Espectáculos

The post: Los oscuros secretos del Pentágono

Han pasado un par de años desde que se estrenó Spotlight: En primera plana, la cinta de Thomas McCarthy, en torno a la investigación de un equipo de reporteros de Boston Globe que en 2002 destapó los escándalos de pederastia cometidos durante décadas por curas del estado de Massachussets. Ese filme se convirtió en una proeza cinematográfica que rendía un homenaje al periodismo de investigación. Bajo esa línea es que llega el más reciente filme de Steven Spielberg, The post: Los oscuros secretos del Pentágono.

En junio de 1971, los principales periódicos de EU, entre los que se encontraban The New York Times y The Washington Post, tomaron una valiente posición en favor de la libertad de expresión, informando sobre los documentos del Pentágono y el encubrimiento masivo de secretos por parte del gobierno, que había durado cuatro décadas y cuatro presidencias estadounidenses.

En ese momento, Katherine Graham (Meryl Streep), primera mujer editora del Post, y el director Ben Bradlee (Tom Hanks) intentaban relanzar un periódico en decadencia. Juntos decidieron tomar la audaz decisión de apoyar al The New York Times y luchar contra el intento de la Administración Nixon de restringir la primera enmienda...

La historia de Spielberg está basada en los documentos del Post que recogían información clasificada sobre la Guerra de Vietnam y cuya publicación generó un enorme debate sobre la libertad de expresión y acabó en una dura batalla legal ante el Tribunal Supremo. Es un filme con oficio. Es una película que revitaliza la concepción del periodismo, muy diferente al que se hace en la actualidad.

La virtud del legendario cineasta en este filme radica en la manera de contar su historia. Se trata de un drama periodístico que juega con elementos del thriller psicológico y que además mantiene un abanico de aristas explorado bajo la premisa de la libertad de expresión. Si bien es cierto que mantiene un espíritu de la concepción del sentido patriota sobre el concepto de la justicia, también explora una serie de situaciones en las que empodera y enaltece la labor del periodista con un sentido de heroísmo al estilo estadunidense, no deja de ser una emocionante propuesta sobre la lealtad que hace parecer al periodismo como la labor más emocionante del mundo.

El filme además toca temas fundamentales en la actualidad, como esa revalorización del papel de la mujer en el personaje de Meryl Streep, que sin ser lo más extraordinario, sí deja un grato sabor de boca porque escapa del encasillamiento que tenía en sus últimos trabajos. Sobre todo resulta gratificante porque su estructura y planteamiento nos habla de un sentido romántico del periodismo como Spotlight, pero con un poco menos de conmoción.

 

Llámame por tu nombre

Director: Luca Guadagnino (EU, 2017)

Han pasado varios años desde que el tema de la aceptación de la homosexualidad se ha convertido en imprescindible del cine. Desde aquella arriesgada propuesta de El secreto en la montaña (qué tuvo un impacto mediático, no porque sea la primera), las historias que abordan el tema de la homosexualidad se han convertido en inolvidables. En ese sentido han sido pocas las que han manejado el tema con tanta sencillez estética y argumental como la de Llámame por tu nombre. Elio Perlman (Timothée Chalamet), un joven de 17 años, pasa el cálido y soleado verano de 1983 en la casa de campo de sus padres en el norte de Italia. Se pasa el tiempo holgazaneando, escuchando música, leyendo libros y nadando hasta que un día el nuevo ayudante americano de su padre llega a la gran villa. Oliver (Armie Hammer) es encantador y, como Elio, tiene raíces judías; también es joven, seguro de sí mismo y atractivo. Al principio Elio se muestra algo frío y distante hacia el joven, pero pronto ambos empiezan a salir juntos de excursión y, conforme el verano avanza, la atracción mutua de la pareja se hace más intensa. Un filme preciosista que encuentra en sus últimas escenas su más grande poder.

 

La región salvaje

Director: Amat Escalante (México, 2016)

No miento cuando digo que Amat Escalante es el director mexicano más incómodo de nuestros tiempos. Su inclinación hacia la violencia como motivo estético de sus historias ha sido provocador, en una sociedad que está acostumbrada a ver como éxito a la comedia romántica. Lo cierto es que estamos ante un director que en cada filme se ha superado y que es audaz por su propuesta. En esta ocasión, se mantiene fiel a su esencia y nos presenta un filme que es tan perturbador en su contenido, pero cautivador en su apuesta. En una zona rural, una extraña criatura en el bosque se convierte en una fuente de placer en la cual algunas personas encuentran la solución a sus problemas. El cineasta utiliza al deseo por esa criatura como un pretexto para hacer un retrato crudo sobre la violencia que se genera desde los impulsos sexuales, y al mismo tiempo pone en evidencia que es la represión sexual el motor de una violencia injustificada contra la mujer y los homosexuales, a causa del machismo arraigado en la cultura. Sin duda, la película más arriesgada en la filmografía de Amat Escalante y de la que sale muy bien librado.

 

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