Nueva Inglaterra, el gran dominador de la liga de las igualdades | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Sábado 03 de Febrero, 2018

Nueva Inglaterra, el gran dominador de la liga de las igualdades

Nueva Inglaterra, el gran dominador de la liga de las igualdades | La Crónica de Hoy

Ha llegado el tiempo en que los juicios deberán comenzar a hacerse ante la inminente partida del que probablemente sea el mejor quarterback de la historia, Tom Brady, y con ello, la presunta desintegración de la segunda Dinastía creada por Bill Bellichick. Y mañana en el US Bank Stadium la casa de los Vikingos de Minnesota podría escribirse la última página de ambas historias.

Ante la oportunidad de ampliar aún más las distancias históricas con lo que sería su sexto Super Bowl, Tom Brady llega a sus 40 años y al final de su décima séptima temporada como quarterback titular de Nueva Inglaterra más favorito que nunca, para seguir rompiendo los esquemas de una liga que privilegia la competitividad.

De aquel duelo celebrado en Jacksonville en el 2005, sólo permanecen vigentes dos personajes, Tom Brady y Bellichick quienes juntos ganaron tres Súper Bowls en cuatro años y se las ingeniaron para 10 años más tarde iniciar y ahora, casi completar, la ruta a un éxito de las mismas proporciones, llevando a una generación de jugadores que no tienen ninguna relación con aquellos que se coronaron en 2002, 2004 y 2005.

Nueva Inglaterra ha alcanzado niveles envidiables para todas las franquicias de la NFL y puede ser comparado ya, por su indiscutible dominio con equipos como los Yankees de Nueva York en las grandes Ligas o el Real Madrid y el Barcelona en el fútbol.

Su dramático regreso y su victoria espectacular del año pasado en Houston ante los Halcones de Atlanta fueron los vértices que encuadraron otra victoria agónica como la conseguida ante los Halcones Marinos de Seattle en la última jugada del partido hace tres años, sólo que en el único juego de la historia del Super Bowl que ha tenido que definirse en el tiempo extra.

La NFL ha implementado sistemas con el fin de promover la igualdad entre sus 32 franquicias, pero los Patriotas que presumen de ser una organización excepcional, han trabajado bajo el sistema de Bill Bellichick que les ha permitido ser campeones de su división en 15 de las 17 temporadas en que los ha dirigido, ganando una casi inalcanzable cifra de 10 títulos de la Conferencia Americana y 5 de los 7 Súper Bowls que han disputado.

A pesar de esos sistemas de igualdad que privilegian a los equipos más débiles, Bellichick ha sabido esquivar esas trampas aparentes de ir por el jugador mejor sembrado en el Draft, para en cambio seleccionar a los “idóneos” por encima de “los mejores” y la respuesta queda de manifiesto con los resultados del equipo.

Es cierto que las estadísticas de la Liga señalan la gran rotación de equipos que tienen temporadas ganadoras y el gran número de equipos diferentes que avanzan a la postemporada cada año, tendencia que aplica en casi todos los equipos de la Liga incluyendo a los de prosapia como los Acereros de Pittsburgh, los Vaqueros de Dallas, los Gigantes de Nueva York, los Empacadores, los Potros o incluso los 49’s de San Francisco, pero esa premisa no aplica para Nueva Inglaterra.

El ideal del sistema de trabajo de los Pats radica en la decisión de crear eso, un sistema y luego buscar a quienes pueden cubrir los puestos. La posición ha sido muy clara todo el tiempo, en este equipo sólo hay una estrella, que se llama Tom Brady, mientras los demás jugadores son prescindibles.

Mañana en el Super Bowl LII, el rival serán las Águilas de Filadelfia, un equipo sustancialmente diferente al de 2005, viviendo la historia de “la Cenicienta” después del golpe brutal que significó perder a su quarterback titular Carson Wenz, pero con la novela llena de magia del regreso del hijo pródigo, Nick Foles que comanda a la escuadra de las especulaciones; el equipo del destino, lo podríamos llamar, después de vencer a Atlanta y Minnesota, y que vive fuera de la presión de ser favorito. Ya ha probado que es mejor jugar sin presión.

La última y más clara realidad la declaró Brady hace unos días antes de salir de Boston hacia esta ciudad de Minneapolis, “la gran diferencia entre los otros equipos y nosotros es que no hablamos de que vamos a ganar, este equipo juega para ganar, sirve más que malgastar el tiempo hablando, los demás pueden elegir lo que ellos quieran”.

Ese parece ser el secreto único que ha roto la paridad obligada o buscada por la Liga, que sin embargo no contempló seguramente la claridad de las ideas de Bellichick y la indiscutible capacidad de ejecución de Brady, más allá de que pueda ser considerado o no, el mejor quarterback de la historia.

 

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