Otra derrota del populismo: Ecuador - José Fernández Santillán | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Viernes 09 de Febrero, 2018
Otra derrota del populismo: Ecuador | La Crónica de Hoy

Otra derrota del populismo: Ecuador

José Fernández Santillán

Los ecuatorianos votaron abrumadoramente este domingo [4 de febrero] a favor de cambios constitucionales que bloquean la posibilidad de que Correa se convierta de nuevo en Presidente. Además, esa votación entierra buena parte de su legado”. Así describe Simone Tegel el impacto del referéndum celebrado en Ecuador en un artículo titulado “Un referéndum en Ecuador es otra derrota para los populistas de izquierda en Sudamérica” (“A referendum in Ecuador is another defeat for South America’s left-wing populist” The Washington Post, 5-II-2018). Una de las características de los líderes populistas es la de perpetuarse en el poder. Así han procedido los jerarcas del núcleo duro bolivariano: Venezuela, Bolivia, Nicaragua y Ecuador. En los tres primeros casos los mandatarios Nicolás Maduro, Evo Morales y Daniel Ortega se las han ingeniado para retorcer la ley y mantenerse en el puesto.

El ecuatoriano Rafael Correa decidió no competir en las elecciones de 2017. Este movimiento fue tomado como una jugada táctica para que otro pagara los platos rotos de la crisis económica. Y, una vez resuelto el problema, regresar al puesto de mando en 2021. Dejó en su lugar a un incondicional, Lenín Moreno, quien tomó posesión como Presidente de la República el 24 de mayo del año pasado. 

Lo que Correa hizo durante la primera etapa de su gobierno (2007-2009) fue poner en acto su proyecto político. Ganó las elecciones el 26 de noviembre de 2006. El 15 de abril de 2007 propuso llevar a cabo un referéndum para ver si la gente quería o no una nueva Constitución. Correa y su proyecto de cambio constitucional ganaron abrumadoramente con un 82 por ciento. En septiembre de ese año su partido, el movimiento Alianza País (AP) ganó 80 de los 130 escaños de la Asamblea Constituyente. En esas condiciones tan favorables para su causa fue proclamada la Constitución de 2008.

Correa, desde un inicio, dejó ver su filiación pro-chavista. En diez años en el poder concentró atribuciones en la Presidencia de la República, persiguió a los disidentes, censuró a los medios de comunicación, polarizó a la sociedad.

Tan seguro estaba Correa de que Moreno seguiría a pie juntillas sus órdenes que se fue a residir a Bélgica, país en el que estudió y del que es originaria su esposa. Pero he aquí que Moreno comenzó a tomar distancia de Correa: desarrolló una política de inclusión y conciliación; dejó de hostigar a los medios de comunicación; destituyó a Jorge Glas como vicepresidente de la república el 2 de octubre de 2017 por estar involucrado en la trama de Odebrecht. Este personaje, el 13 de diciembre del año pasado, fue sentenciado a seis años de prisión por haber recibido 13.5 millones de dólares de ese consocio inmobiliario brasileño.

Correa habla de una conspiración y llama a los jóvenes a luchar por mantener su legado (y que nombró “Revolución Ciudadana” como ahora se llama el partido que formó). No obstante, el nivel de aceptación de Lenín alcanzó en agosto de 2017, el 80 por ciento, en parte porque está dando a conocer la realidad en la que se encuentra la nación: develó el montaje propagandístico que Correa puso en operación: Uno de los aciertos de Moreno fue desnudar el lastre económico que su antecesor dejó, o sea, una deuda de 58 mil millones de dólares, el 57 por ciento del PIB.

En el referéndum del 4 de febrero se hicieron siete preguntas a los electores sobre temas relacionados con el medio ambiente, el código penal, delitos sexuales y control sobre la especulación de la tierra. Pero la más importante de las preguntas fue acerca de la revocación de una enmienda constitucional de 2015, promovida por Correa, que eliminó los límites de los períodos presidenciales. Con los resultados de este referéndum esa enmienda se echó abajo. En consecuencia, el referéndum representó una derrota para el expresidente y el fortalecimiento del poder del presidente Lenín Moreno. En sus primeras declaraciones Moreno dijo: “Con esta votación, podremos trabajar en nuestra lucha contra la corrupción”. (Maggy and Marcelo Rochabrún, “Ecuador Votes to Bring Back Presidential Term Limits”, The New York Times, 4-II-2018) Dicho de otro modo: el Consejo Nacional Electoral (CNE) anunció que los ecuatorianos se pronunciaron a favor de eliminar la reelección indefinida; todas las autoridades de elección popular puedan ser reelectas por una sola vez para el mismo cargo.

Hay que decir que Correa tomó parte activa en la campaña del referéndum: regresó de Bélgica para encabezar la lucha contra el intento de limitar la reelección. Pero encontró que su carisma y capacidad de convocatoria se habían venido abajo: ya no pudo llenar las plazas y en muchos casos fue abucheado.

Evan Elis afirma acerca del nuevo ambiente: “En Ecuador se está registrando una revitalización de la sociedad civil y de las instituciones democráticas…El nuevo presidente Lenín Moreno ha tomado un rumbo tan radicalmente diferente que su predecesor lo calificó como un ‘traidor’.” (“Moreno Reviving Ecuador’s Participatory Democracy”, Newsmax, 22-I-2018). Esta votación aleja a Ecuador de los antiguos aliados bolivarianos, es decir, Venezuela, Bolivia y Nicaragua.


jfsantillan@itesm.mx
@jfsantillan

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