Cultura

Los niños coras me enseñaron a soñar el mundo: Juan Villoro

Viaje. El escritor y Premio Crónica conversó con 34 niños coras del poblado San Juan Corapan, en Nayarit, sobre los libros El té de tornillo del profesor Zíper y El libro salvaje, en su participación en el Festival Letras en Tepic. Por la noche, presentó el espectáculo El mariachi, mi madre y otras especies protegidas

El escritor Juan Villoro participó en la tercera edición del Festival Letras en Tepic, primero en un conversatorio con una treintena de niños coras de San Juan Corapan, y luego, con el espectáculo El mariachi, mi madre y otras especies protegidas, que presentó en la Plaza Bicentenario, de Tepic.

La primera de las actividades que se llevaron a cabo como parte del Festival Letras en Tepic, se realizó la mañana del viernes, cuando el Premio Crónica, Juan Villoro, se trasladó al municipio de Rosamorada, en Nayarit, donde ya era esperado por niños y niñas que habían leído El té de tornillo del profesor Zíper.

Durante su encuentro con los niños, el escritor les contó la  historia de un nayarita ilustre, Amado Nervo, quien nació en un lugar que parecía muy alejado de todo, pero logró conquistar el mundo. Además los invitó a que le contara sus historias, porque ellos, como integrantes de una comunidad, tienen en su memoria, en su cultura, una serie de relatos fantásticos que los pueden compartir a quienes los visiten. 

Fue una mañana de encuentros, y en entrevista con Crónica, Juan Villoro relata esos momentos y lo que le dejaron. Por lo pronto, dijo que la iniciativa del Festival Letras en Tepic de llevar a escritores a hablar con niños y adolescentes, es una actividad emocionante y extraordinaria. Además de hablar sobre el libro que fue propuesto como parte del programa “El festival va a tu escuela”, él añadió El libro salvaje, para después echarse una cascarita, en la que pudo tirar dos penales: en uno anotó un gol y el otro le fue detenido.

“Los profesores están haciendo una labor muy estimulante en esta población alejada, ojalá se puedan hacer más estas actividades así, es un compromiso de todos nosotros, cada que puedo voy a escuelas rurales”.

Ni las altas temperaturas ni las largas caminatas para llegar a Rosamorada fueron impedimento para que Juan Villoro fuera a compartir sus experiencias junto a 34 niños, quienes le obsequiaron algunas artesanías típicas de la región, pero ¿qué fue lo que le enseñaron los niños?

“Todos ellos me enseñaron la ilusión, las ganas de superarse, las ganas de soñar el mundo, esa imaginación infantil que a veces los adultos la pierden. Me pareció increíble que ellos estuvieran ahí, para revivir mi posibilidad de mantener al niño que llevo dentro”.  

Además de hablar sobre El té de tornillo del profesor Zíper y El libro salvaje, el escritor se mostró dispuesto a escuchar algunas de las historias de los niños, que previamente les había pedido que le contaran, quienes además le preguntaron, entusiastas, al escritor sobre el contenido de sus obras, preguntas que sorprendieron al escritor.

MÚSICA. Ya por la tarde, Juan Villoro se dio cita en la Plaza Bicentenario, acompañado del poeta Hernán Bravo Varela y Guillermo Zapata, El Caudillo del Son, para terminar la jornada del Festival Letras en Tepic, con El mariachi, mi madre y otras especies protegidas.

Ante cientos de personas, Juan Villoro conminó a los presentes para sumarse a la causa de la aspirante a candidata presidencial por la vía independiente, María de Jesús Patricio Martínez, Marichuy, quien necesita 867 mil firmas, para poder obtener el registro y aparecer en la boleta del 1 de julio.

“El algo que suena imposible, pero déjenme decirles que la idea no es hacer un partido, tampoco tener a una candidata, sino a una vocera”, dijo el escritor, quien indicó, en la parte trasera del templete, podrían encontrar una mesa para sumarse a la causa.

Luego de motivar a algunos de los presentes, el escritor tomó sus escritos, comenzó su lectura, que después fueron complementados con algún tema musical, entre ellos, “A qué le tiras cuando sueñas mexicano”, de Chava Flores; “Aventurera”, de José Alfredo Jiménez; “Escarcha”, de Agustín Lara ; además de otras como “Tú, sólo tú, y Yo no fui”.

Por cerca de 90 minutos, la literatura de Juan Villoro fue complementada por 11 temas musicales, entre los que también se encontraban “Se me olvidó otra vez”, de Juan Gabriel; “No volveré”, de Manuel Esperón y Ernesto Cortázar, así como “Si nos dejan”, “El corrido del caballo blanco” y “Un mundo raro”, de José Alfredo Jiménez.

“En este caso no es tan complejo como Mientras nos dure el veinte, que ya había traído a Tepic, porque “ese era un espectáculo de música continua, en donde yo tenía que ir acoplándome a la música, en este caso leo textos que tienen que ver con el sentimiento mexicano, con la canción tradicional”, señaló Villoro.

El autor de Safari accidental comentó que a partir de la selección musical, pudo entablar un diálogo entre sus creaciones y la música mexicana, misma que calificó como “riquísima”, para al final demostrar que sí se pueden conjugar las dos disciplinas.

“Yo no podría decir cuáles son las virtudes al conjugar ambas disciplinas, es algo que espero que realice el público, la música mexicana vale mucho la pena, pero contar historias que tienen que ver con ella, puede ser interesante y divertido, con lo cual hay un ángulo diferente, más moderno para las canciones que pertenecen al repertorio tradicional”, concluyó el escritor.

Imprimir