a Israel.

Don Eleuterio asegura que nunca sintió miedo, pero donar su riñón a una persona que no conocía no era algo tan sencillo. “No es tan fácil, es alguien que no conocíamos. No respondí de inmediato a la doctora, lo pensé una semana”. Pero el tiempo apremiaba y finalmente se animó porque “qué tal que había otra persona que también quería hacer lo mismo y ellos se decidían más rápido y entonces Israel se quedaba sin esa posibilidad de tener el riñón que necesitaba”.

Para Israel fue más sencillo, vio en esta propuesta una oportunidad. Fue operado el 16 de enero de este año y a casi dos semanas se dice contento, tranquilo, lleva una dieta normal, sin grasas y sin irritantes. Está dispuesto, señala, a seguir adelante, contando en todo momento con el apoyo de sus papás, que nunca lo dejaron solo, y con el ánimo para seguir luchando por su esposa y sus dos hijas.

A 13 días de haberse sometido al trasplante de riñón, Osvaldo se siente fuerte y feliz. Recién concluyó su preparatoria abierta y manifiesta su deseo de estudiar Criminología, en la Universidad de Zumpango. Con vida, recuperando su salud, además, enamorado, comparte que su novia (tres años y 11 meses de relación) “siempre estuvo a mi lado”.

Osvaldo se mueve un poco el cubrebocas que lo protege y la sonrisa que ya se adivinaba se revela: hay planes de casarse con quien “a pesar de todo, nunca me dejó”.

Osvaldo e Israel comparten una especie de hermandad, al llevar una partecita del papá de uno y de la mamá del otro en sus propios cuerpos. Cuando las familias escuchan esta aseveración, ríen y asienten en una alegría compartida, ahora que han logrado superar la adversidad.

La calma ha llegado a las familias Martínez Campos y Navarro Reséndiz, junto con la hacedora de este milagro de vida, la doctora Leticia Núñez Reyes.

Todos sonríen, los miembros de las dos familias se palmean los hombros, estrechan manos, se abrazan, se desean suerte y se despiden, deseándose la mejor de las suertes.

-Las familias de Israel y Osvaldo llevaron vidas paralelas, eran desconocidos completos. La primera labor de su doctora fue, antes de entrar a quirófano, verificar que familiares y pacientes quisieran entralazar sus destinos y no hubiera desistimientos de última hora

 

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