Nacional

Última homilía en la Catedral

En medio de aplausos por parte de los feligreses, el cardenal  Norberto Rivera Carrera fue prácticamente despedido, luego de 22 años de su ministerio al frente de la Arquidiócesis Primada de México.

En su última homilía dominical, que ofició el purpurado en la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México recibió durante poco más de un minuto el aplauso de los feligreses y religiosos que lo acompañaron en la ceremonia litúrgica. Cabe mencionar que a la entrada de la Catedral fueron colocadas dos enormes fotografías, una del cardenal Carlos Aguiar Retes, con la leyenda  “Bienvenido”, y otra del cardenal Norberto Rivera Carrera, diciéndole “Gracias”.

El padre Francisco Espinosa Estrada, Dean del venerable cabildo metropolitano, externó a nombre del cabildo, los feligreses, sacerdotes y colaboradores de la Catedral su gratitud al cardenal Norberto Rivera  por sus 22 años de servicio  arzobispal al frente de la iglesia en México. 

Reconoció que el ministerio del ahora Arzobispo emérito Rivera Carrera estuvo lleno de grandes momentos como las visitas de los Papas San Juan Pablo II y Francisco “así como la restauración de esta Catedral, antes llena de tubos”, su elección  al cardenalato y otros memorables eventos.

Tampoco, abundó,  estuvo excepto de momentos difíciles y dolorosos como el pasado terremoto del 19 de septiembre o la epidemia de Influenza de hace algunos años que puso a la ciudad de México en alenta sanitaria “así como los diversos ataques a su persona en esta  Catedral y a través de diversos medios y las irrupciones violentas que aquí y en otras partes ocurrieron.

En todos esos hechos, dijo, contó con la protección de Santa María de Guadalupe de quien como Arzobispo de México fue custodio fiel, a ejemplo de San Juan Diego.

“Señor cardenal no me alcanzaría las palabras ni el tiempo para mencionar lo mucho que estamos agradecidos con Dios por haberlo elegido nuestro padre pastor y guía y amigo a través de estos años”, resaltó el Dean. 

La celebración de hoy no es una despedida es una invitación a seguir apoyándolo en sus  diversas responsabilidades como parte del Colegio Cardenalicio.

Durante la última homilía del cardenal Rivera Carrera se pidió por el purpurado “para que el señor lo guardé y lo proteja bajo el amparo de la Vírgen María de Guadalupe,  si como por el cardenal Carlos Aguiar Retes el ejido para gobernar la arquidiócesis de México  “para que sea guiado por el espíritu en las decisiones que deba tomar”.

 

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