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El 50% del agua embotellada consumida en el país proviene de pequeñas purificadoras

Abastecen al mercado de menores recursos, señala estudio de la UAM. Estas empresas locales no siempre cumplen las normas sanitarias adecuadas

El abastecimiento de estos negocios se basa en la red de suministro público o de pipas y operan con sistemas de saneamiento muy sencillos.

En México, alrededor de la mitad del agua que se consume tiene origen en pequeñas purificadoras, las cuales no siempre cumplen con las normas sanitarias adecuadas, refiere un estudio de investigadores de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) Iztapalapa, encabezado por Delia Montero Contreras, profesora-investigadora del Departamento de Economía.

Los investigadores averiguaron cómo operan esas pequeñas empresas que desinfectan, envasan y distribuyen el agua en garrafones de 20 litros. “A pesar de no contar con las normas sanitarias establecidas y no haber creado redes de distribución, han logrado expandirse y abastecer a poco más de la mitad de los usuarios del país”, refiere la investigadora.

En su artículo “Purificadoras de agua y consumo masivo: el agua de los pobres”, publicado en Crónica, la investigadora explica que estos comercios iniciaron operaciones a mediados de 1990, aprovechando la publicidad de las grandes transnacionales, que aseguraban ofrecer una opción sana en el país, aunque esa difusión estaba orientada al consumo masivo del fluido envasado y propició que los hogares de menores recursos buscaran una alternativa de bajo costo.

Desde entonces se presentó un incremento paulatino de empresas, a grado tal que en 2014 el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) registraba 10 mil 049 negocios del tipo. “Sin embargo, el abastecimiento está basado en la red de suministro público o de pipas que llenan sus depósitos y operan con sistemas de saneamiento muy sencillos que tienen pocos o nulos controles de calidad por parte de las secretarías de Salud y de Hacienda y Crédito Público”.

La doctora Montero Contreras también señala que la Ciudad de México cuenta con 922 purificadoras, de las cuales 37.3 por ciento se encuentra en la delegación Iztapalapa; 10.6 por ciento, en la Gustavo A. Madero; y 5.4 por ciento, en Iztacalco. En el Estado de México hay dos mil 51 purificadoras concentradas en Ecatepec de Morelos y Nezahualcóyotl, dos de los municipios más poblados y que aglutinan un número elevado de personas en situación de pobreza extrema.

“Pese a todo ello, concluyó, las purificadoras de agua continúan siendo la opción más viable para los sectores más desfavorecidos de la sociedad y conforme la crisis nacional se agrava todo parece indicar que este tipo de establecimientos seguirá creciendo en número, aunque no así en calidad”.

MERCADO “INELÁSTICO”. En diciembre de 2015, Montero publicó el libro Empresas transnacionales, gobierno corporativo y agua embotellada. El negocio del siglo XXI, El texto es resultado de casi cuatro años de una investigación para la cual utilizó los reportes financieros de las transnacionales embotelladoras de agua. En éste, la especialista explica que 90 por ciento de la población consume agua embotellada, aun cuando hay zonas que poseen agua de muy buena calidad.

También refiere cómo el mercado del agua es “inelástico”, es decir, se trata de un producto que no dejará de ser consumido. “En muchos casos y ciudades, el agua que es distribuida a los hogares deber ser, en principio, potable, el problema es que no contamos con esa certeza”.

De acuerdo con Raúl Pacheco Vega, investigador del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), el proceso de privatización del agua debe analizarse considerando los cambios en patrones de consumo, los marcos regulatorios debilitados y las estrategias mercadotécnicas de los grandes conglomerados que envasan el vital líquido para su adquisición y consumo.

El especialista en estudios de política pública en agua y saneamiento refiere en su artículo “Agua embotellada en México: de la privatización del suministro a la mercantilización de los recursos hídricos” —publicado en la revista Espiral, de la Universidad de Guadalajara (2015)— que estos tres elementos son la clave para entender el incremento en el consumo de agua embotellada en el país.

“En México, la capacidad de los municipios de proveer a los ciudadanos con agua potable para consumo humano de adecuada calidad es realmente pobre (…) Más aún, es preocupante que incluso burócratas mexicanos de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) indiquen con entusiasmo que la privatización del suministro de agua es deseable e incluso debe ser replicada. Este tipo de actitudes evidencia la completa desconexión que existe entre las funciones que tienen los organismos operadores de agua en la escala local y los valores que presentan los funcionarios del organismo rector del agua en el país”.

El investigador enfatiza que los datos, argumentos y evidencia empírica presentados en su estudio, demuestran la necesidad de expandir el diálogo sobre privatización del agua para incluir los aspectos políticos de la mercantilización de los recursos hídricos.

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