Jóvenes, educación y oferta electoral

Ulises Lara López

Existen diferentes cálculos sobre la cuantificación del voto joven en 2018. Un estudio realizado el año pasado por el director del Instituto Mexicano de la Juventud, José Ramón Romero Coello señala que serán en números absolutos 14 millones de jóvenes los que voten por primera vez. Esto representa el 17% del electorado; convencer a cerca de la quinta parte del total de electores puede ser definitorio en la elección presidencial, de gobernadores y legisladores.

Pero este sector no es homogéneo y lo encontramos concentrado en las grandes urbes, en la edad típica de estudiante de nivel medio superior y superior, pero también en la fase de definiciones de lo que será su vida adulta. Son el segmento de la población más vulnerable a las adicciones, a la violencia en todas sus formas, pero también a las aspiraciones legítimas de un empleo, una pareja, una familia, un futuro.

Por ello resulta interesante observar las preocupaciones de partidos y candidatos por establecer un vínculo entre sus necesidades y sus propuestas para que los elijan; sin embargo, aunque suena simple hacer compatibles demandas con respuestas, es ahí donde se hace la diferencia entre política y demagogia.

Se dice que la palabra candidato proviene de la manera en que los romanos que se presentaban ante sus ciudadanos para ser electos a diferentes cargos, regularmente iban vestidos de blanco y con una actitud sencilla, ingenua, sin malicia, es decir, cándida. Ahora podemos decir que no basta con parecer sino que hay que convencer. ¿Qué ofrecen los candidatos a la jefatura de gobierno de la Ciudad de México para los jóvenes?

Al inicio de su campaña, Mikel Arreola tuvo un encuentro a puertas cerradas con alumnos de universidades públicas y privadas. La prensa recogió de sus propuestas “un paquete de apoyo para que los universitarios terminen sus estudios” —sin especificar qué incluiría dicho paquete— y una serie de medidas de movilidad para que los estudiantes no pasen tanto tiempo transportándose de su casa a las escuelas y viceversa. Como se puede observar, la generalidad y la respuesta fácil muestran que ni él, ni su equipo, tienen interés o conocimiento de la situación de los jóvenes universitarios capitalinos, otra posibilidad es que no está pensando en ganar y no le importa el voto de ese sector.

Por su parte Alejandra Barrales, en un encuentro en la delegación Benito Juárez con jóvenes mayoritariamente del PAN, declaró que no hay que ver a este grupo etario como un botín y propuso armar redes de jóvenes; enseguida reforzó su idea refiriéndose al caso del joven Marco Antonio Sánchez, señalando que fueron las redes de amistad las que ayudaron a que se le encontrará. No hubo ninguna crítica a las autoridades capitalinas, en particular ni a la policía ni a la procuraduría, por la manera como se ha llevado el asunto, ni sobre la necesidad de no criminalizar a los jóvenes. Mucho menos ejerció la autocrítica pues desde su paso por la Asamblea Legislativa donde acordó con siete universidades privadas otorgar becas a mil jóvenes, destinando 100 millones de pesos, y después por la Secretaria de Educación de la CDMX, donde se acordaron los manejos de las becas y apoyos a los estudiantes, que han sido criticados por su falta de transparencia y uso para fines distintos a los que fueron creados.

Mientras tanto Claudia Sheinbaum ha realizado dos encuentros con jóvenes en Álvaro Obregón y Gustavo A Madero. En ellos ha reiterado la intención de abrir cinco universidades, y la expectativa de que exista una por Alcaldía, es decir 16 campus universitarios; también ha propuesto elevar el monto de las becas de Prepa Sí y ampliarlas a un programa de ciberescuelas para que cada año concluyan su bachillerato 70 mil alumnos; propone además conjugar esos apoyos con el programa de becas de capacitación para el trabajo, en concordancia con la propuesta de su candidato presidencial sobre el programa “jóvenes construyendo futuro”. Como se puede ver, la preocupación por atender a los jóvenes es más integral y, debo agregar, tiene una postura solidaria ante los reclamos inmediatos de los estudiantes como son la presentación de los 43 normalistas desaparecidos y con la familia del preparatoriano Marco Antonio para el esclarecimiento de los hechos.

Ahora bien, si en las precampañas encontramos estas diferencias en las prioridades de cada candidata, las campañas seguramente reforzarán sus propósitos y, de ser el caso, algunos incluso ajustarán sus objetivos. Para algunos una señal importante es el acercamiento de grupos y aliados que antes se movían en otras esferas, tal es el caso del apoyo a Morena de un amplio segmento de jóvenes del Partido Nueva Alianza encabezados por René Fuijiwara y sus liderazgos locales, que le ponen focos rojos por ser las redes de apoyo a la dirigente histórica del SNTE, Elba Esther Gordillo, pero lo cierto es que ya no están sumando a los otros equipos que antes apoyaron.

Llama la atención, en el mismo sentido que profesores y alumnos de instituciones de educación superior estén creando comités de apoyo a la candidatura de Claudia Sheinbaum como son algunas escuelas superiores del IPN, diferentes facultades de la UNAM y de la mayoría de unidades de la UAM, así como en universidades privadas entre las que se encuentran la Universidad Iberoamericana y La Salle.

Para algunos coordinadores de campaña, como el señor Aurelio Nuño, es suficiente con criticar a la UACM o incluso pensar que resuelven su déficit de propuestas sumando a más funcionarios de la SEP como es la reciente incorporación de Mauricio López del INEA a la campaña de Meade.

Pero como comentaba líneas arriba, un candidato no sólo debe parecer que está atento a las demandas de un sector, sino mostrar interés, conocimiento y que está ocupado de verdad en resolverlas. ¿Qué podemos pensar cuando el funcionario público en el campo de responsabilidades no sabe que está pasando pero sí toma decisiones? Vea, el actual Secretario Otto Granados en la pasada reunión de la ANUIES les pidió a los rectores que le hagan un diagnóstico de la situación que están viviendo respecto a su régimen de pensiones, pero antes tomó la decisión de no ayudar en nada a los trabajadores luego de la “Estafa Maestra”. El otro caso es Mancera, aún no terminan las investigaciones sobre el joven Marco Antonio, pero ha hecho lo necesario para proteger a los policías.

Finalmente, amigos lectores, les comparto que el nuevo secretario general del IPN, Héctor Martínez Castuera acudió en representación del director general a la reunión de la sección 60 del SNTE. Esperemos que esta acción sirva para fortalecer y garantizar los derechos de la comunidad  politécnica y por fin se pueda llevar a cabo el congreso nacional politécnico. Martínez Castuera ya demostró tener mano hábil cuando pasó por el TecNM hago votos para que lo haga de nuevo.

 

 

 

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