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“¿Cómo no la vas a dejar pasar si es la esposa de Ebrard?”

¿Con qué nos va a sorprender hoy el líder? ¿Qué movimientos va a hacer?, comentaban los militantes de Morena que esperaban el inicio de la presentación de los nuevos “coordinadores de circunscripciones”. En su tono se percibía cierto sarcasmo. Pero esto no significa que en este grupo, los morenistas, sea fácil percibir fracturas internas serias. Por el contrario, militantes y figuras del partido como Martí Batres, César Cravioto, diputados federales y locales como Carlos Candelaria platican generalmente con entusiasmo mientras aguardan a que López Obrador hable.

“¿En serio vendrá Ebrard? Yo sólo sabía de Monreal y ya”, aseveraba uno de ellos. El entusiasmo también es evidente cuando se saludan, alternan las pláticas de política con preguntas sobre sus familias.

“Me da gusto que hayas venido, qué bueno es verte”, decía Batres a uno de sus compañeros mientras se abrazaban y palmeaban la espalda.

Conforme fueron llegando los invitados, algunos formaban círculos dispersos e independientes; los susurros que llenaron el salón del hotel al sur de la Ciudad de México estaba compuesto por detalles políticos, dichos en voz baja para que nadie fuera del corro escuchara.

Las risas y carcajadas aparecían entre los asistentes: “Tantos movimientos políticos... pero si a la mera hora Morena va a arrasar con todo, vamos muy fuertes, nada más no vaya a ser que a la mera hora nos sorprendan a todos y los movimientos nos cambien la jugada”, bromeaban.

El líder. En el momento en que Andrés Manuel llegó al hotel, los asistentes formaron un torbellino a su alrededor, todos querían llegar hasta él para tomar su mano u obtener una foto.

“Andrés, voltea, aquí estoy, ¿Cómo estás?, tanto tiempo sin vernos”, le decían hombres y mujeres mientras extendían la mano.

Un caos total se posesionó del salón de reunión. El personal encargado de controlar la entrada no reconocía a los políticos morenistas. Al diputado local Carlos Candelaria no le dejaban entrar a pesar de que les explicaba que era representante popular del partido. El enojo asomó en su rostro mientras era empujado por otras personas que ansiaban tomar su lugar en el salón antes de que empezara el evento.

Cuando Candelaria (neomorenista que anteriormente militaba en Encuentro Social) resolvió su problema de identficación, debió ayudar nada menos que a Rosalinda Bueso, esposa de Marcelo Ebrard a entrar a la sala... a ella tampoco la reconocieron: “Usted no puede entrar porque no está en la lista, si no está no tiene derecho a pasar”, le indicaba una de las mujeres que se encargaba de revisar la lista de asistentes a la pareja de la gran adquisición loperobradorista que sería presentada unos minutos después.

Candelaria replicaba: “¿Cómo no la vas a dejar pasar si es la esposa de Ebrard? ¿Cómo no la conoces y no sabes quién es?”.

Las personas que esperaban para pasar comenzaron a gritar: “Es la esposa de Ebrad”...

La encomienda. “Su principal encomienda será construir la estructura de defensa del voto, lo importante de todo esto es que no debemos permitir las injusticias”, señala AMLO al dar el nombramiento a los operadores políticos de las cinco circunscripciones electorales.

Habla de fraudes que otros partididos supuestamente planean y menciona una guerra sucia en su contra. El presidente de Morena señala entonces que el exjefe de gobierno capitalino, Marcelo Ebrard, coordinará la campaña del precandidato a la presidencia en la primera circunscripción, en Guadalajara.

Al momento de dar el anuncio, los militantes asistentes aplauden y aprueban ruidosamente la designación.

Ebrard también está a cargo de los estados de Nayarit, Sonora, BC, BCS, Chihuahua y Durango.

La segunda circunscripción será dirigida por el ex delegado en la Cuauhtémoc, Ricardo Monreal, y abarca su estado natal, Zacatecas, y tiene como cabecera Monterrey. Los festejos por su designación entre el público morenista son equiparables a los que se brindaron a Ebrard. 

Además de Monterrey y Zacatecas, el ex jefe delegacional estará a cargo de Coahuila, San Luis Potosí, Tamaulipas, Aguascalientes, Querétaro.

La tercera circunscripción corresponde atenderla a Julio Scherer Ibarra, con cabecera en Veracruz y presencia en Campeche, Yucatán, Quintana Roo, Oaxaca, Chiapas, Tabasco. La figura de Scherer es evidentemente diferente a la de los liderazgos políticos de Ebrard y Monreal. Scherer acerca a Morena a otro tipo de audiencia.

La cuarta circunscripción le es encomendada a  Rabindranath Salazar, quien estará a cargo en la Ciudad de México, así como de Tlaxcala, Morelos, Hidalgo, Puebla, Guerrero. Es lo que se le ha designado después de ceder la candidatura por la gubernatura morelense (vía encuesta) al exfutbolista Cuahutémoc Blanco.

Y finalmente la quinta circunscripción es para Bertha Luján, abarcando el Estado de México, Michoacán y Colima. Lujan es una amlista destacada, fiel, siempre presente en las empresas que el tabasqueño emprende y, por supuesto, en los ciclos electorales que ha enfrentado.

La presentación es sobria, no hay señalamientos adicionales. Al dar término, nuevamente los militantes y líderes presentes se abalanzan hacia el líder, “Andrés, tenemos que hablar pero ya será en otra ocasión, mientras tómate una foto conmigo”.

Afuera de la sala, otra parte de la militancia del Movimiento Regeneración Nacional espera por donde Andrés Manuel habrá de pasar, una sonrisa en el rostro en espera de que el tabasqueño aparezca e iniciar un nuevo torbellino en torno a él.

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