“N” mil juntas, ¿son muchas juntas?

Cristóbal Miguel García Jaimes

La semana pasada en una reunión de la Facultad de Ciencias me tocó escuchar a una licenciada que para ajustar la siguiente junta teníamos que avisarle una semana antes, puesto que ella tenía “n” mil juntas. Cuando lo escuché me quedé pensativo, y ahora verán por qué: Si tenemos un número relativamente pequeño, digamos el número 1. Decir 1 a la mil juntas, sería elevar el 1 a la potencia número 1,000. Que no es otra cosa que multiplicar el mismo número, en este caso 1, mil veces. Lo cual no hace mucho, pues multipliquemos cuantas veces queramos el número 1 por si mismo y obtendremos el mismo resultado: 1 por 1 es igual a 1. 1 por 1, por 1 es 1. 1 por 1, por 1 por 1, es 1. Y aquí llevamos como una escalera: 1 a la 2, es 1. 1 a la 3, es 1. 1 a la 4, es 1. “La frase a la 1, 2, 3” significa que el número en cuestión se multiplica por si mismo tantas veces como indique el “a la”.

Hasta aquí todo bien, ¿Qué pasará si en vez de 1 ocupamos otro número como el dos? Pasa esto: el 2 elevado a la 2, es 4. Porque 2 por 2, son 4. El 2 elevado a la 3, es 8 porque 2 por 2, por 2 son 8. Ahora imagínense que pasará cuando multipliquemos hasta el número 1,000. Un número exhorbitante. Y luego, si nos pusiéramos más locos aún y empezamos a multiplicar con el número 3, este caso sube más rápido que el anterior, y así consecutivamente conforme subimos el número base. Por lo tanto es muy increíble decir “tengo ‘n’ mil juntas” porque tiene dos resultados, o 1 sola junta, 1 a la mil juntas. Ó millones de juntas, que depende del número que escogemos para elevarlo a la mil juntas. Así que antes de decir cuantas juntas tenemos mejor revisar que no sean demasiadas, porque ni teniendo 1,000 juntas al día acabaríamos en mil años para el caso del número 2.

¡Hasta la siguiente!

 

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