El sueño americano, según Trump - José Fernández Santillán | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Viernes 02 de Febrero, 2018
El sueño americano, según Trump | La Crónica de Hoy

El sueño americano, según Trump

José Fernández Santillán

En su primer Informe de gobierno (State of the Union) el presidente Donald Trump honró a los padres de Karly Cuevas, Evelyn Rodríguez y Freddy Cuevas. Karly fue asesinada en Long Island por miembros de la pandilla MS-13 en 2016. El magnate neokorquino dijo: “todos los norteamericanos están en duelo junto a ustedes y 320 millones de corazones están rotos por ustedes. Nosotros no podemos imaginar el dolor que sienten, pero vamos a asegurarnos de que otras familias no tengan que pasar esta pena”. El presidente hizo un llamado al Congreso para “cerrar finalmente los mortales pretextos” que permiten a integrantes del MS-13 y otros grupos criminales “entrar a nuestro país.”

Esta referencia a Karly se presentó en el contexto del tema migratorio que Trump ha ligado, permanentemente, con el tópico delictivo. Desde el 16 de junio de 2015, cuando anunció su interés por competir para llegar a la Casa Blanca en los comicios presidenciales de 2017 dijo: “Cuando México envía a su gente, no envía a los mejores. Envía gente que tienen muchos problemas.” Según su parecer, los inmigrantes mexicanos “traen drogas, crimen, son violadores y, supongo que algunos, son buenas personas.”

La técnica comunicativa a la que ha recurrido Trump, en el caso de Karly Cuevas Rodríguez, se conoce como “hechos selectivos”: mostrar ante el auditorio un evento específico que efectivamente sucedió; pero darle tal difusión que pareciese mostrar que así acontece en la generalidad de los casos. El propósito es fijar en las mentes el paralelismo entre migración y delincuencia.

Conviene señalar que la señora Rodríguez había dicho, previamente, en una entrevista que estaba feliz por haber sido invitada a asistir al Congreso para escuchar el discurso que pronunciaría el presidente. No obstante, aseguró: “No estoy aquí para el beneficio político de nadie.” Como dice Kashana Cauley: “El presidente Trump ignoró los deseos de la señora Rodríguez… Usó su dolor para pedir políticas a las que ella se opone.” (“The State of the (White Nationalist) Union”, The New York Times, 31-I-2018). 

Para Trump “cerrar finalmente los mortales pretextos” que permiten la entrada a Estados Unidos de grupos criminales significa que el Congreso le apruebe el presupuesto para levantar el muro en la frontera con Mé­xico. Allí está el chantaje en el que quiere envolver a los demócratas: ustedes me autorizan el presupuesto del muro y yo, junto con los republicanos, permitimos que 1.8 millones de migrantes ilegales que fueron traídos, cuando eran niños, a Estados Unidos por sus padres puedan alcanzar la ciudadanía norteamericana. Se calcula que de esos 1.8 millones de dreamers, 1.5 son de origen mexicano. Esa es la lucha legislativa que se ve­rificará en los próximos meses en el Capitolio.

Por lo pronto, lo que ya no tiene remedio es el racismo y la xenofobia que Trump ha desatado contra los inmigrantes. Por eso suena fuera de lugar el que haya dicho: “Jamás ha habido un momento mejor para comenzar a vivir el sueño americano.” La pregunta sería “momento mejor” ¿para quién? Es seguro que no para todos porque, de una parte, los inmigrantes indocumentados están siendo hostigados y se sienten inseguros, porque en cualquier momento pueden ser presa de una redada. Además, haitianos y africanos recibieron un insulto incalificable cuando Trump dijo que sus naciones de origen eran “shithole countries”, literalmente, “países hoyos de mierda” o “países letrinas.”

Tampoco parece que éste sea el mejor momento del sueño americano para muchos afroamericanos que se han alzado de nueva cuenta en contra del racismo. Una de las expresiones más evidentes es la forma en que han reaccionado algunos jugadores de futbol americano cuando se escucha el himno nacional en los estadios: ponen una rodilla en tierra en señal de protesta en contra de la brutalidad policiaca y la desigualdad racial. Trump y sus aliados han tratado de responder diciendo que esa es una falta de respeto hacia la bandera de Estados Unidos y a los miembros del servicio público de su país.

En este informe presidencial, Trump le trató de tomar el pelo a la clase trabajadora estadunidense diciendo que la reforma fiscal que había aprobado en diciembre es en su beneficio. Destacó que tres millones de trabajadores se han visto favorecidos pues recibirán un bono de des­cuento de sus impuestos. Lo cierto es que esta modificación hacendaria está diseñada para enriquecer más a las familias pudientes. Es el regreso a las políticas implantadas por Ronald Reagan y los dos Bush (padre e hijo): concentrar más el ingreso con el cuento de que esa riqueza cendensada se filtre por goteo hacia abajo (trickle down), cosa que nunca sucedió y que provocó la Gran Recesión de 2008.

El sueño americano del que habló Trump en su discurso ante el Congreso no incluye a todos, solo a las clases más adineradas.

De lo que no dijo una sola palabra fue de la trama rusa y de las cosas que se han sabido gracias al libro de Michael Wolff, Fire and Fury. Inside the Trump Withe House (New York, Henry Holt and Company, 2018).

Silencio absoluto.

jfsantillan@itesml.mx

@jfsantillan

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