Preocupa a trabajadores del NAICM quedarse sin empleo | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Miércoles 31 de Enero, 2018

Preocupa a trabajadores del NAICM quedarse sin empleo

Las obras de la nueva terminal áerea dan empleos directos e indirectos a 40 mil personas. Se espera que para diciembre de este año este lista la torre de control de 90 metros

Preocupa a trabajadores del NAICM quedarse sin empleo | La Crónica de Hoy

El rostro de Pablo se entristece y una mueca de preocupación aparece ante la pregunta de si no hay temor de que se cancelen las obras del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México ubicado allá por el rumbo de Texcoco.

“Si me preocupa, ¡cómo no! aquí está nuestra chamba y está asegurada por lo menos otros tres años, imagínese que la cancelen, nos rompen la mad… y con la deudas que tengo”, expresa.

Pablo Jiménez es un trabajador de la construcción, vecino de Texcoco, que llegó a trabajar a esta obra desde octubre del 2016. Es uno de los 40 mil empleos directos e indirectos que por ahora generan las obras del NAICM , considerada la magna obra de este sexenio pero cuya viabilidad está en riesgo luego de que Andrés Manuel López Obrador se ha comprometido a cancelar este proyecto cuyo costo asciende a 140 mil millones de pesos.

De hecho, ATL Aceves, gerente de Obra del NAICM recuerda que en octubre del 2017, López Obrador visitó la construcción para verificar el grado de avance del nuevo aeropuerto que se ha cansado de prometer que cancelará en caso de llegar a la Presidencia de la República.

“(López Obrador )Consideró que no se ha avanzado mucho en la obra…”, recordó uno de los ingenieros en jefe de esta etapa de la obra.

Lo cierto es que miles de trabajadores trabajan las 24 horas del día apoyados por seis mil 500 camiones que a diario salen y entran con materiales ya sea de escombro o proveyendo lo que se utiliza en esta primera etapa en la que se estima tener lista para finales del 2020 las tres pistas de despegue y aterrizaje, la Torre de Control y el edificio terminal de pasajeros.

A lo largo del polígono de cinco mil hectáreas se observan enormes grúas, que cargan pesadas estructuras para montar la Torre de Control, el corazón de todo aeropuerto. Una torre que medirá 90 metros de altura, un equivalente a un edificio de 30 pisos.

La torre de control del actual aeropuerto de la Ciudad de México, mide 45 metros. José Antonio Meade y Mikel Arriola abanderados del PRI a la Presidencia de la República y al gobierno capitalino respectivamente, escuchan con atención la explicación del ingeniero.

Cuestionan, observan, comparan la estructura de 90 metros que se construye. “Creo que es como la Torre Mayor”, exclama Mikel Arriola.

No, repone el ingeniero. Es como una torre en Manzanillo, considerada la segunda más grande del país.

Se espera que para diciembre de este año esté lista lo que se considera el corazón de un aeropuerto, explican. Una torre que podrá resistir temblores de hasta 10.5 grados Richter.

Paralelo a ello se construye la terminal de pasajeros. Cientos de hombres y mujeres ataviados con chalecos verdes fosforecente y cascos amarillos trabajan sobre una enorme plancha de concreto. Son los cimientos de lo que será la Terminal de Pasajeros del NAICM.

Una terminal que albergará unas 65 puertas de acceso de pasajeros a los aviones por la que transitarán más de 120 millones de pasajeros anuales, con lo cual rivalizará con el aeropuerto de Atlanta, considerado uno de los más  grandes del mundo.

Meade y Arriola observan las labores de cientos de trabajadores. Varios de ellos sobre todo mujeres voltean curiosas al observar el tumulto de cámaras de video, fotógrafos y reporteros.

Se acercan a los precandidatos y les piden una selfie. Meade y Arriola accedieron a tomarse varias fotos con trabajadores de la construcción desde ingenieros hasta albañiles.

Doña Irma, vecina de Ecatepec, confía en que no se cancele la obra. “De aquí saco para mantener a mis dos hijos”, dice preocupada.

“Hay preocupación generalizada…”, advierte uno de los ingenieros que explican los detalles de la obra.

—“Por ello buscamos blindarla”, repone. No se puede echar abajo esta obra, esgrime y recuerda la saturación que sufre el actual aeropuerto donde cada 45 segundos despega un avión, una cifra muy alta comparada con otros aeropuertos.

“Sería inviable jurídicamente cancelar el nuevo aeropuerto…”, se escucha decir a Meade. La esperanza se refleja en esos rostros morenos, quemados por el sol, de no pocos trabajadores.

Cientos de metros  adelante otras cuadrillas de trabajadores ponen los cimientos de lo que serán las pistas 2, 3 y 6 con las cuales arrancará este nuevo aeropuerto programado para octubre del 2020.

La 2 y 3 son dos pistas comerciales y la 6 está destinada para actividades militares, incluido las del Hangar Presidencial o de las dependencias gubernamentales, pero igual puede ser utilizada para fines comerciales con lo cual se evitará la saturación de tráfico aéreo.

Meade y Arriola se retiraron y atrás quedó el ruido incesante de las retroexcavadoras, las enormes grúas, el chocar de las gruesas varillas, los gritos de los trabajadores para dirigir tal o cual acción.

A lo largo de los caminos se observa un ir y venir de cientos de camiones de carga, lo mismo tráilers que de volteo que llevan material. La obra sigue, al igual que la esperanza de miles de trabajadores de la construcción de que después de las elecciones presidenciales del 1 de julio no se cancele esta construcción que les da empleo y dinero para mantener a sus familias.

 

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