La anhelada equidad social

Luis David Fernández Araya

El título de esta colaboración no corresponde a las palabras de un servidor, su autor es el nuevo Arzobispo Primado de México quien a partir del 5 de febrero de este año, asumió esta nueva posición en la iglesia católica mexicana. De este acto se debe rescatar varios aspectos, entre ellos que logró reunir a diversas corrientes partidistas mostrando con ello lo que será su visión frente a tan alta responsabilidad, una iglesia plural e incluyente, una iglesia ávida de reunir a todos alrededor de las causas impostergables en México, de discutir los temas que antes eran intocables.

El trigésimo sucesor de Fray Juan de Zumárraga arriba con una postura en la que reconoce que quedaron varios temas pendientes, que además de su carisma y sensibilidad, pondrá todo su empeño para que a través de una iglesia renovada reduzca las diferencias, en particular las sociales.

Para el prelado, la justicia social no solo pasa por diversos programas, sino que deben estar focalizados a proveer las herramientas adecuadas para las clases que menos tienen, basta señalar el Plan Integral Chamapa en el Estado de México que está impulsando el hoy Arzobispo, el cual se ha propuesto como objetivo romper con el círculo de pobreza que se hereda de generación en generación, que le permita a estas personas salir de dicha condición con oportunidades reales de inclusión, no solo que sean contenedores de la pobreza y terminan por enfriarla, sino que los involucre en el círculo virtuoso de empleo real y formal, acompañados de educación, seguridad social, ingreso y posibilidades de abandonar las carencias sociales más apremiantes, así está establecido en el Plan Integral #Chamapa como una muestra de la equidad social.

Faltaba un perfil más sensible, más cercano a la visión del Papa Francisco como reconocimiento del papel que debe desempeñar la iglesia frente a la lacerante desigualdad, donde, desde el púlpito se levantará la voz en temas que eran impensables hace algunos años, tal como lo señaló el nuevo Arzobispo “como nuestro deber frente a los derechos universales como la libertad de culto, las situaciones que violentan la justicia y la paz, la reconciliación de nuestras diferencias e integración de nuestras diversidades, todo, en el marco de la interacción con instituciones público y privadas a fin de buscar el bienestar de la sociedad, a generar los caminos que nos conduzcan a la tan anhelada equidad social”. Esta nueva etapa no solo se trata de un tema de simpatías personales respecto de quien encabeza la iglesia católica, sino de sensibilidad frente a temas de pobreza y humildad, de reconocer el papel de la iglesia como fuerte concientizador social, verdadero oxígeno en tiempos donde las instituciones parecer perder la batalla frente a la realidad social

 

twitter: @luisdavfer

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