El sacrificio de un ciervo sagrado; La solemnidad perturbadora | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Miércoles 07 de Febrero, 2018

El sacrificio de un ciervo sagrado; La solemnidad perturbadora

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El cineasta griego Yorgos Lanthimos ha forjado una carrera bajo el imaginario de un universo perturbador. Se ha ganado a pulso los adjetivos de realizador controvertido, audaz y original, porque es uno de los pocos que ha utilizado el lenguaje cinematográfico para juguetear en la pantalla con el lado más enfermizo del ser humano. La primera película que tuvo impacto en México fue Canino (2009), una historia extraordinaria, sobre unos padres que se proponen que sus hijos no tengan ninguna influencia del exterior, en la que lleva el argumento hasta sus máximas consecuencias con un manejo de la angustia providencial pero también con un sentido del humor que invitaba a la reflexión a través de una ironía extrema.

Antes había realizado My best friend (2001), que pese a no tener proyección internacional, al revisarlo uno puede identificar ya un manejo del humor absurdo como el motor de una historia destructiva bajo los impulsos del sexo; después llegó su incómoda Kinetta (2005), que con cámara al hombro nos hablaba de una población obsesionada con unos misteriosos asesinatos, y de la cual posiblemente tomó algunos de sus fundamentos para El sacrificio de un ciervo sagrado, como una forma de redención.

Lo que vino después fue una tercia de las mejores excentricidades del cine. La mencionada Canino se convirtió en un arrebato salvaje sobre un imaginario perverso; ahí comenzó a tener un cine que parece ser una simbólica respuesta al futuro distópico que se imaginaba en los años 80. Llegó entonces Alps: Los suplantadores (2011), sobre un grupo de apoyo de un hospital que, cuando una familia pierde a un ser querido, ofrece a uno de sus miembros como sustituto temporal; una historia que al mismo tiempo era un ensayo psicológico sobre la soledad. Finalmente, llegó la sorprendentemente encantadora La langosta (2015), que también tenía su atmósfera de sátira social, con un contenido más oscuro que su exterior, con una historia de amor no convencional en un mundo en el que el fracaso amoroso significa una condena castigada con la pérdida (literal) de la humanidad.

Así llegamos hasta El sacrificio de un ciervo sagrado. Un filme en el que se aleja por completo del humor absurdo, para acercarse a un tono más solemne sobre la historia que nos presenta, que es mucho más que un aterrador relato sobre el acecho: Steven (Colin Farrell) es un eminente cirujano casado con Anna (Nicole Kidman), una respetada oftalmóloga. Viven felices junto a sus dos hijos, Kim y Bob. Cuando Steven entabla amistad con Martin (Barry Keoghan), un chico de dieciséis años huérfano de padre, a quien decide proteger, los acontecimientos dan un giro siniestro, en el cual Steven tendrá que escoger entre cometer un impactante sacrificio o arriesgarse a perderlo todo.

La forma en que el cineasta griego muestra el relato es fascinante. Si bien, está por demás decir que no es un filme cómodo, cinematográficamente es un manjar de secuencias que se desarrollan bajo un tono de pesadilla con elegancia. Lanthimos toma elementos de maestros del cine como Stanley Kubrick, de quien toma la precisión y atmósfera en estado de tensión; de David Lynch, de quien adopta elementos para construir a personajes excéntricos; o de Michael Haneke de quien toma un manejo de cámaras y tiempos narrativos para martillar la mente del espectador con impactantes imágenes.

Lanthimos nos mete a un laberinto del que nos costará trabajo salir sin alguna conmoción. Lo que hace en este filme es un ejercicio de hipnosis, cuyos acertijos desvelan el morbo de cada ser humano y la oscuridad del lado más sensible.

 

 

Paddington 2

Director: Paul King (Reino Unido, 2017)

El Oso Paddington es un personaje de ficción en la literatura infantil del Reino Unido, presentado como un cortés inmigrante procedente del “más oscuro y recóndito Perú”. Tuvo su adaptación cinematográfica en el 2014, de la mano de Paul King, con un éxito mediano, pero ya con destellos de imaginación recompensados con premios importantes. Aquel filme resultó adorable sobre el proceso de adaptación que vivió el oso a la sociedad inglesa. Con un manejo de humor entrañable fue uno de los filmes familiares más gozosos. Ahora regresa a la pantalla grande con una historia mucho más conmovedora, pero con la esencia de un personaje que a través de su personalidad amable y cortesana. Esta película gira en torno a una anécdota sencilla sobre el regalo que le hará Paddington a su tía que cumple 100 años, pero que fue robado por un actor en decadencia llamado Phoenix Buchanan (Hugh Grant), por equivocación termina en la cárcel. El filme persigue sus aventuras en prisión mientras su familia busca sacarlo. El cineasta Paul King expande su imaginación para ofrecernos una fabula maravillosa.

 

Cincuenta sombras liberadas

Director: James Foley (Estados Unidos, 2018)

Este fin de semana llega a las pantallas la tercera y última entrega de la saga 50 Sombras de Grey, titulada 50 Sombras Liberadas. La historia arranca con la boda de la feliz pareja del Señor  (Jamie Dornan) y Señora Grey (Dakota Johnson) ­—referidos así casi durante toda la película— (algo así como Sr. y Sra. Smith pero con menos presupuesto y nula creatividad). A quienes sin necesidad de conocer o saber el antecedente de la historia, son la típica pareja acaudalada que tiene todos los lujos que el cine hollywoodense pueda ofrecer: jets, botes, lujosos automóviles (próximos nominados a mejor actuación), ropa de diseñador y apartamentos con una arquitectura minimalista muy al estilo de la élite contemporánea. Por alguna extraña razón no hay coherencia entre los diferentes aspectos de la narrativa, por un lado son la feliz pareja enamorada que, cual Edward y Bella Cullen en su luna de miel —saga de Crepúsculo —, no pueden dejar de tener encuentros sexuales completamente descontextualizados de lo que sucede dentro de la trama central.

 

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