Academia

Científicos deben cambiar mentalidad para publicar en revistas de acceso libre

Divulgación. Las revistas arbitradas “abiertas” no cobran suscripción y buscan democratizar el conocimiento, señalan especialistas. Cumplen los mismos criterios de calidad para hacer públicas sus investigaciones y son parte de un movimiento llamado “ciencia abierta”

En  2006, con la fundación de la revista PLOS One, la comunidad científica mundial pensó que la forma en la que se publicaban artículos científicos en revistas arbitradas mudarían hacia otro modelo de negocio. La revista electrónica era de acceso abierto y no requería suscripción.

La publicación de acceso abierto, existe dentro un movimiento, del cual forma parte, llamado “ciencia abierta”. Este concepto se define como todos los trabajos de investigación que se caracterizan porque sus procesos, documentos y resultados, son compartidos a toda la comunidad, explica Saraí Márquez, coordinadora de edición de la Revista de Investigación Educativa de la Escuela de Graduados en Educación, editada por el Centro de Investigación en Educación del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, publicación de acceso abierto.

“Publicar en acceso abierto nos permite liberar el conocimiento e información que genera la investigación a todo interesado de forma gratuita, sólo requiere de una conexión a internet. Esto es un esfuerzo por democratizar el conocimiento”, añade la doctora en educación. El movimiento de acceso abierto puede tener muchas vías y opciones, incluso blogs, refiere, pero el medio por excelencia y formalidad entre investigadores seguirán siendo las revistas científicas arbitradas e indexadas.

Las revistas científicas abiertas son como cualquier otra, la única diferencia es que el producto editado, un artículo científico, es accesible sin ningún tipo de restricción. “Al igual que las otras revistas científicas cerradas, debe de cumplir criterios editoriales de calidad”, señala por su parte Francisco García Peñalvo, profesor del Departamento de Informática y Automática de la Universidad de Salamanca y editor de la Revista Education in the Knowledge Society, de libre acceso. “Este tipo de publicaciones no son un subproducto, sino que sus características son diferentes y contribuyen a difundir el conocimiento de forma más democrática”.

Ambos académicos participaron en el “Panel Cátedra UNESCO/ICDE Movimiento Educativo Abierto para América Latina: Diseminación de ciencia a través de revistas abiertas”, en el marco del Cuarto Congreso Internacional de Innovación Educativa, llevado a cabo en diciembre de 2017 en el Tecnológico de Monterrey, campus Monterrey.

FRAUDES Y NUEVOS MODELOS. Saraí Márquez recomienda a aquellos investigadores interesados en publicar sus artículos de investigación en revistas abiertas, apoyarse en páginas especiales que indexan y documentan cuáles son, entre ellos el Directory of Open Access Journal, que tiene indexadas más de 10 mil revistas (empezó con 300). La revista del Tecnológico de Monterrey que edita la especialista forma parte de este índex, “por lo que conocemos su proceso y nos hace confiar en la calidad de las revistas que se encuentran en ésta”.

Por otro lado, apunta, existen publicaciones que parecen abiertas pero detrás tienen otros intereses. “Algunas se conocen por sus prácticas ‘predatorias’, parecen arbitradas pero cuando finalmente ‘aprueban’ un artículo cobran una suma al autor para publicarlo, en algunas ocasiones hasta 300 dólares o más”.

La académica refirió que si bien hay diversas formas de detectar este tipo de publicaciones, siempre hay que desconfiar cuando la revista garantiza publicar el artículo en una semana o recibir invitaciones directas mediante correos masivos para publicar en ellas. “Estas revistas ya están muy bien identificadas y los autores sólo requieren un poco de investigación para darse cuenta y así desarrollar un ojo para no caer en estas malas prácticas”.

Por otra parte, García Peñalvo manifestó además que el modelo editorial de publicación ha cambiado y ahora hay algunos híbridos. “Si se trata de una revista que ya conocemos tendremos una experiencia al respecto, de lo contrario debemos ser cautelosos con este negocio editorial de la ciencia, porque también es eso: un negocio que mueve mucho dinero y el modelo de negocio detrás de cada una puede variar”.

Hay una amplia variedad de revistas, añade, algunas —que serían las ideales— publican en abierto y no cobran nada por publicar, lo que las convierte en un instrumento facilitador para los investigadores, quienes pasarán por un proceso gratuito y libre, y donde mantendrán los derechos y autoría. “Pero no todas las revistas son así, muchas necesitan financiamiento para sostenerse, algunas cobrarán por publicar o pagar algún costo del proceso”.

Saraí Márquez manifestó que el movimiento de acceso abierto tiene un objetivo claro, que es la difusión del conocimiento sin restricciones, pero para desarrollarlo se requiere un cambio en la cultura de los investigadores. “Nos podemos concentrar sólo en la publicación de una revista por su prestigio y nos empecinamos en publicar en ésta porque pensamos que de otro modo desperdiciaremos nuestro producto, publicando en alguna otra. Sin embargo, si queremos desarrollar el movimiento de ciencia abierta y realmente democratizar su acceso, necesitamos un cambio de mentalidad”.

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