Nacional

Peor que el cáncer, el diagnóstico tardío por la desarticulación médica

Organizaciones civiles llaman a una mejora en la capacidad para determinar en el primer nivel que un paciente tiene el mal. En el mejor de los casos, a raíz de una atención poco precisa, el paciente peregrinará antes de ser diagnosticado... en el peor, se arriesga a que su vida ya no sea rescatable

Desarticulación en el primer nivel de atención médica que provoca diagnóstico equívocado y tardío; insuficientes especialistas y pocos medicamentos de última generación y una marcada segmentación del sistema de salud pública, provoca que pacientes de cáncer fallezcan o que, en el mejor de los casos, hagan un recorrido de doctor en doctor hasta que finalmente logran ser diagnosticados.

La última evidencia de esto, es que la ampliación del catálogo de cobertura del Seguro Popular incluyó el cáncer de esófago, que está en el número 24 en incidencia nacional. El carcinoma gástrico/estómago es el segundo más mortal y el quinto más común.

Según datos de Globocan (instancia internacional de investigación sobre el mal), en 2012 la incidencia del cáncer gástrico en México fue de 7.9 por cada 100 mil habitantes y se estima que para 2020 haya un incremento de casos equivalentes al 32 por ciento.

La tardía detección del mal alientan que el cáncer sea la tercera causa de muerte en nuestro país (al 2025 puede convertirse en la primera), con 12 por ciento de todas las defunciones. En cuanto a género, 12 mujeres fallezcan diariamente por el único cáncer prevenible y curable antes de que sea neoplasia, el Cérvico-Uterino, a decir de la Organización Juntos Contra el Cáncer, que compartió datos con Crónica.

Desarticulación. Apenas este domingo se celebró el Día Mundial del Cáncer, lo que llama a reparar en aquello que puede mejorarse en su combate.

Encontramos, por ejemplo, siguiendo un símil médico, que en el país los carcinomas van en aumento y están asociados a barreras para el adecuado control y manejo de la enfermedad: en primera instancia, señalan las organizaciones civiles que han centrado su atención en esta enfermedad, nuestra población está enferma de hábitos que son factores de riesgo respecto al cáncer, como la obesidad, la inactividad física, el consumo de alcohol y el tabaquismo, entre otros.

Ante esto, la pérdida de eficiencia gubernamental puede ser crítica y de allí que la sociedad civil se ha organizado y esté empujando los cambios sociales orientados a sanar a México, al menos, de la peor enfermedad, que es la “no prevención ni cuidado de la salud”.

La prevención, a través de la educación, es a lo que ha apostado Juntos Contra el Cáncer, y es el primer movimiento a nivel nacional que busca conectar a todas las organizaciones que trabajan día a día para mejorar el entorno de los pacientes con cáncer en su localidad, a lo largo y ancho de la República Mexicana. Por lo pronto ya sumó a 53 de estas agrupaciones con impacto nacional e internacional.

La Red Contra el Cáncer, surgida de esa unión, postula seis necesidades de urgente atención. Trabajando así, desde una perspectiva de necesidades identificadas, acciones propuestas y metas claras, sirve para impulsar el objetivo de disminuir la incidencia y mortalidad por cáncer en México hacia el 2030.

Entre el 30 por ciento y el 50 por ciento de los cánceres se pueden evitar en alguna medida y, para ello, es necesario reducir los factores de riesgo y aplicar estrategias preventivas con base científica. La prevención abarca también la detección oportuna de la enfermedad y el tratamiento de los pacientes; si se detectan a tiempo y se tratan adecuadamente, las posibilidades de recuperación para muchos tipos de cáncer son posibles.

Imprimir