Constitución CDMX, muestra de institucionalidad

Israel Betanzos

El legislador no debe proponerse la felicidad de cierto orden de ciudadanos con exclusión de los demás, sino la felicidad de todos. Platón

Un año atrás, la mañana del cinco de febrero de 2017, figuras políticas de todas las fuerzas partidistas representadas en la Ciudad de México asistimos a la publicación oficial de la Constitución de nuestra capital, documento que en sus 71 artículos refleja la lucha histórica de nuestro país por crear instituciones que sirvan a la gente.

Esta primera Carta Magna de los capitalinos es uno más de los productos del Pacto por México, el acuerdo de una agenda política nacional común pactada en la Cámara de Diputados entre los principales partidos políticos al inicio del actual sexenio.

La Constitución de la Ciudad de México es el producto de los acuerdos de aquellos que buscan lo mejor para nuestra urbe y el país.

Con ese mismo ánimo fue que cien diputados designados y electos llevaron a cabo los trabajos en la Asamblea Constituyente de la Ciudad de México en la Casona de Xicoténcatl, antigua sede del Senado, del 15 de septiembre de 2016 al 31 enero de 2017.

Luego de analizar 544 iniciativas de los diputados, 978 iniciativas ciudadanas, una consulta a los Pueblos y Barrios Originarios, mesas de discusión en Comisiones y 21 Sesiones en el Pleno, los 71 Artículos que establecen el nuevo marco jurídico fueron aprobados.

A lo largo de sus 71 Artículos, nuestra Constitución resulta novedosa al siempre anteponer a la población como el fin último de cada legislación. Muestra de ello es que es una de las pocas en el mundo que contiene una Carta de Derechos en la que se reconoce a cada sector de la población e incluso a los indocumentados que llegan a este territorio en busca de un refugio tras huir de la tiranía de quienes, habiéndose hecho con el poder, lo usan en su propio beneficio.

Reconocidos como temas polémicos para algunos, la utilización de la mariguana en tratamientos médicos, la opción de los enfermos terminales a una muerte digna y la garantía de derechos en igualdad de condiciones para las parejas homosexuales, forman parte de las características de avanzada de esta Carta Magna.

A la par de estos importantes avances sociales, es el avance en el reconocimiento de la participación de la sociedad en el nuevo modelo de alcaldías en sustitución de las delegaciones políticas.

Cada una de las alcaldías estará supervisada en materia presupuestal por un Concejo de diez miembros, quienes serán responsables de darse un Reglamento Interno para definir la calendarización de sesiones y repartición de responsabilidades. Los concejales tendrán la gran responsabilidad de aprobar también el Proyecto de Presupuesto que cada alcalde presente anualmente.

En caso de que los titulares de las alcaldías demuestren valía al encabezar la administración, podrán acceder a la posibilidad de reelegirse por un nuevo periodo de Gobierno.

Bajo esta misma premisa de representación plural, el Primer Congreso de la Ciudad, que sustituirá a la Asamblea Legislativa, estará integrada por 33 diputados de mayoría con la opción de buscar la reelección por única ocasión y 33 de representación.

A su vez, quien resulte electo como titular de la Jefatura de Gobierno en las próximas elecciones podrá invocar la figura de un Gobierno de Coalición en conjunto con los diputados del Congreso para así dar viabilidad a un proyecto conjunto sin importar los distingos partidistas.

En conclusión, la Constitución y las Leyes Orgánicas derivadas de ella son el reflejo de plena institucionalidad en contraste al voluntarismo político al que otros apelan sin ánimo democrático alguno.

* Coordinador del Grupo Parlamentario del PRI en la ALDF

@IBetanzosMTD

Imprimir

Comentarios