Supervisión ferroviaria, “una pachanga” | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 01 de Febrero, 2018

Supervisión ferroviaria, “una pachanga”

El diputado Pedro Garza culpa a concesionarios del deterioro de vías y descarrilamientos, pero también a las autoridades por no sancionarlos. Adelanta iniciativas para prohibir el cruce de grandes trenes por ciudades

El sistema ferroviario en el país “es como una vaca a la que se ha dejado de alimentar, y ya no da leche”, señaló en entrevista con Crónica Pedro Garza Treviño, presidente de la subcomisión ferroviaria de la Cámara de Diputados.

Adelantó que en el ámbito legislativo ya alistan iniciativas para prohibir el cruce de grandes trenes por ciudades y para reglamentar pesos y velocidades máximas, en especial en áreas urbanas.

Crónica ha publicado en los últimos días la incidencia en el número de descarrilamientos en el país: un promedio de 35 al mes; casi en el 20 por ciento se registran “consecuencias humanas”, según la Agencia Reguladora del Transporte Ferroviario.

En el nivel de inseguridad influyen violaciones a normas sobre derecho de vía y volumen de las cargas, así como omisiones de los concesionarios, asentamientos irregulares, insuficiente mantenimiento a vías, falta de supervisión de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes y vandalismo.

“Al desaparecer Ferrocarriles Nacionales y privatizar el servicio, se les dio a las concesionarias un negocio ya hecho: con piso, paredes y techo, y lo descuidaron, no lo repararon ni le dieron mantenimiento y la ruina ha llevado a 1.5 descarrilamientos al día; lo peor es que hay pérdidas humanas de por medio”, refirió el legislador.

—¿Tan enferma está la vaca? —se le preguntó.

—Se le abandonó en el establo, sin alimento, ya de leche ni hablamos y los concesionaron ahora quieren comérsela; cuando se acabe simplemente se irán…

—¿Para la Cámara de Diputados el problema apunta a las empresas?

—Sí, porque les dieron concesiones de 30 y 50 años, e incumplen las normas básicas de mantenimiento y seguridad, pero también apunta a las autoridades, que ni regulan ni sancionan. Sólo se quedan viendo, contemplando el desmoronamiento de la industria, cuando deben vigilar y sancionar.

—Se supone que para esto fue creada la Agencia Reguladora…

—Los que están ahí reciben sueldos millonarios y no regulan nada, se echan la bolita unos a otros. Urge encontrar una manera para que la Agencia funcione y no sólo esté de adorno. Sin sanción, no sirve de nada. No hay quien aplaque a las concesionarias y, como las gallinas, la que sale poniendo es la población.

—¿Qué hay de las invasiones al derecho de vía?

—El peligro es latente: quien toma la decisión de plantarse en terrenos federales cercanos a la vía sabe que tiene un riesgo; hay responsabilidad personal, y eso lo usan de pretexto las operadoras del ferrocarril para omitir el mantenimiento, ni siquiera reportan. Son terrenos muy baratos, hay que señalar también a las autoridades de todos los niveles de gobierno que permiten asentamientos irregulares.

—Las leyes actuales aluden a la SCT…

—Por supuesto que en la Secretaría no pueden lavarse las manos: hay omisiones y negligencias, falta de capacidad.

—Sobran testimonios de pobladores que citan el exceso de carga de los trenes y de velocidad…

—Los protocolos de seguridad en torno a estos temas tampoco se están aplicando, pero el más importante es la violación al derecho de vía, que sí está marcado en la norma y es letra muerta. El tren puede llevar uno o dos toneladas de más, pero si no hay asentamientos, se evitan muertes. En el derecho de vía no hay carros viejos, sino viviendas habitadas por familias que llegan de otras ciudades o de las periferias, es una señal de marginación.

—¿Qué se está planteando en la subcomisión para mejorar el panorama?

—Empujaremos un programa enfocado al desalojo paulatino de familias que viven en las vías del tren, y que a la par ofrezca una alternativa de vivienda más segura; y también un plan de inversiones para construir libramientos donde sí puedan transitar estos monstruos de más de 200 vagones. Tenemos muchos años de retraso en infraestructura ferroviaria fuera de las ciudades, y hay que dar pasos hacia adelante.

—Las empresas argumentan que deben cruzar ciudades para entregar mercancías a sus clientes y cumplir otras peticiones industriales…

—Sabemos que en las ciudades hay industria, y se requiere atenderla, pero la idea es que sólo entren trenes cortos y se libren las franjas urbanas. También hay que entrarle al tema de pesos y velocidades.

—¿Cómo?

—Con una iniciativa que establezca los límites máximos, en especial en zonas urbanas y obligue a la capacitación constante de operadores. Está claro que no se trata de hacer leyes o cambiar las leyes, porque ya hay un marco normativo.

—¿Qué falta entonces?

—Una autoridad que lo aplique, que supervise y sancione a quien no cumple, porque hoy parece una pachanga.

—¿Hasta dónde deben llegar las sanciones?

—Hasta el retiro de la concesión….

Desde la Cámara baja, el llamado fue a las autoridades federales y municipales, “para que hagan su chamba y no permitan más la invasión del derecho de vía, ni otorguen permisos a constructoras o desarrolladoras”. Y a las concesionarias, “para que cumplan las leyes, eviten privilegiar el negocio y menospreciar la vida, que le den de comer a la vaca y no la aniquilen”…

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