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No es por el título, es por la gloria

Nueva Inglaterra enfrenta a Filadelfia en un partido que definirá el legado de Bill Belichick, y un posible sexto anillo para Tom Brady, o un revés de descomunales dimensiones si las Águilas son capaces de emular a los Gigantes de Nueva York de 2008

Cuando en el deporte se ha conseguido trascender, imponer un estilo, dejar una huella, ser el más dominador de una de las mejores y más competitivas ligas del mundo, entonces se ha ganado un respeto, y sólo queda ampliar el legado. Este día a las cinco de la tarde tiempo del centro de México, los Patriotas de Nueva Inglaterra, liderados por Bill Belichick y conducidos magistralmente a lo largo de 17 temporadas por Tom Brady, estarán precisamente tratando de agregar en el US Bank Stadium de esta ciudad del estado de Minnesota, las últimas páginas de una historia de éxito que será citada por generaciones en el mundo del deporte

PARA LA HISTORIA. El equipo de Nueva Inglaterra, que en caso de alcanzar la victoria igualará a los Acereros de Pittsburgh como la franquicia más ganadora del futbol americano profesional en la Era del Super Bowl con seis títulos, es sin embargo, ya en lo particular, el equipo del que hablarán en las próximas generaciones, después de haberse convertido en la franquicia más dominadora en las últimas dos décadas en el deporte de los Estados Unidos.

La suma de las conquistas de los Patriotas, en una liga que ha pugnado por la igualdad de competencia entre sus 32 equipos, eclipsa ya, en lo particular y como franquicia, a la absoluta mayoría de sus competidores, tras sumar 15 títulos divisionales, 8 de la Conferencia Americana y 5 Super Bowls en estos últimos 18 años.

Belichick y Brady han establecido todo tipo de récords, insisto, como equipo y en lo individual y son ya la pareja head coach-quarterback más exitosa de todos los tiempos. En esa lista aparece una designación que será increíblemente difícil de igualar, ser el equipo favorito para campeón en 17 temporadas consecutivas.

Mientras Brady ha visto como otros de sus contemporáneos, y en particular su némesis, Peyton Manning ya se fue, él permaneció en la liga para seguir sumando récords y victorias. Y en las varias ocasiones en que se le mencionó como candidato al retiro, emergió con resultados sorprendentes e incluso, sus últimos dos títulos, ante los Halcones Marinos de Seattle en un dramático desenlace en la última jugada del Super Bowl  XLIX, y en el no menos trepidante regreso ante los Halcones de Atlanta a los que venció en el Super Bowl el año pasado en tiempo extra, el primero de la historia.

FILADELFIA, INVITADO INCÓMODO.  Sin embargo, antes de pensar en el legado que dejarán en la historia del futbol americano, Nueva Inglaterra deberá aún jugar este día un partido más, donde el no favorito a lo largo de la postemporada, a pesar de haber terminado con la mejor marca de la Conferencia Nacional, las Águilas de Filadelfia, será el sinodal, más que complicado, para Brady, Gronkowski y compañía.

No por nada se mencionaba de forma recurrente que si los Delfines de Miami tuvieron la oportunidad de vencer a los Patriotas, no hay razón para no pensar que Nick Foles, quien jugará su primer juego de campeonato de la NFL no podría hacerlo después de la impresionante demostración de poderío ofensivo de hace dos semanas ante los Vikingos de Minnesota. Incluso sigue latente en la memoria de los aficionados aquella devastadora derrota ante los Gigantes hace diez años, que acabó con la temporada perfecta de los Pats.

Sin embargo, el regreso que experimento Patriotas en el último cuarto del juego de campeonato de la AFC ante los Jaguares de Jakcsonville nos mostró a un equipo operando a su máxima capacidad. Por su parte, Foles, quien ha pasado la mayor parte de su carrera en la NFL como quarterback de respaldo, y que nunca había jugado un partido de playoffs, llegó con una de esas historias para contarse, a su segunda etapa en Filadelfia, donde alguna vez, en 2013, maravilló al mundo de la NFL y se creyó que tenía un gran futuro.

En lo que fue apenas su tercer partido de postemporada en su carrera, Foles conectó tres pases de anotación para comandar a las Águilas a una victoria de 38-7 ante los favoritos (en ese duelo) Vikingos, por lo que de igualar su desempeño de hace dos semanas, él mismo se habrá reservado un lugar en la historia, que otros estelares pasadores de Filadelfia como Ron Jaworski y Donovan McNaab, que jugaron también el Super Bowl con las Águilas, no pudieron obtener.

EQUILIBRIO.  Ésta será la novena ocasión en que dos equipos se enfrenten por segunda oportunidad en un Super Bowl, ya que en Enero de 2005 en Jacksonville, los Patriotas conquistaron su tercer título de la NFL imponiéndose a Filadelfia 24-21 en la edición XXXIX del juego de campeonato de la liga.

Nueva Inglaterra se presenta como la ofensiva número uno de la liga con un promedio de 394 yardas ganadas por partido, mientras que Filadelfia fue la séptima con 365.8. En cuanto a la defensa, las Águilas fueron la cuarta mejor y Nueva Inglaterra una de las peores, ubicada en el sitio 29. Ambos equipos promediaron 28.6 puntos anotados por partido, y prácticamente el mismo número de admitidos, 18.4, las Águilas y 18.5, los Patriotas.

En las casas de apuestas en Las Vegas, Nueva Inglaterra permanecía como favorito para ganar por 6 por seis puntos de diferencia.

Se menciona de forma recurrente en el medio aquí en Minneápolis, que si Brady consigue la victoria, un día después de haber sido designado por tercera ocasión  en su carrera el Jugador Más Valioso de la temporada, podría anunciar su retiro. Mientras tanto, esperaremos un extraordinario duelo, probablemente otro tan parejo como los que ha encarado Nueva Inglaterra en la Era de Bill Belichick, en que sus victorias fueron marcadamente dramáticas.

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